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Leer en Kindle

Hace algunos días terminé de leer mi primer libro en Kindle. Varia gente me ha preguntado con insistencia qué me ha parecido la experiencia. Primero ubico un poco el contexto personal de lo que voy a decir.

El año pasado, el 2010, irá registrado en mi historia personal como el año en que menos leí en mi vida, comparable quizás solamente con los años en que comencé a leer cuando niña.

Lo digo con absoluta vergüenza e incomodidad. Pienso que leer, en el caso de un escritor, es vital. Es parte de su trabajo, de su oficio, de su crecimiento, de su escuela y también, claro que sí, de su esparcimiento.

El ejercicio de lectura que hacemos los escritores es algo complejo, y con el tiempo, o a medida que uno reflexiona más sobre el oficio literario y en particular de la escritura, tengo la impresión de que se lee buscando otras cosas, más allá de una buena historia. Nos fijamos o valoramos más el uso del lenguaje, el ritmo, la construcción de los personajes, cómo se amarran los capítulos, cómo se construyen los ambientes, cómo una palabra (o a veces, la ausencia de ella) nos provoca una emoción específica, etc.

Quizás, en parte, por eso dejé de tener ganas de leer. Di un taller bastante largo, tuve que leer muchos textos para demostrar ciertas técnicas literarias, y de pronto me vi leyendo pero no gozando más de la lectura, sino casi que haciéndolo como un trabajo. Hasta sentí algo de tristeza pensando que nunca me iba a volver a emocionar un libro con la inocencia del que simplemente lee para encontrarse con una buena historia.

Pero me desvié del tema.

El caso es que el año pasado casi no leí. Creo que a lo sumo leí 5 o 6 libros y a duras penas los puedo enumerar. Sé que leí los Diarios de Cheever, y un libro de artículos de Ray Bradbury (Zen en el arte de la escritura), Amor líquido de Zygmunt Bauman, La historia del tiempo de Stephen Hawking, un poemario de Raymond Carver y el tercer volumen de Dune de Frank Herbert. Y no recuerdo más. Leer más

Pablo Bromo: «Nos quedarán las manos vacías»

«Nos quedará una vida.

Nos quedará la literatura».

Un poema del guatemalteco Pablo Bromo.

B I C I C L E T A de Pablo Bromo: NOS QUEDARÁN las manos vacías.

Simona Levi: Alternativas al copyright dentro y fuera de internet

Muy interesante entrevista donde la activista catalana Simona Levi discute sobre el material de acceso libre en internet, algunas reflexiones sobre el derecho de autor (que me parece sigue siendo la parte difusa y no bien definida de todo este asunto), y el rol del artista dentro de lo que está transformándose en un nuevo paradigma.

 

Simona Levi: Revista Ñ.

Así nacidos de Mauricio Orellana Suárez (fragmento)

Magacín, el suplemento cultural del periódico Siglo XXI de Guatemala, publicó ayer domingo un fragmento de la flamante novela ganadora del Premio Mario Monteforte Toledo 2010, escrita por el salvadoreño Mauricio Orellana Suárez.

Siglo XXI – Guatemala.

La obra de João Guimaraes Rosa

Hace muchos años, calculo que a mediados de los 80, cuando todavía vivía en Nicaragua, me prestaron Gran Sertón: Veredas, en una edición hecha en Cuba por Casa de las Américas. Desde entonces quedé fascinada por la narrativa de João Guimarães Rosa.

Siempre he querido volver a tener en mis manos aquella novela extraordinaria. Lo más que he logrado es tener otra novela suya (Urubuquaquá) y un libro de cuentos (El audaz navegante). Ahora que lo pienso, bien valdría la pena una relectura.

En el enlace, un rápido vistazo de la vida de este imprescindible autor brasileño.

La obra de João Guimaraes Rosa.

Neal Cassady: Drug-taker. Bigamist. Family man

Carolyn Cassady habla de su vida con Neal Cassady, el personaje de On The Road de Jack Kerouac (en la foto) y miembro del movimiento Beat.

Neal Cassady: Drug-taker. Bigamist. Family man | Books | The Guardian.

Italo Calvino, un adolescente al borde de la guerra

Interesante artículo sobre Italo Calvino, junto al anuncio de la publicación de tres textos inéditos suyos.

Italo Calvino, un adolescente al borde de la guerra – Público.es.

Diseño inteligente de libros

Las editoriales ahora se afanan en mejorar el diseño del libro en papel para competir contra el libro electrónico.

Está bien que se haga, pero no para competir en ventas contra los libros electrónicos, porque lo que está detrás de estos rediseños es mantener sus ingresos económicos y no mejorar la experiencia para los lectores. Las editoriales españolas deberían estar más bien digitalizando sus catálogos y haciéndolos ampliamente disponibles en versión electrónica.

Diseño inteligente de libros · ELPAÍS.com.

Fragmentos del diario de Ricardo Piglia

El escritor argentino Ricardo Piglia comienza este sábado una serie de entregas de su diario personal para el suplemento Babelia. Mientras tanto, rezaremos a la Virgen de los Libros que haga el milagrito que aparezca en las librerias de El Salvador su última novela, Blanco nocturno.

Un detective privado · ELPAÍS.com.

Robert Walser: Historias

 

De los autores que no deben dejar de leerse.

Robert Walser: Historias.

«Quise escribir una novela internacional», Miguel Syjuco

En mi reciente columna sobre los lectores electrónicos, mencioné que una de sus ventajas (por lo menos desde mi punto de vista) era poder acceder a ciertos libros que acá en El Salvador no vienen y si lo hacen es a precios prohibitivos. Ilustrado del escritor filipino Miguel Syjuco es uno de dichos libros.

La novela ha hecho mucho ruido a nivel internacional. Ganó el Man Asian Literary Prize y el Palanca Awards. Y en las listas de los mejores libros del 2010, no era raro encontrarla. Y ésta es apenas la primera novela de Syjuco.

Aunque ya está traducida al castellano y publicado en Tusquets van a pasar varias lunas antes de que a alguien se le ocurra traerlo a una librería salvadoreña. Pero ya me está esperando en la versión en inglés en mi Kindle. Leí el primer capítulo y el libro promete.

Aquí una entrevista con Syjuco en adn Cultura de Argentina. (La ilustración es la portada de la versión e-book).

«A un paso del duelo final»: Libro en papel o electrónico

Estamos en una etapa de transición donde la tendencia es adoptar el formato electrónico. Pero muchos patalean ante el cambio por diversos motivos. Uno de ellos, el económico. Las editoriales quieren seguir con los mismos márgenes de ganancia con los libros electrónicos y eso no tiene sentido.

Por otro lado, estamos los autores. ¿Quién nos retribuye nuestro trabajo? Con iniciativas como Bubok se me ocurre que quizás el futuro pasa por eliminar a los intermediarios pero ¿obrará eso en contra de la calidad de lo que pueda encontrarse publicado? (aunque me parece que ya hace años que los editores no asumen mucho el papel de buscar calidad literaria y se limitan a buscar obras que vendan, con todas las distorsiones del oficio literario que eso ha supuesto). Obviamente hay excepciones a esto último.

También se argumenta que la novela no es apta para el formato electrónico. ¿Soportaremos leer libros de 800 páginas en un lector electrónico? ¿O los géneros literarios se verán profundamente afectados a futuro y se escribirá «de otra manera»?

A un paso del duelo final · ELPAÍS.com.