All posts tagged: cultura

Releer

Hace pocas semanas terminé de releer Moby Dick, la novela del estadounidense Herman Melville. Aunque la leí en algún momento de mi adolescencia, sentí como si lo hacía por primera vez. No descarto que lo que leí en el pasado haya sido alguna versión condensaba, porque no recordaba una serie inmensa de detalles que me impresionaron mucho en esta ocasión. Lo leí a mi ritmo y tardé más de un año para terminar. Me maravillé de nuevo con su lectura y, aunque es extenso, no quería que se me terminara. Decidí hacer esta lectura en el idioma original, lo cual sin duda le agregó novedad. Si en la primera lectura descubrí una historia interesante, en la segunda descubrí detalles técnicos y de lenguaje que no percibí antes. También pude comprender por qué hay gente que la odia. La novela de Melville tiene la lentitud propia de las navegaciones de antaño. Además de la persecución del cachalote blanco por el barco Pequod, comandado por el obsesivo capitán Ahab, el libro es todo un manual de navegación …

La importancia del librero

Hace un tiempo, fui a una librería a comprar una novela llamada El amor es una droga dura, de la escritora uruguaya Cristina Peri Rossi. Cuando entré al lugar, me puse a buscarlo por mi cuenta en la sección de literatura de ficción. Lo busqué según el nombre alfabético de la autora. Al no encontrarlo, busqué por el título, pero tampoco tuve suerte. Estaba segura de que lo tenían porque la misma librería lo había anunciado, así es que tuve que solicitar ayuda de alguno de los vendedores.

Películas de Semana Santa

Cada vez que vuelve a ser Semana Santa, me resulta inevitable recordar las maneras tan diferentes de conmemorarla que se acostumbraban en los años 60 y 70 del siglo pasado. A las procesiones, las mujeres solíamos ir con una mantilla sobre la cabeza y era un evento solemne. Las oficinas y almacenes iniciaban vacaciones, muchos desde el Lunes Santo. Ya para el Miércoles Santo en la tarde, prácticamente todo estaba cerrado. Muchas familias se iban a “temporar” a la playa y la ciudad quedaba solitaria. Los Planes de Renderos, donde me crié y viví muchos años, también quedaba en silencio absoluto. (Por cierto, la palabra “temporar” es un salvadoreñismo que ha caído en desuso).

La destrucción cultural como arma de guerra

En 1978, la artista ucraniana María Prymachenko pintó un cuadro, con témpera sobre papel, al que llamó “Que la guerra nuclear sea maldita”. En el cuadro se mira un grotesco animal de color rosado, de cuyas fauces abiertas sale una serpiente verde con dos cabezas. En los costados del animal, hay varios elementos que parecen ser gusanos fosforescentes sobre un lomo lleno de ojos y cinco figuras puntiagudas que podrían ser lanzas o misiles. Se cree que la obra, de colores fuertes y de estilo naif, fue uno de los cuadros destruidos el pasado 28 de febrero, cuando las fuerzas invasoras rusas en Ucrania incendiaron el Museo de Historia Local en Ivankiv, ciudad ubicada al noreste de Kiev y a 52 kilómetros al sur de la Central Nuclear de Chernóbil. Sin embargo, la fundación de la familia Prymachenko afirma que catorce cuadros pudieron ser salvados del fuego por un vecino de la localidad, aunque no quedó claro si esta pintura fue uno de ellos. El trabajo de Prymachenko es muy querido y respetado tanto en …

Inteligencias creativas

¿Qué futuro le espera a la literatura con el desarrollo de las inteligencias artificiales? ¿Serán éstas capaces de escribir libros entretenidos, que superen en calidad a los escritos por los humanos? Fueron algunas de las preguntas que me surgieron luego de conocer el proyecto Narrative Device, una aplicación en línea desarrollada por Rodolfo Ocampo, un estudiante doctoral en la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, interesado en la interacción creativa que puede lograrse entre los humanos y las inteligencias artificiales.

Comer recuerdos

El otro día compré un par de granadillas. No porque sea una de mis frutas favoritas, sino porque cada vez que las veo, recuerdo a mi padre. Crecí en El Salvador, en un entorno bicultural. Mi padre era salvadoreño y mi madre, alemana. Dos culturas con maneras muy diferentes de representarse en lo cotidiano. Mi madre regía en el entorno doméstico. Así es que las decisiones de lo que se cocinaba, se comía o cómo se hacían las cosas, las tomaba e imponía ella. Sin discusión alguna. Mi madre no era la mejor de las cocineras. Algunos pocos platillos, como el goulash, el sauerkraut, las salchichas y, sobre todo, los pasteles, le quedaban espectaculares. Pero nos hacía sufrir con los bistecs de hígado, duros y con mal sabor, que nos obligaba a cenar con relativa frecuencia porque, según decía, “tiene mucho hierro”. Pero cuando estés en Roma, haz como los romanos. Mi madre no sólo probó y gustó de varios platillos salvadoreños, sino que adoptó algunos (los frijoles, el arroz y las tortillas de maíz), …

