Al borde del abismo

(El pasado 29 de junio, la revista Séptimo Sentido cumplió cinco años de publicación. Esta columna, “Gabinete Caligari” cumple igual número de años, ya que se apareció desde el primer número de la revista. Aprovecho para dar un inmenso gracias a todos los que han leído, seguido, compartido y comentado esta columna a lo largo de todos estos años. Espero que podamos continuar varios años más). 

Cada vez que llueve de manera prolongada o con mucha intensidad, entro en angustia. Si la lluvia es de noche o de madrugada, me levanto de inmediato, enciendo las luces y me mantengo en vigilia hasta que la lluvia pasa. Y ni eso me tranquiliza.

La casa en la que vivo está ubicada, literalmente, al borde de un abismo. En el 2008, la empresa guatemalteca Inmobiliaria El Bosque comenzó la construcción de lo que sería un complejo de cuatro torres, de 24, 26, 31 y 36 pisos, con su respectivo parqueo subterráneo y helipuerto. El complejo, llamado Europlaza World Business Hotel El Salvador, sería una réplica de un complejo similar construido en Guatemala. El proyecto chapín tuvo tan buen suceso que la inmobiliaria decidió repetir la experiencia en nuestro país. La inversión inicial estimada era de 38 millones de dólares, con un monto total de inversión estimado en 150 millones de dólares.

Los trabajos comenzaron con las excavaciones para construir el parqueo subterráneo. Se hicieron cortes paralelos y se dinamitó el terreno planeado para la construcción, ocasionando fuertes temblores de tierra y levantamientos de polvo en toda la zona, rodeada de casas. Durante esta etapa no se llevaron a cabo ni obras de mitigación ni prevención de daños.

La crisis económica del 2008 afectó los fondos el proyecto. También hubo desconfianza entre los inversionistas debido a la llegada al gobierno de un partido de izquierda. Según declaraciones a la prensa nacional hechas en el 2011 por el arquitecto André Rallión, representante en el país de la empresa dueña del proyecto, las obras podrían reiniciarse si hubiera un cambio de gobierno.

La construcción se suspendió. De recuerdo quedó un hoyo que tiene 20 metros de profundidad. Las condiciones climatológicas, el tráfico pesado de la carretera Panamericana y la falta de obras de mitigación han ido causando diferentes tipos de daño en casas del Reparto La Sultana, Residencial La Ceiba, un mesón y Residencial La Sultana. Son 51 las familias afectadas, entre las que se cuentan 35 menores de edad, 47 adultos mayores y 3 personas con discapacidades físicas.

Hundimientos de piso, socavación de fundamentos, paredes que filtran agua y vibración de las casas son algunas de las consecuencias de esta situación. El intenso tráfico de la Panamericana, temblores muy fuertes o lluvias prolongadas mantienen en vilo a los vecinos, ya que cualquiera de estos eventos podría ocasionar un derrumbe.

Desde el momento en que las obras cesaron, los vecinos han hablado con diferentes instancias, enviado cartas, llamado a los medios de prensa y consultado con un abogado para lograr que se efectúen obras de mitigación. Ninguna gestión ha tenido éxito. La Secretaría de Asuntos de Vulnerabilidad hizo una inspección. El reporte final, con fecha 12 de agosto del 2012 y firmado por Jorge Meléndez, Secretario de dicha instancia, es dramático.

Ocho de las viviendas ubicadas a dos metros de la corona del talud oriente, entre las cuales se encuentra la casa que habito, están en condición de alto riesgo ante los efectos de un derrumbe, deslizamiento o desprendimiento de rocas, que podrían llevar las casas al colapso.

Como medida inmediata recomiendan realizar obras de mitigación y, en caso de no hacerse la construcción, “el hoyo” (como lo llamamos los vecinos), deberá ser rellenado nuevamente. Esta recomendación, sin embargo, no ha sido respetada ni cumplida por nadie.

Y eso es lo desesperante. Nadie (mucho menos Inmobiliaria El Bosque), asume responsabilidad ni acción en este caso. Según el artículo 88 de la Ley de Desarrollo y Ordenamiento Territorial del Área Metropolitana de San Salvador y de los Municipios Aledaños, sería la Alcaldía de Antiguo Cuscatlán la autoridad competente para sancionar este caso. Pero las veces que se ha hablado con la Alcaldesa Milagros Navas, ha afirmado que “las casas no se caen, que está con nosotros y que no nos va a dejar solos”. Muy linda su solidaridad, doña Milagros, pero más que buenos deseos necesitamos acciones concretas e inmediatas.

El último ofrecimiento de Navas durante la contienda electoral pasada fue que, en caso de no haber respuesta del propietario del inmueble para evitar consecuencias mayores, iba a confiscar la propiedad para poder tener la libertad de cerrar el hoyo y hacer obras de mitigación. Pero un proceso de confiscación puede tardar mucho tiempo. ¿Aguantarán las casas lo que dure dicho proceso?

La gestión más reciente ha sido acudir al Procurador de Derechos Humanos, Óscar Luna. Pero que un pronunciamiento suyo vaya a agilizar el inmediato inicio de las obras de mitigación, es dudoso.

Me disculpo por compartir en este espacio un problema personal. No lo haría si no estuviera segura de que miles de habitantes de este país pasamos por este mismo tipo de problemas. Cárcavas que tienen en peligro y en zozobra a muchos. Autoridades indolentes para quienes la vida de los ciudadanos no es importante ni urgente. Ineficiencia, burocracia y “tirar la papa caliente” de un lado para otro sin que nadie la agarre, asuma responsabilidades ni mucho menos tome acción rápida, en una situación que representa un peligro real y cotidiano.

¿Qué necesitan las autoridades para reaccionar? ¿Que haya muertos? ¿Hasta cuándo se le va a dar de plazo a Inmobiliaria El Bosque para que haga algo? ¿Por qué nadie toma acción? ¿Cómo es posible que se le permita a una empresa actuar con tanta irresponsabilidad sin ser sancionada? ¿A quién hay que acudir para que esto se resuelva de inmediato? ¿O acaso, porque somos pocos, no es importante ayudarnos? ¿Por qué tenemos que andar rogando durante años para que alguien haga algo? ¿Quién asumirá las indemnizaciones hospitalarias y materiales en caso de una tragedia? ¿Las asumirá alguien?

Para muchos, mudarse no es opción, sobre todo por cuestiones económicas. Los vecinos no pidieron que ese proyecto se situara justamente detrás de sus casas. Esa cárcava fue creada por una empresa irresponsable. Es de elemental justicia que alguien haga algo ya, hoy. Porque en cualquier minuto, nos vamos al hoyo.

(Publicada en revista Séptimo Sentido de La Prensa Gráfica, domingo 30 de junio 2013).

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