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Sit tibi terra levis

Acabo de regresar de un entierro. La madre de un querido amigo falleció el día de la Virgen de la Candelaria, el 2 de febrero. Tocó avisar a otros amigos, llegar a la vela, ir al entierro.

Cada vez que muere alguien me es inevitable recordar todos los muertos, velorios y entierros de mi vida, no importando el nivel de parentesco o de afinidad emocional, ni siquiera importando si conocí a la persona o no, como cuando los deudos son familiares de amigos cercanos. Revivo en mi memoria cada muerte en una sucesión desordenada de escenas rápidas, enfocadas en algún detalle, como en un collage cinematográfico.

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Más allá de los funcionarios

Como ya se nos ha hecho costumbre cada vez que hay un nuevo nombramiento en la Secretaría de Cultura de la Presidencia, revivimos un ritual enfermizo: todos celebran el anuncio, se destacan las cualidades positivas del recién nombrado, las esperanzas se renuevan, se observa con detenimiento la nueva gestión, pasa el tiempo, no ocurre mayor cosa, el funcionario se retira o es retirado del cargo, se destaca todo lo negativo de la persona saliente, se espera el siguiente nombramiento y, cuando ocurre, vuelta a comenzar.

En esa rueda de caballitos de la esperanza, muchos nos hemos desentendido de las actividades de la Secretaría de Cultura, porque la alta rotación de funcionarios, los pocos resultados y la incapacidad de lanzar propuestas novedosas y atractivas, han terminado por desgastar la credibilidad de dicha institución.

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Aves raras

Comenzaba 1947. El poeta y crítico Randall Jarrell estaba fascinado con el primer libro de poemas de Elizabeth Bishop, North & South, publicado el año anterior. Cuando supo que ella estaba en Nueva York, no dudó en invitarla a cenar en su apartamento con él, su esposa y otro poeta. Bishop dudó en aceptar. Era muy tímida y la idea la ponía nerviosa. Pero terminó asistiendo.

Fue así como Jarrell le presentó a Robert Lowell, un poeta de casi 30 años de edad, con un par de libros publicados pero que ya gozaba de prestigio. La timidez de ella desapareció de inmediato. Ambos comenzaron a hablar de manera incontenible. Según detalló Bishop después, era la primera vez en su vida que pudo hablar sobre escribir poesía con otra persona. Lowell también se sintió impactado por conversar con alguien a quien consideró su par de inmediato, a pesar de que Bishop era 6 años mayor.

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Los caprichos de la muerte

En diciembre de 1959, Maurice Yaméogo, entonces presidente de la República del Alto Volta (hoy conocida como Burkina Faso), invitó a varios ciclistas europeos para visitar su país y competir contra ciclistas locales. Entre los invitados a este intercambio deportivo se encontraba el italiano Fausto Coppi.

Ganador cinco veces del Giro de Italia, doble vencedor del Tour de Francia, nombrado Campeón del Mundo de ciclismo en ruta en 1953 y ganador de varias competencias y récords mundiales, Coppi llegó a ser conocido como Il Campionissimo, campeón de campeones.

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Un año más sin ti

Cada fin de año, mi padre nos mandaba a Estados Unidos a visitar a mi tía, la hermana de mi madre. El viaje duraba lo que las vacaciones escolares de entonces, tres meses completos. Visitamos varias veces Fayeteville, en Carolina del Norte, porque mi tío, quien era Boina Verde, estaba estacionado en la vecina Fort Bragg.

Él murió en una emboscada, en un río de la provincia de Kien Giang, durante el que sería su último servicio en Vietnam, en 1971. Un par de años después, mi tía se casó con otro militar y debido a los cambios de base a los que era asignado, viajamos a varias ciudades de la costa este.

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El bloqueo del lector

Supe que algo raro pasaba cuando perdí cuenta de la cantidad de libros que tenía sin terminar de leer. Los empezaba, me animaba por un par de días y luego los dejaba pendientes. No sentía urgencia por regresar a la lectura para saber cómo continuaba la historia. Probaba uno, probaba otro, y nada me enganchaba.

