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Mis columnas quincenales en LPG

Amar el libro

La National Literacy Trust del Reino Unido hizo recientemente un estudio que arrojó resultados interesantes sobre las costumbres de lectura de los jóvenes en Inglaterra. En términos generales, la investigación afirma que los jóvenes leen. Lo malo es que dice que leen sobre todo lo que encuentran en las redes sociales y otras comunicaciones electrónicas como mensajes de texto o chats. Lo impreso en papel que leen con más frecuencia es revistas. Y muy, muy pocos de ellos leen libros. El estudio se llevó a cabo con 18,141 niños que oscilaban entre los 8 y los 17 años. Las preguntas iban orientadas sobre todo a los hábitos de los niños fuera de sus actividades escolares. Trece por ciento del total no había leído jamás un libro. Uno de cada seis no había leído un libro en un mes. A casi el 19% nunca le habían regalado un libro, 12% jamás había estado en una librería, 7% nunca había ido a una biblioteca. El estudio demostró también que los varones leen menos que las hembras. Que …

¿Cómo está?

¿Cómo está? Se lo pregunto, no en esa forma automática, coloquial y vacía con la que acostumbramos saludar a conocidos y extraños cotidianamente, sino que se lo pregunto para saberlo de veras. Por lo tanto, tampoco espero esa respuesta automática e hipócrita que damos por igual a conocidos y extraños, “bien”, aunque sea mentira, aunque el mundo se nos esté cayendo en pedazos. Ojalá, por una vez en la vida, diera una respuesta sincera a esa pregunta. En serio: ¿cómo está? ¿Cómo se siente? ¿Cómo está su corazón? ¿Sus sentimientos? ¿Su interior? ¿Es usted una persona feliz? Si viese hacia atrás en su vida, corta o larga, ¿consideraría que ha aprovechado el paso de sus años por la tierra? Cada segundo, cada minuto, cada día, cada mes, cada año, ¿los ha aprovechado? ¿Los ha exprimido? ¿Los ha vivido con intensidad, con consciencia del presente? ¿O los ha dilapidado en odios, rencores, rencillas, malos entendidos, envidias, dudas, prejuicios, separaciones, preocupaciones, pereza, en dejar pasar el tiempo en problemas que usted pudo haber solucionado si se hubiera …

De «eso» no se habla

Hace unos días leí algo que me causó una impresión muy fuerte. Hablo del reportaje “Yo violada” del periodista Roberto Valencia, publicado en el periódico digital El Faro. Aunque el título es elocuente realmente no se tiene idea de la dimensión de lo que va a leerse. El reportaje habla del caso de Magaly (nombre ficticio, como casi todos los utilizados en el mismo), una muchacha que fue violada por 15 pandilleros durante más de tres horas. Fue sacada de la escuela por los mareros para ser servida como “regalo de cumpleaños” para uno de ellos y de paso los demás aprovecharon para hacer fiesta con el cuerpo de la niña, aún virgen. No es mi intención volver a contar el caso, creo que la pluma del periodista lo hizo bastante bien. Pero sobre todo, lo que el periodista logró de manera excepcional es dejar al descubierto una dimensión de la realidad salvadoreña que nos es absolutamente desconocida. Porque los medios de comunicación y las autoridades se limitan a hacer un conteo diario, fríamente estadístico, …

En busca de la creatividad

¿Cuáles son los maestros que perduran en nuestro recuerdo y de los cuales aprendimos las lecciones más duraderas? Aparte de los que consideramos buena gente, porque siempre estaban de buen humor y nos tenían una paciencia infinita, probablemente sean aquellos que en vez de obligarnos a memorizar fórmulas y conceptos nos enseñaron a buscar las respuestas a las preguntas por nuestra cuenta, los que nos alentaron a dar una opinión propia y los que nos calificaban favorablemente, no porque el resultado coincidiera o reflejara estrictamente lo que nos habían enseñado a memorizar sino porque habíamos emprendido un proceso de razonamiento que nos había llevado a obtener una conclusión válida. Lo que se memoriza para salir del paso, es decir, para responder estrictamente a un examen, se olvida con rapidez. Sin embargo, lo que permanece con nosotros es aquello que aprendemos acompañado de una sensación de haber descubierto algo importante o de haber comprendido o desentrañado un misterio. O para explicarlo de manera más profana, cuando algo nos hace “clíck” por dentro. En ese tipo de …

¿Arte o crueldad?