Hablemos en salvadoreño

Me he dado cuenta, con profunda tristeza, de que hay mucha gente que está optando por dejar de usar la palabra chivo, debido a que ahora se asocia con el nombre de la aplicación de gobierno para el manejo del bitcoin. Chivo es una de esas palabras características de nuestra salvadoreñidad, exclusivas de nuestro país. Es una expresión que tiene la flexibilidad para expresar diferentes intensidades de lo que se necesita decir. Chivo puede ser “Ok, está bien, bueno, me gusta, estoy de acuerdo, démosle”. Chivísimo puede subrayar la intensidad de nuestro gusto o alegría. ¡Qué chivo! es una expresión de admiración y contento, de emoción cuando nos alegramos mucho por algo o alguien.

La fama o la escritura

Muchas veces me sorprende la inmensa cantidad de personas que, en los perfiles de sus redes sociales, se presentan como “escritores”. La mayoría no tienen libros publicados, premios literarios ganados o una trayectoria que nos permita conocer y acceder a una obra en construcción. Quizás se trata de gente que está comenzando en el oficio o que trabajan en algunas pequeñas empresas que se dedican a escribir textos para páginas web, presentaciones y discursos, los ahora llamados “escritores fantasma” que, aunque producen contenidos escritos, jamás pueden firmar con su nombre verdadero porque lo hacen como parte de su trabajo. Esto podría llevarnos a la ociosa discusión de definir quién puede ser considerado escritor y quién no. ¿Es escritor quien publica libros en papel? ¿Es escritor quien escribe, pero guarda para sí todo lo redactado? ¿El medio de publicación define al escritor o es la persona misma quien debe y puede definirse como tal?

Memorias culturales

Hace poco, ordenando algunas cosas, encontré una caja llena de revistas y suplementos de periódico. Mi primera reacción fue apartar su contenido para donarlo como papel de reciclaje. Pero al ir sacando el material cambié de opinión. Se trataba de varias revistas culturales, una improvisada colección que reuní hace algunos años. Parte de ese material es salvadoreño, pero también hay publicaciones de otros países centroamericanos. La mayoría son de los años 90 y de inicios de los años 2000, un tiempo en que no existían redes sociales y en el que todavía dependíamos de la impresión en papel para dar a conocer materiales culturales. Artefacto y El ángel pobre de Nicaragua, Magna Terra y El borracho de Guatemala, Los amigos de lo ajeno de Costa Rica, Sagatara y Alkimia de El Salvador fueron parte de la efervescencia de ideas que tomó un renovado impulso, luego de una década de guerras y conflictos bélicos en buena parte de la región.

Míster Eléctrico

En el otoño de 1932, un niño de 12 años llamado Ray Douglas Bradbury, regresaba junto con su familia del entierro de su tío favorito. Mientras el coche avanzaba, Ray miró hacia la orilla del Lago Michigan y distinguió las carpas del circo Dill Brothers Combined Shows, que había llegado a la ciudad la noche anterior. El niño urgió al padre que detuviera el coche. Éste se molestó ya que recién venían de un entierro, pero finalmente se detuvo y Ray Bradbury salió corriendo loma abajo hasta llegar al circo. Lo primero que vio cuando llegó fue a un hombre al que llamaban Míster Eléctrico. Estaba sentado sobre una plataforma, en la entrada principal del lugar. En aquellos días, Ray estaba fascinado con la magia. De hecho, llegó a pensar que, “cuando fuera grande”, sería un mago profesional. Fue el pretexto ideal para acercarse a Míster Eléctrico: le pidió que le explicara cómo hacer un truco de magia. Eléctrico complació la petición y le enseñó algún truco. Luego lo llevó a conocer a los otros …

La cuarentena de la cultura

Comenzó de manera imperceptible. Debido a la emergencia del coronavirus, se empezaron a cancelar numerosos eventos públicos para evitar aglomeraciones y limitar el contagio. Teatros, cines, festivales, conciertos, museos, librerías fueron de los primeros afectados, muchos con cierres indefinidos y postergación o cancelación de eventos. Algunos músicos decidieron hacer algo para compensar al público que ya había comprado sus boletos. Comenzaron a transmitir por internet conciertos desde los teatros vacíos. A medida que la emergencia se intensificó y que la cuarentena domiciliar se incrementó, más músicos realizaron transmisiones similares desde sus propios confinamientos.  A los museos se les ocurrió entonces abrir de forma gratuita y general los contenidos por suscripción de sus páginas web. Algunos escritores regalaron sus libros en formato electrónico. Las librerías, aunque cerradas, ponían a disposición envíos domiciliares de libros. Súbitamente, hay una gran avalancha cultural disponible de forma gratuita para millones de personas alrededor del mundo que, encerradas en sus casas y sin saber bien en qué ocupar tanto tiempo libre inesperado, encuentran una reconfortante fuente de distracción en películas, libros, …