All posts filed under: Escritores

Los escritores, sus vidas, entrevistas, sus opiniones

Voy a dormir

Es de noche y se avecina una tormenta. Una mujer de 46 años que está hospedada en una pensión de Mar de Plata, Argentina, sufre de dolores terribles. La morfina ya no ayuda más. Debilitada por el dolor, llama a la asistenta del lugar y dicta una carta para su hijo Alejandro, de 26 años: “… Suéñame, que me hace falta. Te escribo tan sólo para que veas que te quiero”. En la madrugada del 25 de octubre de 1938, la mujer sale de su habitación. La tormenta ha comenzado. Quizás ya había escogido el lugar en días anteriores. Quizás nada más caminó y lo encontró. Lo cierto es que llegó hasta un espigón y desde allí se lanzó al mar. En las primeras horas de la mañana, unos trabajadores ven flotar un cuerpo en la playa. Lo sacan del agua, lo llevan al hospital y reconocen a la muerta como la poeta Alfonsina Storni. Tres años antes, en 1935, a Storni le fue detectado cáncer de mama. Los doctores la operaron y amputaron el …

Míster Eléctrico

En el otoño de 1932, un niño de 12 años llamado Ray Douglas Bradbury, regresaba junto con su familia del entierro de su tío favorito. Mientras el coche avanzaba, Ray miró hacia la orilla del Lago Michigan y distinguió las carpas del circo Dill Brothers Combined Shows, que había llegado a la ciudad la noche anterior. El niño urgió al padre que detuviera el coche. Éste se molestó ya que recién venían de un entierro, pero finalmente se detuvo y Ray Bradbury salió corriendo loma abajo hasta llegar al circo. Lo primero que vio cuando llegó fue a un hombre al que llamaban Míster Eléctrico. Estaba sentado sobre una plataforma, en la entrada principal del lugar. En aquellos días, Ray estaba fascinado con la magia. De hecho, llegó a pensar que, “cuando fuera grande”, sería un mago profesional. Fue el pretexto ideal para acercarse a Míster Eléctrico: le pidió que le explicara cómo hacer un truco de magia. Eléctrico complació la petición y le enseñó algún truco. Luego lo llevó a conocer a los otros …

Book covers of different literary diaries.

Tribulaciones compartidas

La reciente publicación del libro Lo que fue presente (Diarios 1985-2006), del escritor colombiano Héctor Abad Faciolince, me dejó pensando en lo que me parece es un tipo de género literario que iremos viendo cada vez con menor frecuencia: los diarios personales. He sido lectora de diarios de escritores desde hace años, porque busco en ellos la tribulación compartida de un oficio ingrato y poco estimado. Conocer algo de la vida o la manera de pensar y reaccionar del escritor en su entorno cotidiano, puede dar elementos para comprender o valorar aún más su obra. Muchos escritores han ocupado sus diarios como semillero de ideas para sus textos, como ocurrió con los Carnets de Albert Camus o El oficio de vivir de Cesare Pavese. Los múltiples volúmenes de diarios de Anaïs Nin, permiten conocer facetas de otros artistas o escritores con los que Nin pudo relacionarse, así como las reflexiones sobre el arte y la literatura de una mujer que siempre estuvo a la vanguardia de su tiempo. Los cuadernos de Lanzarote de José Saramago, …

Leche negra de la muerte: Paul Celan

Una noche de abril de 1970, un hombre camina por la Avenida Emile Zolá de Paris. Mientras lo hace, recuerda su reciente viaje a Israel, hecho a fines del año pasado. Era su primera visita y, esta noche lo sabe, también la última. A su regreso se mostró tan jubiloso de haber conocido la tierra de sus ancestros que hasta pensó en irse a vivir allá. Piensa también en Samuel Beckett. Franz Wurm, un amigo poeta, le había invitado a ir a conocerlo, pero se negó. No le parecía correcto ir a visitar a alguien sin anunciarse. Pensar en Beckett lo lleva a recordar a su hijo, Eric, de 14 años. Habían quedado de ver juntos una puesta en escena de Esperando a Godot, pero un día antes canceló la cita con su hijo. Desde 1967 ya no vivía ni con él ni con su mujer y se fue a vivir solo a aquel apartamento de la Avenida Emile Zolá. Recuerda el 67 como un mal año. Fue acusado de plagio. Pero el 67 también …

