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29 Ways To Stay Creative

La herramienta de Jobs

“Durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: ‘si hoy fuese el último día de mi vida ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?’. Y si la respuesta era ‘no’ demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo”.

Lo dijo Steve Jobs, el hasta hace poco hombre fuerte de la empresa Apple, en un discurso que diera en el 2005 en la graduación de estudiantes de la Universidad de Stanford.

El punto principal de dicho discurso era uno que ha corrido como pólvora por internet, justo horas después de que Jobs renunciara en agosto pasado a su puesto como presidente ejecutivo en Apple. En su carta de renuncia dijo que desafortunadamente ya no podría cumplir sus obligaciones y expectativas dentro de la empresa.

Se piensa que su salud es el motivo de peso para esta decisión. De hecho, Jobs ha estado bajo licencia médica desde enero de este año. Ya en el 2005 había superado un raro tipo de cáncer de páncreas, dolencia de la cual habla en el referido discurso. Sin embargo años después su salud decayó y en el 2009 tuvo un trasplante de hígado.

“Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida” dijo Jobs en aquel discurso, antes de hablar de su experiencia con el cáncer.

Reflexiones como ésas captan de inmediato mi atención porque estoy de acuerdo. Vivimos la vida como si fuera a ser eterna y muchas veces desaprovechamos el tiempo o damos las cosas por sentadas, sin pensar que todo lo que hay en nuestra vida es pasajero. Todo tiene un comienzo y todo tiene un final. Aunque no nos guste aceptarlo. Leer más

La creación inconsciente

Yo creo que escribir ficción es muy parecido a un sueño consciente. Uno está despierto pero lo que pasa al escribir ficción es que uno está generando historias desde lugares muy profundos. Y algunos desplazamientos y enrarecimientos que ocurren en los sueños también tienen lugar en el acto de escritura. A veces más tarde te podés dar cuenta de que algún rasgo de un personaje corresponde a una mujer que conociste que tiene también otro rasgo de otra persona que también conociste. Sólo que en los sueños esto sucede de manera más emocional. Cuando uno duerme la actividad es enorme.

Entrevista con la escritora Siri Hustvedt: La creación inconsciente.

Ten rules for writing fiction

 

Varios escritores comparten lo que suponen sus reglas para escribir ficción. Margaret Atwood, Neil Gaiman, Anne Enright, Jonathan Franzen y P.D. James, entre otros autores, hablan de sus mejores consejos para escritores (en inglés).

Ten rules for writing fiction | Books | guardian.co.uk.

La cultura… ¿salvavidas de Europa?

Hay que empezar a dejar de pensar en la cultura como en “una isla autónoma dentro del marco social”, señalaba ayer en el mismo sentido el abogado y lobbista cultural Philippe Kern. “En estos momentos hay que situarla en el centro del discurso social y económico de la nueva sociedad”, añadía, “y no solo porque actualmente la industria cultural proporciona millones de empleos y supone una parte importante del PIB, ni tampoco porque cuando China quiere desarrollar una economía creativa viene a Europa en busca de talento, sino porque aunque no nos demos cuenta, es nuestro principal recurso económico, como lo sería el petróleo para otros”.

“Cuando hablamos de innovación”, añadió, “pensamos que solo procede del campo de la tecnología, cuando en realidad es el campo de la tecnología el que bebe de las ideas y tendencias que surgen del campo de la cultura”. “Hay que atraer artistas a las empresas, para que con su mirada ofrezcan alternativas”, añadía. La cultura, además, tiene una dimensión añadida: crea solidaridad entre la gente y esto es lo que ahora necesita Europa.

La cultura… ¿salvavidas de Europa? · ELPAÍS.com.

Luz de agosto, William Faulkner (2)

Ya había leído algunas novelas de Faulkner pero es en Luz de agosto que su genialidad me queda clara. El libro es una novela superior a sus demás libros en muchos sentidos. Acaso por la manera en que está contada y elaborada, como un trabajo de encaje que va creciendo y complicándose a medida que entran más personajes a escena. Parte de lo sencillo a lo complejo en su construcción y de alguna manera, emprende también así la construcción de la psicología de sus personajes, desde la ingenuidad pura hasta la personificación del mal en sus diversas manifestaciones. ¿Y no representamos todos los humanos acaso también, esas diversas manifestaciones del mal?

En la novela de Faulkner todos los personajes tienen una historia que contar en un tiempo que ya les fue permitido vivir, porque ahora el tiempo es para Lena Grove, quien parte embarazada desde Alabama a buscar al padre de su hijo; y para Joe Christmas, quien será acusado de un crimen; y para Lucas Burch que ahora se hace llamar de otro modo; y para Byron Bunch, fulminado por el rayo del amor en la más inoportuna de las circunstancias.

La narración va jugando con el punto de vista y esto, a su vez, permite que se conozcan las circunstancias de la vida de todos ellos o de lo que está pasando en la acción.

