El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia, Patricio Pron
Alejandro Zambra plantea en su novela Formas de volver a casa, así como en algunos ensayos de su libro No leer, la necesidad de conformar una “literatura de los hijos”, es decir, que los hijos hablen de lo que fue haber crecido en los años de las guerras o las dictaduras y no sólo que conozcamos la historia escrita por sus protagonistas, o sea, por los padres. El planteamiento parece haber echado frutos en el Cono Sur donde puede leerse mucha producción en este sentido, novelas o historias producidas por jóvenes nacidos en la década de los 70, es decir, en plenas dictaduras, y que crecieron y maduraron con las consecuencias de las mismas. Sus afanes literarios resultan muy diferentes a los de aquellos nacidos en los 60. Se diría que tienen un mundo propio, no indiferente a lo que los rodea, sino uno cuyas circunstancias son enteramente diferentes a las de sus padres. Menos apabullante quizás, aunque lleno de secretos y rompecabezas por resolver. Es el caso de la novela El espíritu de mis …