Author: Jacinta Escudos

La memoria somos nosotros

Enero es un mes que tiene una profunda importancia en la historia de El Salvador. Tanto así que bien podría considerarse como el mes de la memoria histórica. En enero de 1932, un levantamiento de indígenas y campesinos culminó con una matanza cuyo número de víctimas anduvo entre los 10.000 a 30.000 muertos. Es posible que jamás sepamos el número exacto. Esto constituyó un trauma social por la complejidad de sus consecuencias, que se sienten hasta el día de hoy: desde la exterminación sistemática de cualquier y toda persona que fuese indígena o considerada comunista, hasta la cultura de silencio en la que hemos crecido y continuamos viviendo. 

Muerte lenta de un árbol

Durante una semana, escuché todos los días el ruido de una máquina. Estaba en alguna zona cercana, detrás de nuestra colonia. El primer día que lo escuché, confundí el sonido con el de una cortadora de grama. Pero al día siguiente reconocí que se trataba de una motosierra. Eso significaba, por desgracia, que algún árbol estaba siendo derribado. Me asomé a una ventana del segundo piso para tratar de detectar el árbol afectado. Logré ubicarlo, a cierta distancia. Es un tipo de conífera cuyo nombre específico desconozco. La primera vez que lo vi, imaginé que estaban cortando la copa del árbol, para que no siguiera creciendo más. Pero poco a poco lo fueron despelucando, dejando solamente el tronco, el cual han ido rebanando día a día.

Las cartas de Papá Noel

En diciembre de 1920, cuando se aproximaban los festejos de navidad, John Francis Tolkien le preguntó a su padre cómo era y dónde vivía Papá Noel. John tenía apenas tres años. Ese mismo diciembre, el niño vio al cartero llegar con un sobre dirigido a él y a su madre. El sello en la estampilla decía que el envío era desde el Polo Norte. La estampilla misma, cuyo valor era de two kisses (dos besos), tenía un fondo rojo sobre el cual destacaba lo que podría ser un paisaje polar. Adentro del sobre había una pequeña nota dirigida a John. ¡Era de Papá Noel, en persona!

Cuarenta años después

A inicios de marzo del 2013, visité El Mozote. Tenía que pasar unos días en Perquín, departamento de Morazán, resolviendo un asunto de trabajo. Aproveché para visitar ése y otros lugares de la zona. Conocía los nombres demasiado bien: San Fernando, Calle Negra, río Sapo, Arambala, Torola. Eran nombres mencionados con frecuencia en los partes de guerra de Radio Venceremos, pero eran lugares que conocía solo en fotos. Sentía que ir a Morazán era una deuda pendiente. Pensé que ir me ayudaría a comprender algo, aunque no tenía claro el qué. Fue similar a lo que sentí cuando, en 2011, fui a Sachsenhausen, un campo de concentración cercano a Berlín, Alemania.

El hombre que amaba a los perros

Hace poco terminé de leer El hombre que amaba a los perros, novela del escritor cubano Leonardo Padura. Fue publicada en el 2009 por Tusquets Editores. Tenía algunos años de tenerla entre mis pendientes, pero no fue hasta hace un par de meses en que, por fin, emprendí la tarea. Quizás me intimidaban las 765 páginas de la edición que tengo. La novela transcurre en tres hilos narrativos, aunque todos giran alrededor del asesinato de Liev Davídovich Bronstein, mejor conocido como León Trotski, uno de los ideólogos y agitadores fundamentales de la Revolución de Octubre. Pese a ello, y a su papel decisivo en la fundación del Ejército Rojo, Trotski tuvo fuertes disputas ideológicas con Vladimir Lenin y luego también con Josef Stalin, contra quien lideró una oposición frontal. Esto hizo caer en desgracia a Trotski dentro de la estructura política soviética. Fue enviado al exilio, mientras su nombre recibía toda suerte de insultos y degradaciones por cuestionar a Stalin y traicionar a la revolución. Finalmente, en marzo de 1939, Stalin da la orden de …

Comer recuerdos

El otro día compré un par de granadillas. No porque sea una de mis frutas favoritas, sino porque cada vez que las veo, recuerdo a mi padre. Crecí en El Salvador, en un entorno bicultural. Mi padre era salvadoreño y mi madre, alemana. Dos culturas con maneras muy diferentes de representarse en lo cotidiano. Mi madre regía en el entorno doméstico. Así es que las decisiones de lo que se cocinaba, se comía o cómo se hacían las cosas, las tomaba e imponía ella. Sin discusión alguna. Mi madre no era la mejor de las cocineras. Algunos pocos platillos, como el goulash, el sauerkraut, las salchichas y, sobre todo, los pasteles, le quedaban espectaculares. Pero nos hacía sufrir con los bistecs de hígado, duros y con mal sabor, que nos obligaba a cenar con relativa frecuencia porque, según decía, “tiene mucho hierro”. Pero cuando estés en Roma, haz como los romanos. Mi madre no sólo probó y gustó de varios platillos salvadoreños, sino que adoptó algunos (los frijoles, el arroz y las tortillas de maíz), …