Llámenlo eternidad

A las 9:30 de la mañana del tres de mayo de 1991, Katherina von Fraunhofer buscó a su esposo. Aunque compartían el mismo piso en Manhattan, tenían habitaciones y baños separados. La última vez que lo había visto fue la noche anterior, mientras él se arreglaba para ir a una fiesta organizada por su amigo Gay Talese. Cuando entró al baño, encontró el cuerpo de su esposo, desnudo, metido en la bañera a medio llenar. Tenía una bolsa plástica amarrada a la cabeza. Fraunhofer llamó a los servicios de emergencia, quienes declararon muerto en el lugar a Jerzy Kosinski, autor de Desde el jardín y El pájaro pintado, entre otras obras. Según la reconstrucción de los eventos realizada por la policía, Kosinski habría regresado de la fiesta de madrugada y después de su arribo al apartamento, habría decidido ejecutar el suicidio. Pero quienes habían estado con él en la fiesta estaban desconcertados. Kosinski no parecía un hombre a punto de matarse. Todo lo contrario, se le vio animado, conversador y encantador con todos, como solía …

¿Sueñan los androides con ser escritores?

En marzo de este año se dio el fallo del Premio Literario Nikkei Hoshi Shinichi en Japón. Pero la novela que se alzó como noticia no fue la ganadora del primer premio, sino la que ganó el segundo lugar, una obra llamada El día en que una computadora escribe una novela. La obra fue enviada al concurso por un grupo de investigadores de la Universidad del Futuro de Hakodate. Fue escrita por una máquina con inteligencia artificial que había sido programada con diferentes parámetros previamente definidos, como argumento, personajes y trama. Lo que hizo la máquina fue redactar la novela a partir de esa información.

Lucía bailando para James Joyce

El irlandés James Augustine Aloysius Joyce, mejor conocido como James Joyce, escribió dos libros paradigmáticos, de esos que siempre todos dicen que deben leerse porque son “obras maestras”: Ulises y Finnegan’s Wake. Leer Ulises, un libro de casi mil páginas, no me fue tarea fácil. Había comprado los dos tomos de la edición de Bruguera, en la traducción de José María Valverde, en algún viaje que hice a la ciudad de México en el 84 o el 85. Por lo menos tres veces había intentado leerlo y no podía seguir. No lo entendía, me aburría. Pero pudo más la infinita curiosidad de descubrir por mi cuenta por qué era un libro tan importante para la literatura. Así es que lo seguí intentando.

Un tal William Shakespeare

Hacia el final de la película Anonymous (2011) del director Roland Emmerich, Edward de Vere, conde de Oxford, manda a llamar a su lecho de muerte al poeta Ben Jonson. Éste acude de inmediato. De Vere le hace entrega de varios de sus manuscritos, entre ellos los de un par de obras de teatro llamadas El Rey Lear y La Tempestad. Jonson sabía lo que debía hacerse. Durante años había obrado como intermediario entre el conde de Oxford y un actor mediocre, desagradable y oportunista llamado William Shakespeare, quien se hacía pasar como el verdadero autor de las obras teatrales más populares de aquel tiempo. Por su condición de noble, Oxford prefería mantenerse en el anonimato pero al mismo tiempo, quería someter su obra al público. Entonces conoció al actor Shakespeare, quien a cambio de dinero y de asumir la fama, accedió a ser usado como personaje de sí mismo, guardando en secreto la identidad de Oxford.