All posts tagged: Memoria

Películas de Semana Santa

Cada vez que vuelve a ser Semana Santa, me resulta inevitable recordar las maneras tan diferentes de conmemorarla que se acostumbraban en los años 60 y 70 del siglo pasado. A las procesiones, las mujeres solíamos ir con una mantilla sobre la cabeza y era un evento solemne. Las oficinas y almacenes iniciaban vacaciones, muchos desde el Lunes Santo. Ya para el Miércoles Santo en la tarde, prácticamente todo estaba cerrado. Muchas familias se iban a “temporar” a la playa y la ciudad quedaba solitaria. Los Planes de Renderos, donde me crié y viví muchos años, también quedaba en silencio absoluto. (Por cierto, la palabra “temporar” es un salvadoreñismo que ha caído en desuso).

La destrucción cultural como arma de guerra

En 1978, la artista ucraniana María Prymachenko pintó un cuadro, con témpera sobre papel, al que llamó “Que la guerra nuclear sea maldita”. En el cuadro se mira un grotesco animal de color rosado, de cuyas fauces abiertas sale una serpiente verde con dos cabezas. En los costados del animal, hay varios elementos que parecen ser gusanos fosforescentes sobre un lomo lleno de ojos y cinco figuras puntiagudas que podrían ser lanzas o misiles. Se cree que la obra, de colores fuertes y de estilo naif, fue uno de los cuadros destruidos el pasado 28 de febrero, cuando las fuerzas invasoras rusas en Ucrania incendiaron el Museo de Historia Local en Ivankiv, ciudad ubicada al noreste de Kiev y a 52 kilómetros al sur de la Central Nuclear de Chernóbil. Sin embargo, la fundación de la familia Prymachenko afirma que catorce cuadros pudieron ser salvados del fuego por un vecino de la localidad, aunque no quedó claro si esta pintura fue uno de ellos. El trabajo de Prymachenko es muy querido y respetado tanto en …

La memoria somos nosotros

Enero es un mes que tiene una profunda importancia en la historia de El Salvador. Tanto así que bien podría considerarse como el mes de la memoria histórica. En enero de 1932, un levantamiento de indígenas y campesinos culminó con una matanza cuyo número de víctimas anduvo entre los 10.000 a 30.000 muertos. Es posible que jamás sepamos el número exacto. Esto constituyó un trauma social por la complejidad de sus consecuencias, que se sienten hasta el día de hoy: desde la exterminación sistemática de cualquier y toda persona que fuese indígena o considerada comunista, hasta la cultura de silencio en la que hemos crecido y continuamos viviendo. 

Cuarenta años después

A inicios de marzo del 2013, visité El Mozote. Tenía que pasar unos días en Perquín, departamento de Morazán, resolviendo un asunto de trabajo. Aproveché para visitar ése y otros lugares de la zona. Conocía los nombres demasiado bien: San Fernando, Calle Negra, río Sapo, Arambala, Torola. Eran nombres mencionados con frecuencia en los partes de guerra de Radio Venceremos, pero eran lugares que conocía solo en fotos. Sentía que ir a Morazán era una deuda pendiente. Pensé que ir me ayudaría a comprender algo, aunque no tenía claro el qué. Fue similar a lo que sentí cuando, en 2011, fui a Sachsenhausen, un campo de concentración cercano a Berlín, Alemania.

Memorias culturales

Hace poco, ordenando algunas cosas, encontré una caja llena de revistas y suplementos de periódico. Mi primera reacción fue apartar su contenido para donarlo como papel de reciclaje. Pero al ir sacando el material cambié de opinión. Se trataba de varias revistas culturales, una improvisada colección que reuní hace algunos años. Parte de ese material es salvadoreño, pero también hay publicaciones de otros países centroamericanos. La mayoría son de los años 90 y de inicios de los años 2000, un tiempo en que no existían redes sociales y en el que todavía dependíamos de la impresión en papel para dar a conocer materiales culturales. Artefacto y El ángel pobre de Nicaragua, Magna Terra y El borracho de Guatemala, Los amigos de lo ajeno de Costa Rica, Sagatara y Alkimia de El Salvador fueron parte de la efervescencia de ideas que tomó un renovado impulso, luego de una década de guerras y conflictos bélicos en buena parte de la región.