Un Planeta que no mola

Como parte de los festejos del 70 aniversario del concurso de la editorial española Planeta, el premio de este año fue otorgado a una novela titulada La bestia, cuya autora resultó ser Carmen Mola. Además, la bolsa del premio pasó de 600.000 euros a un millón, convirtiéndolo en el premio literario mejor dotado del mundo. En años recientes, Mola se convirtió en una autora super ventas al publicar en Alfaguara tres novelas del género policial. El personaje central de su trilogía es la inspectora Elena Blanco. Las novelas cuentan con una violencia chocante y gráfica, algo que contrastaba con el perfil de la escritora, que se definía como una profesora universitaria nacida en Madrid, casada y madre de tres hijos. No se sabía más porque ella misma había anunciado no querer dar entrevistas ni figurar en eventos públicos. Quería mantener su vida en privado y que los lectores se enfocaran en sus libros, un poco como lo hecho por la italiana Elena Ferrante. Pero la noche de la premiación, a la que incluso asistieron los …

Los diarios de la Sra. Highsmith

En 1995, Anna von Planta y Daniel Keel hicieron un descubrimiento valioso para el mundo literario. En un armario, escondidos detrás de sábanas y toallas, encontraron 56 cuadernos de espiral con los diarios de la escritora estadounidense Patricia Highsmith. Los cuadernos, todos escritos a mano, suman un total de ocho mil páginas. Von Planta, editora de Highsmith, y Keel, albacea literario de la escritora, trabajaron durante años para transcribir y editar los cuadernos, un proceso complicado debido a que Highsmith mantenía dos juegos de diarios: en uno hablaba estrictamente de sus asuntos literarios, las ideas para sus historias y sus reflexiones sobre el oficio de escribir; en el otro contaba sus recuerdos, anécdotas y reflexiones personales.

Hablemos en salvadoreño

Me he dado cuenta, con profunda tristeza, de que hay mucha gente que está optando por dejar de usar la palabra chivo, debido a que ahora se asocia con el nombre de la aplicación de gobierno para el manejo del bitcoin. Chivo es una de esas palabras características de nuestra salvadoreñidad, exclusivas de nuestro país. Es una expresión que tiene la flexibilidad para expresar diferentes intensidades de lo que se necesita decir. Chivo puede ser “Ok, está bien, bueno, me gusta, estoy de acuerdo, démosle”. Chivísimo puede subrayar la intensidad de nuestro gusto o alegría. ¡Qué chivo! es una expresión de admiración y contento, de emoción cuando nos alegramos mucho por algo o alguien.

Montaña rusa

Me siento ante la pantalla del computador, con una confusión mental que no sé cómo desenredar. Quiero hablar de varias cosas diferentes pero este enredo de emociones me tiene pensando muchas cosas que se me imponen. Quisiera escribir sobre la construcción de la nueva Biblioteca Nacional, donada por el gobierno de China, pero que implica la demolición del edificio actual, ubicado en el perímetro de lo que llamamos Centro Histórico. Quiero saber por qué es obligatorio que la biblioteca esté exactamente en el mismo lugar, pudiéndose construir en otro punto de la ciudad, más accesible al público, y sin tener que derribar un edificio que es Patrimonio Nacional. Quisiera escribir sobre el proceso de renovación de las Casas de la Cultura, sobre la creación de diez redes nacionales de bibliotecas y sobre el llamado “proceso de descargo” de las actuales bibliotecas de dichas Casas. Como eso incluye descartar libros “deteriorados por antigüedad, plagas y humedad” (según un memorándum que fue conocido en redes sociales), existe la preocupación de que, en dicho proceso, se terminen descartando …

El horror en la literatura

Convocatoria abierta hasta el 20 de septiembre de 2021. Horarios del taller: Todos los miércoles, del 22 de septiembre al 27 de octubre 2021, de 6:30 p.m. a 8:30 p.m. (6 sesiones). Taller virtual vía Skype. Pueden participar personas dentro y fuera de El Salvador. Dirigido a escritores emergentes y también a lectores interesados en el género. En años recientes, el género del horror en la literatura latinoamericana ha cobrado fuerte interés a través del cuento. Varios autores contemporáneos nos proponen nuevas formas de leer y concebir el horror.  El objetivo de este taller es animar a los escritores emergentes a probar las posibilidades que presenta el horror, no sólo como una herramienta para contar historias, sino también como mecanismo de reflexión sobre el ser humano y los temores primigenios de nuestras sociedades. Se analizarán los detalles técnicos para crear este tipo de historias mediante discusiones, lecturas y ejercicios pertinentes.   El temario será el siguiente: 1.-Definición del horror. El horror en el tiempo. El terror contemporáneo. 2.- Los personajes del horror: la caracterización del …

Es sólo rock and roll

La muerte de Charlie Watts, el baterista de The Rolling Stones, me dejó pensando en fragmentos de mi vida, repasando canciones favoritas y sintiéndome los ojos aguados de lágrimas. Más de alguna vez me pregunté qué pasaría cuando se muriera uno de los Stones. Ahora lo sé. Los Rolling han sido parte fundamental de mi vida, desde que tengo memoria. Desde que era niña, sonaban en radio y televisión sus canciones. Se pasaban los clips de presentaciones del grupo, cantando con playback, como era lo normal en aquellos años. Siempre sonaba algo de ellos. O de Led Zeppelin, Jimi Hendrix, Janis Joplin, The Doors, The Who, The Cream y también The Beatles, aunque estos me gustaban menos. De hecho, los Rolling fueron concebidos como su antítesis, y aunque The Beatles también eran “peludos”, según el concepto conservador de la época, podían considerarse un cuarteto de niños decentes si se les comparaba con “sus satánicas majestades”, como fueron conocidos en algún momento los Stones.