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El silencio y la memoria

¿En qué momento el Pasado se convierte en Historia? ¿Es el rescate de la memoria el paso intermedio necesario, el eslabón que une a ambos? ¿Qué pasa cuando un país o una sociedad cultivan el silencio que suprime los hechos incómodos o vergonzosos? El silencio sobre ciertos eventos de la historia nacional reciente es uno de los obstáculos que enfrentan los investigadores al intentar reconstruir los hechos de la guerra de los 80 en El Salvador. Hace unas semanas, la académica Evelyn Galindo-Doucette, en su columna de la revista digital ContrACultura, planteaba en torno a este tema algunas preguntas interesantes: ¿Hay una ética de memoria y olvido en El Salvador? ¿Qué perspectivas se excluyen de la memoria “oficial”? ¿Cuáles son los silencios y tabúes en la guerra de los 80 en El Salvador? El silencio sobre alguno de los hechos de la guerra puede estar enraizado en códigos de conducta impuestos por los bandos en contienda y que, bajo la consigna de estar en guerra, exigía de todos los involucrados la secretividad como norma de disciplina …

El escritor es un pasajero solitario

Hace tres meses comencé a escribir un cuento. Pero en el transcurso de la redacción comprendí que lo mejor era escribir toda una novela, porque era necesario explicar con detalle el contexto de la historia en cuestión. (Lamento no poder decirles de qué se trata. Hay una superstición entre escritores que yo respeto mucho: si uno cuenta lo que está escribiendo, el texto “se sala”, ya no se escribe). Comencé a escribir la novela sin tener una estructura. La he ido armando en el camino. Definí seis capítulos pero a medida que fui escribiendo reconocí que tenía que agregar otros dos. Luego, se me ocurrió incorporar un personaje que no estaba planeado. Cuando definí esos capítulos y el personaje nuevo, me sentí eufórica. Había resuelto varios problemas. El entusiasmo que sentí fue tan grande que quería contárselo a alguien. ¿Pero a quién? Entonces pensé en eso que llaman la soledad del escritor. Le tengo rechazo al término porque se suele hablar del asunto con un drama innecesario, a mi parecer. Por lo general se habla …

Segundas lecturas

La primera vez que leí El viejo y el mar de Ernest Hemingway no me gustó para nada. Me pareció una novela aburrida, sin gracia alguna. Tenía unos 15 o 16 años. Leí el libro por obligación, como parte de las asignaciones escolares. Cada vez que mencionaban El viejo y el mar lo primero que recordaba era el aburrimiento que me causó leerlo. Tenía una sensación de pesadez. De desagrado. De la historia no recordaba prácticamente nada ni me importaba, por muy Premio Nobel de Literatura que hubiera sido Hemingway. Muchos años después, no recuerdo por qué, tomé el libro y comencé a leerlo. Descubrí un mundo nuevo, diferente. Me enganché tanto que dejé de hacer todo lo demás hasta terminar de leerlo, en una sola sentada. Me pareció apasionante. Esa segunda lectura borró aquella sensación negativa que tenía del libro. Me gustó la sencillez del lenguaje, la construcción de las frases y la secuencia lineal. Eso le da al texto una sensación de espacio, de aire. Hemingway construye el ambiente necesario para que el …

La que escribe en el periódico

La revista Séptimo Sentido cumplió cinco años hace poco. Y por tanto, esta columna también cumplió cinco años, ya que apareció desde el primer número de la misma. Mil gracias a La Prensa Gráfica y a los que pensaron en mí para acompañarlos desde el inicio de la revista. La primera columna, apenas hoy puedo decirlo, tenía un error en su título. Se publicó como “CRM” pero debió haberse llamado “CMR”, porque las letras correspondían a las iniciales del poeta nicaragüense Carlos Martínez Rivas, de quien hablaba en esa primera entrega. El error fue mío. Ocurrió porque sufro de una dosis impertinente de dislexia, que me hace cometer ese tipo de errores con relativa frecuencia. No me di cuenta del error hasta la noche antes de su publicación. Me ha mortificado desde entonces. Así es que aprovecho esta oportunidad para disculparme y rectificar. Nunca es tarde. También quiero aprovechar para darles las gracias a ustedes, los lectores. Diré, sin falsa humildad, que sé que hay gente allá afuera que me lee. Lo sé porque me …