Advertencia: Si usted es de sensibilidad delicada, le recomiendo no leer la columna de hoy (o puede saltarse los siguientes 6 párrafos), porque tengo que arrancar con unas descripciones bastante desagradables. No quiero perturbar su apacible día domingo. Katinka Simonse es holandesa. Su nombre artístico es “Tinkebell”, similar al hada que acompaña a Peter Pan, sólo que sin la “r”. Simonse se dio a conocer en el 2004 con un proyecto llamado “Mi queridísima gata Pinkeltje”. El evento consistió en torcerle el pescuezo a su gata y despellejarla luego con sus propias manos, para utilizar la piel de la víctima y convertirla en una cartera. Interrogada sobre los motivos de este acto, Simonse dijo que la gata estaba enferma y que de todos modos iba a morirse, así es que le pareció que lo mejor era que el animal muriera por su propia mano. ¿Pero hacer una cartera con la piel de la gata? Explicó que era para tener a su animalita siempre con ella. Luego se dedicó a dar talleres donde explicaba cómo torcerle …

La importancia del espacio público

Una de las cosas que más me llama la atención cuando tengo la oportunidad de viajar a otros países es la utilización del espacio público por parte de sus ciudadanos. Y quizás no fue sino hasta en mi más reciente viaje que pensé seriamente en cómo los salvadoreños hemos perdido totalmente la noción de su uso y de nuestro derecho a tenerlo. De las actividades que más emprendí mientras estuve en Alemania fue simple y sencillamente salir a caminar por las ciudades donde me encontraba. Caminar es una actividad sencilla, gratis y muy relajante cuando se puede hacer en una ciudad que cuenta con aceras y zonas de descanso para los paseantes. Y el hecho de sentirse a salvo de los delincuentes es un añadido maravilloso. Le comentaba a una pareja de amigos que viven allá que caminar o andar en bicicleta es algo que no puede hacerse en San Salvador dadas las condiciones de nuestra ciudad. Y me preguntaban entonces, con asombro: “¿Entonces qué hacen? ¿Cómo viven? ¿Viven encerrados?”. De inmediato recordé nuestras casas …

Fotos de Sachsenhausen

La entrada al campo de concentración desde el predio de la Casa del Comandate Foso de fusilamiento Cementerio de cenizas humanas, donde los nazis pretendieron ocultar las evidencias de las incineraciones Baños de los prisioneros Lo que queda de los hornos de incineración Lo que queda de las barracas de castigo Uno de los monumentos a las víctimas (Hacer clíck en las fotos para verlas ampliadas)

Los rostros de Sachsenhausen

Hacía viento la mañana en que leí aquello de “Arbeit macht frei” (el trabajo os hará libres), en la entrada del campo de concentración de Sachsenhausen. Las palabras estaban forjadas en hierro, en la verja que separa el predio de la casa del comandante del campo del área de los prisioneros. Al campo de concentración se llega por la “Lagerstrasse” o calle principal, junto a la cual todavía se conserva el muro original. Hay que imaginarse caminando por aquella calle siendo un judío, un roma o sinti, un homosexual, un comunista o una persona considerada enemiga del Partido Nacional Socialista alemán, avanzando por aquella calle larga y recta, con el muro a la izquierda, mientras del lado derecho, los habitantes del vecino poblado de Oranienburg, en las afueras de la ciudad de Berlín, Alemania, lanzaban piedras, frutas podridas e insultos de todo tipo a los que caminaban hacia el interior del campo. El lugar, hay que decirlo, es precioso. Lo visité en un soleado día de mayo, cuando ya los árboles habían retoñado plenamente, cuando …

