El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia, Patricio Pron

Alejandro Zambra plantea en su novela Formas de volver a casa, así como en algunos ensayos de su libro No leer, la  necesidad de conformar una “literatura de los hijos”, es decir, que los hijos hablen de lo que fue haber crecido en los años de las guerras o las dictaduras y no sólo que conozcamos la historia escrita por sus protagonistas, o sea, por los padres.

El planteamiento parece haber echado frutos en el Cono Sur donde puede leerse mucha producción en este sentido, novelas o historias producidas por jóvenes nacidos en la década de los 70, es decir, en plenas dictaduras, y que crecieron y maduraron con las consecuencias de las mismas. Sus afanes literarios resultan muy diferentes a los de aquellos nacidos en los 60. Se diría que tienen un mundo propio, no indiferente a lo que los rodea, sino uno cuyas circunstancias son enteramente diferentes a las de sus padres. Menos apabullante quizás, aunque lleno de secretos y rompecabezas por resolver.

Es el caso de la novela El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia de Patricio Pron de Argentina, una novela basada en hechos reales, donde el narrador (un escritor argentino), regresa a su país para despedirse de su padre enfermo y, como suele ocurrir en ese tipo de eventos, se confronta con la historia familiar. Es así como encuentra evidencias de que su padre buscaba a alguien antes de morir, un hombre que había sido muerto en circunstancias extrañas y quien, el autor descubrirá después, es el hermano de una joven amiga de su padre, secuestrada y asesinada por la dictadura argentina en 1977.

El libro nos lleva así a través de múltiples recortes de prensa a rearmar el caso de Alberto José Burdisso y de cómo fuera abducido y muerto. De eso se compone buena parte del libro, de cómo el narrador va armando las partes y deduciendo elementos sobre este caso y su relación con el pasado de su padre.

Debo decir que llega un momento en que los documentos que se leen llegan a ser excesivos, sobre todo porque es meticulosa la manera en que están escritos, es decir, incluyen todo tipo de fallas ortográficas y de redacción. Lo cual hace suponer al lector que la historia es verídica y que es algo que nos es revelado hacia el final, en el epílogo, donde Pron nos remite a su manera de composición del libro: “aunque los hechos narrados en este libro son principalmente verdaderos, algunos son producto de las necesidades del relato de ficción cuyas reglas son diferentes de los géneros como el testimonio y la autobiografía”. Y recuerda lo que alguna vez dijo Antonio Muñoz Molina: “una gota de ficción tiñe todo de ficción”.

El padre de Pron tuvo participación directa haciendo observaciones al manuscrito, algo que se detalla aquí.

¿Qué tiene este libro que ver con “la literatura de los hijos”? Lo podemos deducir de partes del libro escritas por el mismo Pron, quizás sobre todo de esta:

Alguien alguna vez había afirmado que los hijos serían la retaguardia de los jóvenes que en la década de 1970 habían peleado una guerra y la habían perdido y yo pensé también en ese mandato y en cómo ejecutarlo, y pensé que una buena forma era escribiendo algún día acerca de todo lo que nos había sucedido a mis padres y a mí esperando que alguien se sintiera interpelado y comenzase también sus pesquisas acerca de un tiempo que no parecía haber acabado para alguno de nosotros.

 En ese sentido, resulta todavía difícil hablar de una literatura de los hijos en Centro América, quizás porque los períodos de transición han sido diferentes. En nuestra región todavía no está claro lo que es “la paz” y seguimos bregando en la violencia, por lo que nuestra literatura parece siempre estar impregnada o del recuerdo vivencial de la guerra o de la violencia cotidiana que ha sido “normal” desde que cesó la guerra como tal en 1992. Los hijos no han tenido descanso para poder pensar en la vida y escribirla.

Sería a los hijos a los que les tocaría digerir lo que pasó en las guerras y las dictaduras, lo que es crecer con las consecuencias de ello, si la paz lo permitiera. Pero como no tenemos paz, tampoco puede haber literatura al respecto, al menos no en Centro América. No por el momento.

There are 3 comments

  1. Bitacoras.com

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