Formas de volver a casa, Alejandro Zambra

Hace poco estuve como invitada para participar en los Diálogos Narrativos Latinoamericanos, una serie de encuentros que se llevan a cabo entre escritores de diversos países dentro de la Feria Internacional del Libro de Santiago de Chile. Fui la única escritora centroamericana invitada. Era mi primera vez en Chile y apenas mi segunda vez en el cono Sur. Uno de mis objetivos personales al asistir a la Feria era poder traer libros de autores que aquí en El Salvador o en el área centroamericana son imposibles de conseguir, entre ellos, autores chilenos. Y uno de los autores chilenos que más me recomendaron fue a Alejandro Zambra, de quien ya había escuchado hablar pero no había tenido ocasión de leer.

Decidí comprar su última novela, Formas de volver a casa. Luego lo conocí y tuvimos oportunidad de conversar un poco y me regaló otro de sus libros, No leer, una colección de crónicas y ensayos sobre literatura que se mira muy interesante.

El día que conocí a Zambra fue precisamente el día que compré su novela, junto a varios libros más. Cuando llegué al hotel con mi botín de compras, me puse a ver los libros y leí primeros párrafos, páginas aquí y allá. Tomé el libro de Zambra, lo comencé a leer y me enganchó de inmediato y me quedé leyendo varias páginas hasta que tuve que salir a la Feria, precisamente a la mesa del Diálogo donde estaría participando Zambra junto con el boliviano Rodrigo Hasbún y el mexicano Heriberto Yépez.

Ya no tuve tiempo de continuar leyendo el libro y decidí que Formas de volver a casa sería la novela que leería en el avión de regreso a El Salvador. No lo pensé en el momento, pero fue casual, sería la novela que leería en mi camino a mi casa…

La novela cuenta en varios planos momentos en la vida del narrador (infancia, pasado inmediato y presente). Se entiende que el narrador nació en los años 70, poco después del golpe del 73, y crece en los años de la dictadura militar. Las historias personales van trenzándose hábilmente con las historias públicas, pero de manera sutil, para revelarnos el ambiente en que creció esa generación y  cómo se vivieron algunos eventos como el terremoto del 85.

El tono es melancólico e intimista, muy bien construido, un ambiente que va penetrándose en el lector y que va impregnándosele tanto que uno tiene que tomar algunas pausas para respirar y elaborar lo que va leyendo, elaborar esa melancolía, respirar, tragar y continuar. Las 6 horas y pico que duró el vuelo entre Santiago de Chile y Panamá se me fueron literalmente volando gracias a este libro y cuando terminé no quise leer nada más. Me sentí huérfana de lectura y aunque llevaba otro libro no quería romper con el tono impuesto por el de Zambra. Lamenté no tener otro libro de él a mano conmigo, otra de sus ficciones, que no sé si tendrán el mismo tono, las mismas cadencias. Pero Formas de volver a casa invitan sin duda a leer más de este autor.

There are 5 comments

  1. Jose

    Jacinta gracias por tomarse el tiempo de responder a mi comentario. valorar la opinion de aquellos que, por una razon o la otra, se toman el tiempo necesario para darnos su opinion acerca de la nuestra deberia ser, si no obligatorio, importante. gracias de nuevo.

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  2. Bitacoras.com

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Hace poco estuve como invitada para participar en los Diálogos Narrativos Latinoamericanos, una serie de encuentros que se llevan a cabo entre escritores de diversos países dentro de la Feria Internacional del Libro de Santia…..

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  3. Jose

    Es una lastima escuchar que en El Salvador, que tambien es mi pais, no se puedan encontrar libros de escritores Chilenos. Pense que las librerias estarian abarrotadas de toda clase de literatura, tanto nacional como extranjera. Desgraciadamente veo que no es asi. y en verdad es realmente lastimoso. Sera por la misma causa del porque es tan dificil publicar un libro en el pais? Es acaso falta de presupuesto? De tegnologia? o es acaso que simplemente ya nos hicimos ala idea de ser un pais tercermundista para siempre? La verdad amo mucho a mi tierra y esta clase de situaciones, ademas de tantas otras mas, me provocan mucha tristeza. Dios quiera que algun dia mejoremos y que los que tienen los medios para hacer algo al respecto lo hagan. No dudo que muchisimas cosas han cambiado en nuestro pais, pero falta tanto por hacer. Desgraciadamente lo estamos haciendo demasiado lento. pero bueno, hay vamos.
    Jacinta gracias por compartir con todos nosotros sus experiencias, que la verdad son muy gratas y nos llena de mucho orgullo. Muchos saludos y por favor no se detenga nunca en esta gran travesia.

    Jose

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    1. Jacinta Escudos

      La triste realidad es que hay pocas librerías mal abastecidas, sobre todo lo que se encuentra son libros de auto-ayuda y poca literatura. De pronto, como por oleadas únicas hay algunos títulos valiosos, por eso los que amamos los libros siempre estamos visitando las librerías a ver qué encontramos, pero con pocas expectativas.
      No sé cuál es el problema (falta de liquidez económica, falta de asesoría literaria o falta de compradores reales), pero es una limitante real.

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