Al borde del abismo

(El pasado 29 de junio, la revista Séptimo Sentido cumplió cinco años de publicación. Esta columna, «Gabinete Caligari» cumple igual número de años, ya que se apareció desde el primer número de la revista. Aprovecho para dar un inmenso gracias a todos los que han leído, seguido, compartido y comentado esta columna a lo largo de todos estos años. Espero que podamos continuar varios años más).  Cada vez que llueve de manera prolongada o con mucha intensidad, entro en angustia. Si la lluvia es de noche o de madrugada, me levanto de inmediato, enciendo las luces y me mantengo en vigilia hasta que la lluvia pasa. Y ni eso me tranquiliza. La casa en la que vivo está ubicada, literalmente, al borde de un abismo. En el 2008, la empresa guatemalteca Inmobiliaria El Bosque comenzó la construcción de lo que sería un complejo de cuatro torres, de 24, 26, 31 y 36 pisos, con su respectivo parqueo subterráneo y helipuerto. El complejo, llamado Europlaza World Business Hotel El Salvador, sería una réplica de un complejo …

Confesiones de una viciosa

Confieso públicamente que tengo un vicio: acumulo libros. No puedo entrar a una librería sin dejar de comprar, por lo menos, uno. Cuando salgo sin comprar nada, me asusto. Me toco la frente para confirmar si no estoy enferma. El vicio comenzó con mi primer trabajo, a los 18 años. El primer sueldo que gané limpiando baños en un edificio de oficinas en Alemania, lo gasté en un blue jean, una blusa y un par de libros. Desde entonces no he parado. Acumulo más de lo que leo. En mi biblioteca calculo que hay un 25% de libros que no he leído. No sé cuántos volúmenes tengo en este momento. Digamos que son unos mil. Eso significaría que tengo alrededor de 250 libros sin leer. Durante años, mi compra de libros fue compulsiva. Compraba sobre todo tema que me interesara o que me llamara la atención, si la edición era atractiva, si el autor era conocido o no. Muchas fueron compras inútiles, libros que me decepcionaron o que me aburrieron y nunca terminé. En esa …

El abrazo de la muerte

En la fotografía se miran dos cuerpos. Están rodeados de escombros. Un hombre tiene el brazo izquierdo alrededor del cuerpo de una mujer. La cabeza del hombre está reclinada sobre el pecho de ella. Los ojos del hombre están cerrados. De su ojo izquierdo sale un hilillo rojo, como si hubiera llorado sangre. Su rostro está blanqueado por el polvo. La mujer está recostada hacia atrás. El brazo derecho lo tiene algo alzado, como si hubiera quedado paralizado en el momento de intentar ponerlo sobre la cabeza del hombre. En ese brazo hay una delgada pulsera dorada. Él tiene puesta una camisa celeste. Ella una blusa anaranjada o roja, estampada. Ambos están cubiertos con polvo. La parte inferior de ambos cuerpos desaparece a la vista debajo de bloques de cemento y ladrillo. En primer plano hay un pedazo de tela celeste. Cerca del cuerpo de la mujer se mira una tela de color rosado y otra anaranjada. Están rodeados de escombros, varillas de hierro, ladrillos, polvo y dos botellas plásticas de agua. La imagen fue …

Corrección política vs. literatura

El español Javier Ochoa ganó la edición número 22 del concurso Premio de Literatura para Escritores Noveles, organizado por la Diputación de Jaén, en España. Pero nunca llegó a recibir el premio. Después de haberlo ganado, la misma Diputación se lo retiró. ¿Motivos? Que su novela, llamada Nunca te quise tanto como para no matarte, “falta al derecho a la igualdad por razones de sexo en varias ocasiones”. Es decir, la novela “atentaba” contra la igualdad entre hombres y mujeres, y tenía contenidos sexistas, denigrantes de la mujer. Esto fue determinado por el “Área de Igualdad” de la mencionada Diputación, que fue la encargada de analizar el contenido de la novela premiada, sin entrar en la valoración literaria de la misma. No conozco al ganador del premio ni sé de qué trata la novela. Pero el hecho de que un libro participando en un concurso literario tenga que pasar por un tamiz de corrección política me parece absurdo. Que alguien escriba sobre un asesino en serie, por poner un ejemplo, no implica que el escritor …