Nombrar y respetar el dolor

El 6 de diciembre de este año, Wilfredo Medrano, representante de Tutela Legal “Dra. María Julia Hernández”, denunció que el Instituto de Medicina Legal (IML) no mantuvo en buenas condiciones las muestras de ADN de los familiares sobrevivientes de la masacre de El Mozote y cantones aledaños. Dichas muestras, tomadas desde hacía tres años y que permitirían confirmar la identificación de 29 osamentas exhumadas en el 2016, se habían estropeado. Esto obligó a que los familiares tuvieran que someterse a nuevas pruebas de ADN. Algunos de dichos familiares se manifestaron molestos, porque esperaban poder recibir los restos de sus fallecidos durante la conmemoración del aniversario de la matanza. Hacer las nuevas pruebas implica que comenzará otro ciclo de espera para culminar el trámite de la identificación. Aparte de la inoperancia del IML, lo primero que pensé es que ese descuido en el mantenimiento de las muestras es una profunda falta de respeto hacia los familiares y su dolor. Es no reconocer ni dar importancia a ese dolor. Y menciono estos aspectos subjetivos, el respeto y …

Esperando justicia

Escribo esta columna el domingo 26 de mayo. Es mediodía. Acabo de regresar de una concentración realizada en el Monumento a la Constitución. Organizaciones sociales y de derechos humanos convocaron a la población a compartir sus testimonios en la búsqueda de la justicia para desaparecidos y muertos durante la guerra civil salvadoreña. Esto en vista de las discusiones en la Asamblea Legislativa sobre una nueva ley, que eufemísticamente llaman Ley de Reconciliación Nacional, pero cuya ejecución y práctica implicarían una nueva forma de amnistía. Llego algo tarde pero no quería dejar de ir. Hay pocas personas. Cincuenta o sesenta a lo sumo. En todo caso, somos pocos. Pensé que por ser domingo habría más gente que en otras actividades recientes realizadas en horario laboral. Para llegar a la Constitución pasamos antes por la zona del estadio. Hoy se juega la final de fútbol. El taxista, que es aliancista, viene hablando con entusiasmo del partido. Hablamos de los elevados precios de los boletos. Todo el mundo se quejó. Pero a las 10 de la mañana, ya …

El sótano inundado de nuestra memoria

El pasado lunes 29 de abril, la primera de varias fuertes lluvias que hubo esa semana, inundó el sótano de la Biblioteca Nacional de El Salvador, mojándose varios tomos de periódicos pertenecientes a las décadas de los 70 y los 80. La inundación no fue sólo de aguas lluvia sino también de aguas negras, ya que unas tuberías antiguas de cemento ubicadas al frente del edificio, rebalsaron sus aguas por los inodoros del sótano, zona donde se encontraban los periódicos. De esa emergencia, el público se dio cuenta pocos días después, cuando por la cuenta de Twitter de la Biblioteca Nacional se comenzaron a publicar fotos de la situación: cielos rasos caídos, suelo inundado, tomos de colecciones de periódico empapadas, siendo colocadas en mesas por los empleados de la institución, quienes usaban mascarillas y guantes de silicona. Los periódicos comenzaron a ser secados con ventiladores eléctricos, página por página. También se usó un papel secante especial para ese tipo de emergencias. Pero la magnitud del daño es tal, que se necesitó más papel y otros …

Lenguaje, nostalgia e identidad

Quienes migran a otros países corren con mucho problemas, riesgos y peligros que obligan a adoptar mecanismos de defensa a varios niveles. Uno de esos mecanismos es la modificación del lenguaje. Si se emigra por tierra hacia el norte, una de las primeras recomendaciones que hacen los coyotes es hablar de “tú” y olvidar el “vos” ya que, dentro de las jerarquías migrantes, los centroamericanos somos despreciados. Tutear puede hacer pasar al centroamericano como mexicano, lo que le permitirá cruzar aquel país sin llamar demasiado la atención y evitar encuentros indeseables con las autoridades. Ya puestos en los Estados Unidos, el tuteo servirá para invisibilizar su pertenencia geográfica, que por desgracia está asociada a pandillas y violencia. Así mismo, esa invisibilización puede servir para facilitar su incorporación al mercado laboral y superar los prejuicios que los mexicanos sienten hacia nosotros. El voseo y los localismos quedan limitados al entorno familiar o de confianza, pero la fuerza del habla y de la costumbre no evitan que, de vez en cuando, se escape algún localismo que otros …