En todo este año, he leído un libro completo. Solamente una novela. Digo esto con profunda vergüenza. Durante todo este año, me ha resultado imposible encontrar un libro que me atraiga y me apasione para poder leerlo hasta el fin. Leer más

Weltschmerz

Existe un concepto alemán llamado Weltschmerz, una palabra que significa, literalmente, “dolor de mundo”. Se atribuye la invención del término al escritor alemán Jean Paul Friedrich Richter, que lo utilizó en su novela inconclusa Selina o la inmortalidad del alma, publicada en 1827, de manera póstuma. La expresión fue utilizada por autores como Heinrich Heine, Lord Byron y varios escritores románticos, quienes encontraron que el concepto se ajustaba de manera perfecta a su visión pesimista de la vida. También ha sido utilizado por autores como John Steinbeck, Ralph Ellison y Kurt Vonnegut. Leer más

La economía naranja

Si la “economía naranja” fuera un país, sería la cuarta economía del mundo, tendría el noveno lugar como exportador de bienes y servicios, y representaría la cuarta fuerza laboral del planeta. Eso es lo que sostiene el libro La economía naranja: una oportunidad infinita, escrito por Felipe Buitrago e Iván Duque, y publicado en el 2013 por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El libro destaca la importancia que tienen las industrias creativas en el desarrollo social y económico, tanto a nivel local como global. Para unificar conceptos, se parte de la definición dada por el autor británico John Howkins, donde la economía creativa comprende los sectores en los que el valor de sus bienes y servicios está basado en la propiedad intelectual: arquitectura, artes visuales y escénicas, artesanías, cine, diseño, editorial, investigación y desarrollo, juegos y juguetes, moda, música, publicidad, software, TV y radio, y videojuegos.

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El escritor del futuro

Desde el surgimiento de los blogs hasta las redes sociales actuales, internet le ha metido mucho ruido al ya desafinado concierto del mundo. Internet no sólo ha permitido socializar el conocimiento, mantener comunicadas e informadas a las personas de forma instantánea y global, y agilizar varios de nuestros asuntos cotidianos. También puso a disposición del individuo común una herramienta de expresión.

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Aunque nos sangren las manos

Andrew Neiman es un baterista de 19 años. Ingresa a la mejor academia de música, el Conservatorio Shaffer de Nueva York. Quiere ser tan grande como Charlie Parker, Buddy Rich, Charles Mingus, Thelonius Monk. Quiere ser uno de los más grandes del jazz.

Terence Fletcher es un instructor de música en Shaffer. Siempre exige lo máximo de sus alumnos. No tolera nada que no sea la perfección elevada a su décima potencia. Fletcher utiliza el nada pedagógico método de insultar y humillar de manera rutinaria a sus estudiantes, tensionándolos psicológicamente, obligándolos a ejecutar repeticiones interminables de los mismos acordes, con bofetadas y gritos incluidos, hasta que alguien ejecute “the fucking tempo” que Fletcher espera. En vez de un sensible instructor de música, Fletcher es en realidad un sargento. De los bravos.

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Inventario de lluvias

Quiero recordar la primera vez que vi llover. No lo logro. Lo pienso mientras me paro frente a la ventana añorando una buena lluvia, una larga semana de tormentas. Extraño los días lluviosos. Siento nostalgia de la lluvia. Hago inventario de lluvias pasadas.

Las lluvias en San Carlos, en la confluencia del Río San Juan y el Lago Cocibolca en Nicaragua. El lodo, el olor del lodo, el lodo siempre pringando la ropa. La lluvia “peluegato” apenas perceptible, ligerísima, pero que moja igual que una lluvia recia. El viento que se arremolinaba río abajo, las ondas que se dibujaban sobre el agua del río, anuncios de la lluvia. Aprender y saber y oler y presentir cuando viene una tormenta. Las nubes negras y los rayos en la distancia, en la otra orilla, allí donde el Río Frío llevaba a los viajeros hasta Costa Rica.

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Escribir hasta el fin

Cuando el escritor sueco Henning Mankell fue diagnosticado con cáncer en enero de 2014, el autor tomó la decisión de transformar su columna del periódico Göteborgs-Posten en un relato sobre su lucha contra la enfermedad.

“Me lo pusieron en blanco y negro: era serio. Tenía un tumor en la parte posterior del cuello y otro en mi pulmón izquierdo. El cáncer podría haberse extendido también a otras partes de mi cuerpo”, relató Mankell en un artículo de ese año llamado “Una lucha desde la perspectiva de la vida”, el primero en el que habló de su enfermedad. Leer más