Faulkner cambia de registro casi convirtiéndola en una novela experimental por la variedad de cambios de tono, justificados dentro de la narración de un personaje en particular. Así, como cuando uno de los negros relata el ataque de quien supone el lector no es otro más que Christmas, a una congregación en una iglesia y cómo los negros corren a esconderse en la oscuridad. Christmas enciende un cigarrillo mientras sabe que lo miran y la pluma de Faulkner te obliga, como lector, a pasar las próximas dos páginas pendientes de la brasa de ese cigarrillo como si uno estuviese también escondido en la oscuridad.

Faulkner cambia de ritmo para perseguir el hablado de los negros sureños pero escrito de una manera todavía lo suficientemente entendible que la narración no pierde comprensión, pero gana riqueza. A veces desacelera para describir de manera plástica y muy tangible la luz del atardecer.

Tiene también diálogos certeros:

“No,” Hightower says. “You dont need my help. You are already being helped by someone stronger than I am.” For a moment Byron does not speak. They look at one another, steadily. “Helped by who?” “By the devil,” Hightower says.

Faulkner cuenta una historia en apariencia lineal pero que se va por todos los caminos laterales que puede encontrar para llegar al final de la ruta que cierra, como una línea recta, con la línea de destino inicial. El camino que todos andamos y que creemos saber para dónde va.

Cómo buscar editorial: 10 consejos para publicar un texto

 

Algunos lectores me han escrito pidiéndome consejo sobre cómo comenzar a publicar sus libros. Es muy difícil darles una guía detallada pues aunque hay algunos pasos a seguir, la experiencia en cada país es diferente y por otro lado, la experiencia que hace cada persona termina siendo muy individual y diferente, donde entra también un gran componente de suerte, talento del autor y contactos establecidos.

En el caso particular de El Salvador, las editoriales son muy pocas y lograr publicar en ellas se torna difícil por su baja producción, lo cual no significa que no deba intentarse. Pero deberá tenerse mucha paciencia. Lo cierto es que publicar no debe ser la medida de nuestra vocación como escritor. Se seguirá escribiendo aunque no se publique y habrá etapas en que lo más importante será acumular obra que publicarla. Ya vendrá el momento adecuado para darla a conocer.

Otra cosa que hay que tener en cuenta es que publicar por primera vez puede ser muy difícil o a veces resultar hasta demasiado fácil, pero el hecho de publicar no significa que ya tengamos «hecha» nuestra carrera literaria. Siempre es difícil publicar un libro, peor en la crisis editorial actual.

Hay varias páginas en internet que ofrecen consejos para publicar. Comparto una que me parece sensata para principiantes. Si usted sabe de otras, comparta, por favor.

Cómo buscar editorial: 10 consejos para publicar un texto | Suite101.net.

Literary Pets

¿Jack London tenía un lobo? ¿Gustav Flaubert tenía un loro? ¿Tennessee Williams una iguana? ¿Lord Byron un oso? Entérese leyendo este extenso artículo sobre animales y su presencia tanto en la vida de los escritores como en algunos libros. En la foto, Leonard Woolf y Pinka, en 1931.

Literary Pets – 50 Watts.

El escritor aislado

Creo que la mayoría de los escritores tendemos a sentirnos aislados y además deseamos estarlo, sobre todo a partir de cierta edad. Quizá no sea así al principio -y para los que empiezan jóvenes-. En años tempranos se produce la ilusión de pertenecer a un nuevo grupo o generación, supuestamente renovadores. A menudo se desprecia a los autores que nos precedieron justo antes, principalmente a los del propio país o a los de la propia lengua. Se los juzga equivocados, desfasados, antiguos, no se tiene ninguna conmiseración por ellos y hay prisa por jubilarlos. De manera a veces injusta, se les niega toda valía y se los considera un tropiezo en la historia de la literatura, destinado a pasar pronto al olvido. Esos jóvenes saltan por encima de sus padres literarios y con frecuencia «recuperan» a sus abuelos, a los que ya ven débiles, poco amenazantes y en retirada. Pero esta sensación de compañía y combate, de formar parte de un grupo «innovador», no dura mucho. En el momento en que un escritor deja de mirar a su alrededor, deja de preocuparse por el «estado» o el «futuro de la literatura» en su país o en su lengua -descubre que eso es lo que menos le importa y que además no es responsabilidad suya-, y se dedica a lo que le toca dedicarse, es decir, a escribir su obra como si no hubiera ninguna otra en el mundo, en ese momento comienza a sentirse aislado. En parte por su propia voluntad, en parte porque no le queda más remedio si quiere sacar adelante sus escritos.

Discurso completo de Javier Marías, al recibir el Premio de Literatura Europea del Estado Austriaco en julio de este año: El escritor aislado · ELPAÍS.com.