Lecciones de un juicio

(Nota: el jueves 18 de abril por la tarde se anunció la suspensión del juicio en cuestión, cuando ya la edición de la revista y por tanto, de esta columna, estaban en cierre). He estado siguiendo por internet, casi a diario desde que comenzó en marzo, el juicio por genocidio que se lleva a cabo en Guatemala contra los ex generales Efraín Ríos Montt y José Mauricio Rodríguez Sánchez, éste último ex jefe de inteligencia militar durante el gobierno del primero. Ambos están siendo acusados de genocidio, por la muerte de 1,771 indígenas de la etnia maya ixil ocurrida entre marzo de 1982 y agosto de 1983 en aquel país. Cada una de las sesiones del proceso son verdaderas cátedras de aprendizaje en diversos temas. Los testimonios, tanto de los sobrevivientes como de los peritos, han contribuido no solamente a documentar uno de los múltiples episodios que ocurrieron dentro de lo que llaman “el conflicto armado interno” en Guatemala, sino que también ponen a reflexionar a los pueblos centroamericanos sobre un pasado reciente y común.  Muchas tardes …

Una mujer en Berlín

La historia, bien se dice, está escrita por los vencedores, y no por los vencidos. En 1959 se publicó en Alemania un libro llamado Una mujer en Berlín. Su autora prefirió firmar como Anónima. El libro es un diario escrito entre el 20 de abril y el 22 de junio de 1945, en la ciudad de Berlín, y cuenta su experiencia como víctima de violaciones por miembros del Ejército Rojo. El libro tuvo un rechazo total. La sociedad alemana no estaba lista para enfrentarse a lo que le había pasado catorce años atrás. Fueron los vencidos de la guerra y eso les mereció persecución, discriminación y castigo por parte de las fuerzas victoriosas. Otro libro, Después del Reich del británico Giles MacDonogh, relata las atrocidades cometidas por las fuerzas aliadas y soviéticas contra la población alemana después de la rendición. MacDonogh estima que tres millones de alemanes murieron tras el final de la guerra. Dieciséis millones de alemanes fueron desplazados de sus hogares. Se estima que casi dos millones de mujeres fueron violadas en toda …

Monseñor

Aquella mañana me despertaron los pájaros. Unos pájaros que cantaban de manera preciosa. En el entresueño, me sorprendí. No había escuchado pájaros en aquella ciudad. Mucho menos en el 7o. piso del edificio donde vivíamos. Era temprano, tanto que aún no clareaba. Volví a dormir, con un sentimiento extraño por el canto de aquellas aves. Luego, al levantarme, escuché las noticias en la radio. La noticia fue cruel en su brevedad: Monseñor Romero había sido asesinado la tarde anterior, de un tiro en el corazón. Tenía poco más de una semana de haber llegado a Berlín Occidental, estaba deprimidísima porque no sabía muy bien qué significaba aquel exilio obligado e impuesto por mi padre, odiaba el frío y me irritaban una serie de circunstancias familiares que estaba viviendo. Y entonces aquello. Monseñor Romero fue parte de mi vida gracias a que en el colegio católico en el que estudié, él era una presencia constante. Nos visitaba con frecuencia, nos dio misa en muchas ocasiones y más de alguna vez nos impartió charlas de orientación religiosa. …

Más que las armas

El escritor estadounidense Stephen King, conocido por sus historias de terror, publicó el mes pasado un ensayo llamado Guns, donde se muestra a favor del control de tenencia de armas en su país. El texto lo escribió luego de la matanza de la escuela de Sandy Hook, en Newton, Connecticut, ocurrida en diciembre del 2012. La versión completa del ensayo puede adquirirse en internet por 99 centavos. También fueron publicados algunos fragmentos del mismo en varios periódicos del mundo. La versión en español se llama “Adiós a las armas” y apareció en el suplemento Radar del argentino Página/12. En dicha versión, King habla sobre la primera novela que escribió, cuando aún se encontraba en secundaria. Después de varios años, la reescribió (cuando ya sus primeros libros eran bestsellers), y la publicó en 1977 con el título de Rabia, usando el seudónimo Richard Bachman. La novela tiene como personaje principal a un joven con problemas llamado Charlie Decker. Charlie tiene un padre déspota y está en plena angustia adolescente. Un día lleva una pistola al colegio, …