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Aunque nos sangren las manos

Andrew Neiman es un baterista de 19 años. Ingresa a la mejor academia de música, el Conservatorio Shaffer de Nueva York. Quiere ser tan grande como Charlie Parker, Buddy Rich, Charles Mingus, Thelonius Monk. Quiere ser uno de los más grandes del jazz.

Terence Fletcher es un instructor de música en Shaffer. Siempre exige lo máximo de sus alumnos. No tolera nada que no sea la perfección elevada a su décima potencia. Fletcher utiliza el nada pedagógico método de insultar y humillar de manera rutinaria a sus estudiantes, tensionándolos psicológicamente, obligándolos a ejecutar repeticiones interminables de los mismos acordes, con bofetadas y gritos incluidos, hasta que alguien ejecute “the fucking tempo” que Fletcher espera. En vez de un sensible instructor de música, Fletcher es en realidad un sargento. De los bravos.

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Inventario de lluvias

Quiero recordar la primera vez que vi llover. No lo logro. Lo pienso mientras me paro frente a la ventana añorando una buena lluvia, una larga semana de tormentas. Extraño los días lluviosos. Siento nostalgia de la lluvia. Hago inventario de lluvias pasadas.

Las lluvias en San Carlos, en la confluencia del Río San Juan y el Lago Cocibolca en Nicaragua. El lodo, el olor del lodo, el lodo siempre pringando la ropa. La lluvia “peluegato” apenas perceptible, ligerísima, pero que moja igual que una lluvia recia. El viento que se arremolinaba río abajo, las ondas que se dibujaban sobre el agua del río, anuncios de la lluvia. Aprender y saber y oler y presentir cuando viene una tormenta. Las nubes negras y los rayos en la distancia, en la otra orilla, allí donde el Río Frío llevaba a los viajeros hasta Costa Rica.

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Escribir hasta el fin

Cuando el escritor sueco Henning Mankell fue diagnosticado con cáncer en enero de 2014, el autor tomó la decisión de transformar su columna del periódico Göteborgs-Posten en un relato sobre su lucha contra la enfermedad.

“Me lo pusieron en blanco y negro: era serio. Tenía un tumor en la parte posterior del cuello y otro en mi pulmón izquierdo. El cáncer podría haberse extendido también a otras partes de mi cuerpo”, relató Mankell en un artículo de ese año llamado “Una lucha desde la perspectiva de la vida”, el primero en el que habló de su enfermedad. Leer más

Los dolores del país

La guerra es el fenómeno más brutal que le puede pasar a una sociedad. Sus secuelas duran varias generaciones. Las historias que como país llevamos atoradas en la garganta, esas lágrimas congeladas que tuvieron que ser tragadas porque vivimos en una cultura del silencio, son buena parte del origen de la violencia actual.

Estas son algunas de las ideas que la psicóloga social nicaragüense Martha Cabrera planteó en TedxManagua, en una conferencia titulada “La mochila pesada que cargamos los nicaragüenses”. Aunque la conferencia está enmarcada dentro de la historia reciente de Nicaragua, mucho de lo que dice aplica también para El Salvador, por la guerra de los años 80, pero también por nuestra historia como país, plagada de eventos violentos y desastres naturales. Leer más

Entrevista sobre El asesino melancólico

Una cuantas horas antes de presentar mi novela El asesino melancólico el pasado 28 de julio, me fue hecha esta entrevista, donde hablo sobre el proceso creativo de la misma. Muchas gracias a Julio Roberto Díaz por la iniciativa.

El desertor

Eran las cuatro de la tarde del 15 de agosto de 1961. El soldado Hans Conrad Schumann, de 19 años, cumplía su turno como centinela en el cruce de la Ruppiner Strasse con la Bernauer Strasse, en Berlín Oriental. Dos días antes, el día 13, el gobierno de la República Democrática Alemana (RDA), había ordenado construir un muro en el perímetro que dividía a Berlín en Oriental y Occidental.

Toda la frontera fue cerrada, algo que se hizo tirando una alambrada de púas y desplegando a cientos de elementos de seguridad para evitar el paso de los ciudadanos. El día 15 comenzaron a colocarse planchas de cemento en algunos lugares, pero había sectores que todavía no estaban totalmente cerrados.

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La noche de la presentación / Audio del conversatorio sobre El asesino melancólico

No era el mejor día para presentar un libro. Pero nadie pudo ni imaginar lo que pasaría el 28 de julio en San Salvador.

Por la tarde corrió el rumor de que los mareros habían decretado un toque de queda a partir de las siete de la noche. Fue el segundo día del paro nacional del transporte. La gente estaba enloquecida buscando cómo volver a sus casas antes de las siete. La mayoría de las rutas de buses no trabajaron. El tráfico estaba más endemoniado que nunca. Un trayecto que en un día normal se hace en 25 minutos, tomaba más de dos horas. Nadie llegaba a ninguna parte a tiempo. Muchos prefirieron no salir. Otros regresaron a sus casas. Muchos acataron un toque de queda que nadie confirmó ni negó que existiera.

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Plutón

Después del conteo regresivo, la nave espacial despega. El tripulante llega al espacio. Entonces debe atreverse a salir. Mientras flota de una manera muy peculiar, el Mayor Tom dirá que las estrellas se miran diferentes desde allá. El planeta Tierra es azul, dice, y no hay nada que él pueda hacer. A pesar de estar a miles de millas de la tierra, se siente tranquilo y está convencido de que la nave espacial sabe cual es la ruta a seguir. El Mayor Tom no volverá. Piensa en su esposa: “Díganle que la amo mucho. Ella sabe”. Se pierde la comunicación. El control de tierra, desesperado, llama al Mayor Tom con insistencia: “Can you hear me, Major Tom?”. Ya no habrá respuesta.

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Un adelanto de El asesino melancólico

Lea las primeras páginas de El asesino melancólico, publicada por Alfaguara este año.

Recuerde que puede comprar este libro en México, Centroamérica, Amazon y Tienda Apple.

Presentación de El asesino melancólico en San Salvador

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Estatuas de sal

Desde hace varias semanas, en Guatemala y en Honduras, miles de ciudadanos salen a manifestarse en contra de los actos de corrupción que han sido descubiertos en aquellos países. En El Salvador hay por lo menos una docena de motivos graves por los cuales también podríamos salir a protestar, pero no ocurre. Las escasas veces que se ha intentado, no se pasa de un entusiasmo modesto de algunos cuantos para intentar defender una causa u otra.

Los motivos para protestar de los que hablo no se refieren estrictamente a asuntos políticos. Hace algunas semanas, un inhumano violó y mató a una niña de seis años, pero fuera del usual cacareo exaltado que ocurre siempre en los gallineros de las redes sociales, la vida siguió con toda normalidad.

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Juguetes de una niña solitaria

Un cubo de plástico transparente que en su interior albergaba un laberinto, también de plástico transparente; en una de las caras del cubo había un agujero donde se metía una chibola. El objetivo del juego era sacar la chibola por otro agujero en la cara contraria, atravesando el interior del cubo. Podía tomar horas lograrlo.

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