El rey llega al desierto

De perfil fue un libro bajo presión porque no tenía chamba y tampoco tenía muchas ganas de tenerla, y era de esos que hacen como que están siempre buscando y mi pretexto para no hacerlo era que estaba yo escribiendo. Se está haciendo tarde tenía sólo una paginita y corrió la suerte de que terminé en el bote y ahí la escribí, en las bolsas de papel de las tortas de la cárcel. Esa novela me salvó la vida, mano: huir de Lecumberri e instalarme entre los manglares y las puestas de sol y toda la cosa. Fue providencial para mí, porque también está cargada de toda la intensidad de lo espantoso de la cárcel.
A principios de los setenta, al salir de la cárcel, me metí de nuevo al cine. Me fui a España con García Márquez para adaptar Bajo el volcán de Lowry, que iba a dirigir Paul Leduc. Hice un guión para Se está haciendo tarde, y logramos vencer a la censura, la autorizaron, y justo cuando íbamos a empezar a filmar, pararon todo. Era 1976, fin de sexenio. Cortaron toda la lana. Echeverría estaba totalmente loco y decía que promovía un cine social y cooperativo, y los productores hicieron una huelga. Luego entró la marranita López Portillo y el cine se destruyó.


Un excelente perfil sobre el escritor mexicano José Agustín por el cronista Fabricio Mejía Madrid: Gatopardo – Reportaje: – El rey llega al desierto.

Amar el libro

La National Literacy Trust del Reino Unido hizo recientemente un estudio que arrojó resultados interesantes sobre las costumbres de lectura de los jóvenes en Inglaterra. En términos generales, la investigación afirma que los jóvenes leen. Lo malo es que dice que leen sobre todo lo que encuentran en las redes sociales y otras comunicaciones electrónicas como mensajes de texto o chats. Lo impreso en papel que leen con más frecuencia es revistas. Y muy, muy pocos de ellos leen libros.

El estudio se llevó a cabo con 18,141 niños que oscilaban entre los 8 y los 17 años. Las preguntas iban orientadas sobre todo a los hábitos de los niños fuera de sus actividades escolares.

Trece por ciento del total no había leído jamás un libro. Uno de cada seis no había leído un libro en un mes. A casi el 19% nunca le habían regalado un libro, 12% jamás había estado en una librería, 7% nunca había ido a una biblioteca.

El estudio demostró también que los varones leen menos que las hembras. Que los mayores leen menos que los menores. Que las revistas son la lectura de preferencia en el formato de papel, por sobre libros de ficción, no ficción y comics.

Al 38% de los muchachos les interesaba hojear el periódico por lo menos una vez al mes por sobre las muchachas que lo hacían sólo un 30%. El 56% de las muchachas revisaba su correo electrónico por lo menos una vez al mes por sobre los muchachos que lo hacían sólo un 44%. Poco menos de la mitad del total global, el 49%, dijo que disfrutaba leer mientras que el 12% dijo no disfrutar de la lectura para nada.

Casi 9 de cada 10 tenían un teléfono celular en comparación con menos de tres cuartos del total que no tenían sus propios libros. De ahí que no sea extraño que lo que más leen los niños más pequeños fuera de la actividad escolar sean mensajes de texto: 60% de ellos dijo consultarlos por lo menos una vez al mes. Leer más

Decálogo para cuentistas, Julio Ramón Ribeyro

  1. El cuento debe contar una historia. No hay cuento sin historia. El cuento se ha hecho para que el lector pueda a su vez contarlo.
  2. La historia del cuento puede ser real o inventada. Si es real debe parecer inventada, y si es inventada, real.
  3. El cuento debe ser de preferencia breve, de modo que pueda leerse de un tirón.
  4. La historia contada por el cuento debe entretener, conmover, intrigar o sorprender, si todo ello junto, mejor. Si no logra ninguno de estos efectos, no sirve como cuento.
  5. El estilo del cuento debe ser directo, sencillo, sin aspavientos ni digresiones. Dejemos eso para la poesía o la novela.
  6. El cuento debe solo mostrar, no enseñar. De otro modo sería una moraleja.
  7. El cuento admite todas las técnicas: diálogo, monólogo, narración pura y simple, epístola, collage de textos ajenos, etc., siempre y cuando la historia no se diluya y pueda el lector reducirla a su expresión oral.
  8. El cuento debe partir de situaciones en las que el o los personajes viven un conflicto que los obliga a tomar una decisión que pone en juego su destino.
  9. En el cuento no deben haber tiempos muertos ni sobrar nada. Cada palabra es absolutamente imprescindible.
  10. El cuento debe conducir necesaria, inexorablemente a un solo desenlace, por sorpresivo que sea. Si el lector no acepta el desenlace es que el cuento ha fallado.

Tomado de «Opiniones y consejos de los maestros sobre el arte de narrar, Ciudad Seva».