All posts tagged: Columna de opinión

El mundo hirviente

Si usted ha sentido que este año ha sido más caluroso que otros, su percepción no está errada. De hecho, el pasado mes de julio ha quedado registrado como el más caliente de la historia, con temperaturas récord tanto en tierra firme como en la superficie del mar. La advertencia fue emitida por Copernicus, el Programa de Observación de la Tierra de la Unión Europea, que ofrece servicios de información basados en la vigilancia terrestre, marina y atmosférica, usando datos satelitales y observaciones in situ. Aunque los registros metódicos de la temperatura del planeta comenzaron en 1850, datos climáticos extraídos de los anillos de los árboles, arrecifes de coral y núcleos de sedimentos marinos profundos permiten afirmar que las actuales temperaturas son  las más cálidas del mundo desde hace miles de años.

Gato viendo hacia la cámara, junto a una ventana. Pecho y trompa blancos y cabeza rayada en tonos café (tabby cat).

Un duelo real

Quienes convivimos con animales domésticos lo sabemos: cuando uno de nuestros compañeros animales muere, el duelo que atravesamos lo tenemos que vivir en silencio y en solitario. No solemos hablar del dolor que nos causa la muerte de uno de nuestros animales, porque hay un rechazo social a expresarlo. Detrás de ello está esa noción de que los humanos somos superiores y más valiosos que cualquier otro ser o elemento de la creación, un prejuicio social que minimiza la pérdida de un animal y que, por contraste, lo hace parecer como algo menos importante que la muerte de un ser humano. Es como si hubiera una categorización en cuanto a los niveles y las calidades del dolor y de la pérdida.

Teatro Nacional, Catedral y Banco Hipotecario, centro de San Salvador

La ciudad perdida

El centro de San Salvador es un lugar muy importante en mi formación personal. Mi padre tuvo allí su oficina de importaciones comerciales durante poco más de tres décadas, en un edificio del Pasaje Montalvo. Se mantuvo ahí hasta que a fines de los 80 decidió trasladar todo a nuestra casa en Los Planes de Renderos. Por incontables situaciones, me tocaba pasar tardes o días enteros en dicha oficina. Mientras él y su hermano, mi tío Ricardo, trabajaban en sus escritorios, yo me entretenía con las sillas de rueditas, los artículos de oficina, los muestrarios de mercadería y, sobre todo, con las máquinas de escribir.

Imagen de Louis-Ferdinand Céline, de pie junto a un librero.

Los creadores malditos

Este año se conmemoran 50 años del fallecimiento del pintor español Pablo Picasso. El aniversario, que será observado con exposiciones en diversas ciudades del mundo, pone de nuevo sobre la mesa de discusión el siempre espinoso tema de cómo relacionarnos con la obra de artistas cuya calidad humana deja mucho que desear. Son muy conocidas las historias de cómo Picasso maltrató a las múltiples mujeres con las que se relacionó. Pese a ello, las exposiciones de Picasso continúan atrayendo a miles de espectadores y sus obras, incluso las menos conocidas, siguen vendiéndose en millones de dólares.

Foto en blanco y negro donde se mira parte de un teclado y dedos apretando las teclas.

Modernizar los derechos de autor

Cada 23 de abril se celebra el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor. Como suele ocurrir con la mayoría de las efemérides, es una ocasión propicia para varias reflexiones que, por desgracia, se miran opacadas por la excesiva comercialización de la fecha. Por eso esperé hasta hoy para hablar sobre este tema.La intención de conmemorar los derechos de autor en el Día del Libro debería servir para concientizar sobre la importancia de proteger los derechos de los creadores de obras literarias, artísticas, musicales y cinematográficas. La realidad es que dichos derechos son tomados como algo simbólico y carente de importancia. Pero los cambios de los paradigmas culturales y el acceso a las herramientas de inteligencia artificial hacen urgente su discusión y actualización.

un grupo de piezas de juego a la izquierda y una de esas mismas piezas, aislada a la derecha.

Bullying: un problema de todos

A mediados de marzo de este año, los habitantes de Teotihuacán, México, se vieron conmocionados por la muerte de Norma Lizbeth Ramos, de 14 años. Lizbeth murió por trauma craneoencefálico, resultado de los golpes sufridos durante una fuerte pelea que tuvo con una compañera de clase. Dicha pelea fue la culminación del acoso escolar o bullying, que Lizbeth estaba sufriendo, debido a que el color de su piel era más oscuro que el de sus compañeras. En el video que se hizo viral en internet, se ve cómo la agresora golpea a la ahora fallecida, con un objeto que parece ser una piedra. Uno de los detalles más escalofriantes del video es que el pleito estaba siendo presenciado por varios compañeros de estudios. Filmaban y tomaban fotos con los celulares. Ninguno intentó separar a las muchachas, ni siquiera de manera verbal. Por el contrario, animaban a la agresora a darle “más fuerte”. Mientras la agresora golpea una y otra vez sobre la cara y la parte trasera de la cabeza a Lizbeth, pueden escucharse risas …

