Month: November 2012

¿Indignación selectiva?

Se ha convertido en un asunto cíclico que cada tanto tiempo algún hecho criminal indigna al colectivo social, en voces que claman desconcertadas ante la situación de violencia que se vive en el país. Contrariando las optimistas declaraciones de las autoridades correspondientes, quienes ante la prensa recalcan siempre que la criminalidad está bajando, el ciudadano común siente igual o incrementada su percepción de la criminalidad y sigue sin sentirse seguro. La verdad es que seguimos sintiéndonos amenazados. Seguimos sintiéndonos en peligro. Y tenemos que seguir tomando todas las providencias personales necesarias para defendernos de amenazas con las que tenemos que convivir, muy para nuestra desgracia. Y es que no sólo son los homicidios, sino que también son las extorsiones, los robos, los asaltos, las violaciones, los “puyones”, y ahora parece que de nuevo, los secuestros. Hoy nada menos, cerca de mi casa, intentaron secuestrar a una muchacha de la UCA. No se la llevaron porque tuvo suerte. Pero la percepción de seguridad cambia de acuerdo al status social. No es lo mismo viajar en carro …

Un recuerdo de Onetti

El corazón me latía muy fuerte cuando salí del ascensor en el último piso y llamé a la puerta. Me abrió Dolly, con su sonrisa grave de bienvenida. Las estanterías del pequeño comedor estaban llenas de libros, casi todos en ediciones de bolsillo muy usadas, muchos de ellos novelas policiales. El comedor lo recuerdo en penumbra. En la habitación donde estaba Onetti había una fuerte luz matinal. Una ventana con macetas daba a una terraza y a los tejados de Madrid. Onetti me recibió echado en la cama, en pijama, un pijama azul claro como de la Seguridad Social, en una postura forzada, de costado, apoyado en un codo. Tenía la piel pálida y enrojecida, y una barba escasa. Como no llevaba gafas resaltaban más sus grandes ojos saltones, esos ojos de pena o de tedio abismal que se le veían en las fotos. Un recuerdo de Onetti | Cultura | EL PAÍS.

Caravana “Liberando la esperanza”

A inicios de octubre pasado fue capturado en Nuevo Laredo, México, Salvador Alfonso Martínez Escobedo, alias “Ardilla”. Este tipo era el jefe de “Los Zetas” en los estados mexicanos de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila. Entre los numerosos crímenes que se le atribuyen está la presunta responsabilidad intelectual de la muerte de más de 300 personas, entre ellos los 72 migrantes asesinados en Tamaulipas en el 2010. También se cree que ejecutó personalmente a unas 50 personas y que tiene implicación directa en la fuga de varios reos de penales mexicanos. Al ser presentado ante la prensa lo hizo en actitud sonriente y desafiante. Alzaba la cabeza ante las fotografías de los periodistas en una actitud de “¿y cuál es pues?”, alzaba el pulgar derecho y saludaba con la cabeza como si estuviera ante un público de admiradores. Parecía orgulloso de ser quien era. Su supuesta implicación en la masacre de los 72 migrantes centroamericanos en Tamaulipas no hace más que reconfirmar la relación de los diferentes cárteles de la droga con los crímenes que …