“Durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: ‘si hoy fuese el último día de mi vida ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?’. Y si la respuesta era ‘no’ demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo”.
Lo dijo Steve Jobs, el hasta hace poco hombre fuerte de la empresa Apple, en un discurso que diera en el 2005 en la graduación de estudiantes de la Universidad de Stanford.
El punto principal de dicho discurso era uno que ha corrido como pólvora por internet, justo horas después de que Jobs renunciara en agosto pasado a su puesto como presidente ejecutivo en Apple. En su carta de renuncia dijo que desafortunadamente ya no podría cumplir sus obligaciones y expectativas dentro de la empresa.
Se piensa que su salud es el motivo de peso para esta decisión. De hecho, Jobs ha estado bajo licencia médica desde enero de este año. Ya en el 2005 había superado un raro tipo de cáncer de páncreas, dolencia de la cual habla en el referido discurso. Sin embargo años después su salud decayó y en el 2009 tuvo un trasplante de hígado.
“Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida” dijo Jobs en aquel discurso, antes de hablar de su experiencia con el cáncer.
Reflexiones como ésas captan de inmediato mi atención porque estoy de acuerdo. Vivimos la vida como si fuera a ser eterna y muchas veces desaprovechamos el tiempo o damos las cosas por sentadas, sin pensar que todo lo que hay en nuestra vida es pasajero. Todo tiene un comienzo y todo tiene un final. Aunque no nos guste aceptarlo. Leer más


Ya había leído algunas novelas de Faulkner pero es en Luz de agosto que su genialidad me queda clara. El libro es una novela superior a sus demás libros en muchos sentidos. Acaso por la manera en que está contada y elaborada, como un trabajo de encaje que va creciendo y complicándose a medida que entran más personajes a escena. Parte de lo sencillo a lo complejo en su construcción y de alguna manera, emprende también así la construcción de la psicología de sus personajes, desde la ingenuidad pura hasta la personificación del mal en sus diversas manifestaciones. ¿Y no representamos todos los humanos acaso también, esas diversas manifestaciones del mal?