El anonimato literario

Nunca he leído un libro de la escritora italiana Elena Ferrante, pero goza de todo mi respeto. A pesar de la gran popularidad que ha adquirido su obra, la autora (cuyo nombre es un seudónimo), prefiere mantenerse en el anonimato. No acude a presentaciones públicas o eventos literarios. Las escasas entrevistas que ha concedido, han sido respondidas por correo y a través de sus editores. Desde la publicación de su primera novela, L’amore molesto, en 1992, el anonimato fue una condición no negociable que solicitó para acordar la publicación. Lo admirable es que su editorial haya aceptado, empeñadas como están la mayoría en explotar la figura del autor como personaje público (algo que, argumentan, ayuda a aumentar las ventas). Sin embargo, la postura de Ferrante desmiente eso: millones de sus libros se han vendido en todo el mundo, pese a su no participación en eventos. ¿Es imprescindible, entonces, que los escritores tengan la excesiva presencia mediática que se les demanda hoy en día?

Sin novedad en el frente

El 9 de mayo de 1933, el día previo a la primera gran quema de libros realizada por el nazismo, se hizo llegar una circular a las sedes de las diferentes asociaciones locales que participarían en el evento. La mayoría de esas asociaciones eran de estudiantes miembros del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, quienes veían la quema de libros como un acto simbólico de purificación y sanación de su país.Al lanzar los libros a la hoguera, deberían leer las llamadas “Proclamas del fuego”, donde se enumeraban los motivos para quemar la obra de varios autores judíos, pero también de autores alemanes que escribían sobre psicoanálisis, marxismo, sexología, pacifismo y antimilitarismo. El séptimo enunciado de aquella proclama decía: “¡Contra la traición literaria a los soldados de la Gran Guerra, por la educación del pueblo entero dentro del espíritu militar! Entrego a las llamas los escritos de Erich Maria Remarque”.

Quiero mi cafecito yo

Desde hace cosa de año y medio, ha hecho su aparición en nuestra colonia un hombre necesitado. Siempre anda peludo, sucio, con ropa que le queda muy grande y que también está sucia. Suele cargar algunos bultos de no se sabe qué. Quizás carga sus escasas pertenencias y cosas que va recaudando en sus caminatas por la ciudad. Quién sabe. Cuando aparece en nuestro portón, se anuncia con un sonoro “buenos días” o “buenas tardes”, porque al tipo le gusta gritar. Quiere hacerse notar por una de nuestras vecinas en particular. “¡Quiero mi cafecito yo! ¡Quiero mi cafecito yo!”, grita a pulmón partido. Lo dice exactamente con esas palabras. Luego grita el por favor y otro montón de peticiones que dependen del horario en que aparece. Pide dinero para comprar pupusas si es la hora de la cena. Si viene a media tarde, nos recuerda que es la hora del cafecito y del pan. Si pasa a media mañana o cerca del mediodía, quiere un plato de comida. Algunas veces dice frases muy largas que …

Una noche de 1904

Una noche de inicios de junio de 1904, un hombre de 22 años vagaba atribulado por las calles de Dublín, Irlanda. La madre del joven, Mary Jane Joyce, había muerto hacía poco tiempo. La noticia del cáncer de su madre lo obligó a abandonar París, donde vivía, o mejor dicho, sobrevivía. El muchacho había partido con la ambición de estudiar medicina, pero el infortunio económico en el que cayó la familia a raíz del desempleo del padre, le obligó a dejar los estudios y a trabajar en oficios varios, ganando apenas lo necesario para pasar el día. A veces, ni para eso. Hubo muchos días de hambre y eso atribulaba a su madre en Irlanda, quien lloraba al recibir sus cartas.

La memoria somos nosotros

Enero es un mes que tiene una profunda importancia en la historia de El Salvador. Tanto así que bien podría considerarse como el mes de la memoria histórica. En enero de 1932, un levantamiento de indígenas y campesinos culminó con una matanza cuyo número de víctimas anduvo entre los 10.000 a 30.000 muertos. Es posible que jamás sepamos el número exacto. Esto constituyó un trauma social por la complejidad de sus consecuencias, que se sienten hasta el día de hoy: desde la exterminación sistemática de cualquier y toda persona que fuese indígena o considerada comunista, hasta la cultura de silencio en la que hemos crecido y continuamos viviendo. 

Muerte lenta de un árbol

Durante una semana, escuché todos los días el ruido de una máquina. Estaba en alguna zona cercana, detrás de nuestra colonia. El primer día que lo escuché, confundí el sonido con el de una cortadora de grama. Pero al día siguiente reconocí que se trataba de una motosierra. Eso significaba, por desgracia, que algún árbol estaba siendo derribado. Me asomé a una ventana del segundo piso para tratar de detectar el árbol afectado. Logré ubicarlo, a cierta distancia. Es un tipo de conífera cuyo nombre específico desconozco. La primera vez que lo vi, imaginé que estaban cortando la copa del árbol, para que no siguiera creciendo más. Pero poco a poco lo fueron despelucando, dejando solamente el tronco, el cual han ido rebanando día a día.