El oficio del lector

A los escritores suelen hacernos más o menos las mismas preguntas siempre. Hay preguntas de las que no logramos escaparnos jamás. Por ejemplo aquella incómoda pregunta de “¿en qué se inspira para escribir su obra?”. Creo sinceramente que uno no se “inspira”, porque la escritura no ocurre porque un hada lo toca a uno con una varita mágica o porque a uno se le “ocurre” una brillante idea. Hay que comprender que la literatura es el resultado de un trabajo arduo y constante y que requiere, más que de inspiración, de largos períodos de lucidez a los que uno debe dedicarse y estar dispuesto a “escuchar” para traducir al papel. Algunas de estas preguntas cansinas cuesta responderlas porque requieren explicar procesos cuyos mecanismos en muchos casos, ni el escritor mismo comprende bien. Otras porque se entra en un campo de cosas que, acaso solamente los que escriben logran comprender. Otras porque son preguntas necias como aquella de si todo lo que uno escribe está basado en la experiencia personal. Mil veces he respondido a esta …

Pequeña biografía de una gata

Nunca supe el día exacto de su nacimiento. Tampoco dejé apuntado en ninguna parte el día que entró a mi vida para nunca más salir de ella. Una mañana de junio de 1994 escuché maullidos detrás de mi casa en Managua. Allí había un botadero de basura y aquello no era inusual. Desalmados seres, de esos que se llaman humanos, solían ir a botar gatitos tiernos allí. Normalmente los maullidos duraban sólo unas horas. Pero estos maullidos duraron todo el día y toda la noche. Al día siguiente, los maullidos seguían. Luego de escuchar maullar a aquel gatito durante horas decidí “irlo a ver”, aunque sabía que eso significaba “irlo a traer” para salvarlo de una muerte segura. Fui hasta el botadero, me metí en medio de la basura y allí la vi, una gatita de lomo negro y pecho blanco, encaramada encima de una especie de refugio en ruinas. A diferencia de lo que se supondría, el animalito no estaba aterrorizado sino que, con toda confianza y bastante fastidio, maullaba mirando hacia todas partes …

Fanatismo

… así es que ahí me tenían a mí, el pasado 20 de abril, encendiendo el televisor como cualquier fan de hueso colorado, dispuesta a ver el partido final de la Copa del Rey entre el Barça y el Real Madrid. Yo no soy fan del futbol. Nunca he sido más que una mediana y más bien lejana observadora del deporte. Si acaso en los mundiales, y cada vez menos, medio se me contagia una alegría colectiva que fue la que se me contagió aquel día para ver la final que se disputaban los dos equipos en cuestión. Era constante en la televisión el anuncio del partido, los comerciales, las notas en internet y comentarios de los amigos en las redes sociales. Cualquiera que no hubiera vivido en el planeta tierra y que se hubiera topado con toda aquella información, hubiera jurado que era un acontecimiento importantísimo que estaba a punto de ocurrir. Yo, que jamás veo un juego, me picó la curiosidad y pretendí comprender el fanatismo ajeno mirando un simple partido. Así es …

Los infelices

Algunos meses antes de la muerte de la actriz francesa Maria Schneider, fallecida en febrero de este año, pude ver por televisión una entrevista que ella concedía en Cannes. En aquella mujer envejecida, descuidada físicamente y amargada de carácter apenas podía reconocerse a la sensual chiquilla de El último tango en Paris, la famosa película que interpretó junto a Marlon Brando, bajo la dirección de Bernardo Bertolucci. Lo que en aquel momento parecía una buena oportunidad para su carrera terminó convirtiéndose en su cruz. A pesar de 52 títulos más en su haber, entre películas y programas de televisión, Schneider sería prácticamente sólo recordada por la película de Bertolucci, y dentro de la misma, por una escena que a ella le arrancó lágrimas de rabia. Aquello opacaría su carrera para siempre. Todas sus actuaciones significarían siempre el esfuerzo de demostrar que era una actriz seria, algo que nunca logró. En la entrevista en cuestión mencionaba que El último tango en Paris la hizo profundamente infeliz durante toda su vida. Su mención de la infelicidad me …