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Capítulo de El rey pálido de David Foster Wallace

Este jueves 17 de noviembre se publica en español la novela póstuma de David Foster Wallace El rey pálido, del cual el blog de Babelia Papeles perdidos, presentó un avance y también un comentario.

Una taza de café

Cuenta la leyenda que un pastor de Abisinia (ahora Etiopía), observó el efecto tonificante que les daba a sus cabras comer unos pequeños frutos rojos de un arbusto. El pastor, supuestamente llamado Kaldi, curioso, probó los frutos y sintió los mismos efectos. Decidió llevar algunos frutos y hojas a un monasterio donde los monjes probaron cocinar aquello con tan malos resultados, que tiraron todo a la hoguera. Sin embargo, a medida que se quemaban los granos, éstos fueron despidiendo un agradable aroma y probaron entonces hacer un brebaje solamente con los granos tostados.

Ése sería a grandes rasgos el origen del café, ese precioso líquido que millones de seres humanos bebemos a toda hora y que ha pasado a formar parte de nuestra rutina cotidiana.

Para muchos es inconcebible comenzar el día sin una buena taza de café. Para otros, el café es el acompañante perfecto e infaltable de cientos de pequeños ritos cotidianos como la lectura del periódico o fumarse un cigarillo. Y para los salvadoreños, beber el café de la tarde es una tradición que, a pesar de las costumbres extranjerizantes que se nos imponen día a día, no ha sido fácil de erradicar.

Los hay para quienes el café no es simplemente una bebida más sino un brebaje que se prepara con implementos profesionales, con cafés de primera crecidos en zonas particulares y tostados a cierto término para obtener el gusto y el resultado ansiado. De un tiempo para acá, además, el gusto por una taza de café de primera calidad se ha generalizado y hay ya diversos lugares que se especializan en servir diversos tipos de bebidas, frías o calientes, de primera calidad, a toda hora. Tan así somos aficionados al café los salvadoreños que es un compatriota, Alejandro Méndez, el mejor barista del mundo, luego de haber ganado el Campeonato Mundial de Barismo en Bogotá en junio de este año (siendo un barista un profesional en la elaboración de una taza de café de cualquier tipo). Leer más

«Psicoanálisis y literatura son la misma cosa»: Julia Kristeva

Yo estoy en un momento avanzado de mi vida, y al mismo tiempo no me siento en la hora de los balances. En mi familia, en Bulgaria, mi madre, de una genealogía de varias generaciones de misticismo judío religioso, era bióloga, y me había transmitido el darwinismo. Mi padre era muy creyente, y había hecho el seminario antes de ser médico; esa era su forma de resistir un poco al comunismo duro. A través de lecturas nos transmitió el amor por las lenguas, pero su religión era sobre todo la cultura. Me empujaban fervientemente a mí y a mi hermana a aprender lenguas extranjeras. Bulgaria, además, es el único país del mundo que festeja un día de la cultura, todos los 24 de mayo, que es el día de la creación del alfabeto eslavo. Sé, por lo pronto, que en ese contexto me crié. Cuando llegué a Francia, al alba del año 68, cuando la universidad francesa empezaba a desperezarse, recalé directamente en los cursos de Roland Barthes y de Emile Benveniste. Que yo fuera una mujer no era un obstáculo. No había muchas mujeres, y tampoco muchas extranjeras, por lo que me había erigido en una especie de curiosidad. Yo tuve suerte de haber caído en ese contexto; el grupo Tel Quel y mi marido Philippe Sollers estaban muy abiertos a lo que yo pudiera decir, y era paradójico ver a una joven que no era tan fea y decía cosas.

Artículo completo aquí.

«Race horse», Jorge Galán

Y mira tú, muchacha, de quién viniste a enamorarte,

a quién viniste a amar para toda la vida,

a quién decidiste no olvidar:

es un caballo de carreras, ese muchacho es un caballo de carreras

y corre siempre junto a la barda colmada por espinos

y sus músculos inflamados siempre a punto de reventarse.

¿Quién lo conduce?

Sus estribos son ríos a los cuales muerde para intentar romper.

Sus ojos ven un horizonte de fuego al que no puede dejar de dirigirse.

Sus cascos son de un cristal incorruptible que aniquila a la piedra.

Su crin es el viento azotado por el relámpago.

Una tormenta tiene donde debió tener un breve corazón,

una tormenta a la cual teme incluso el invierno mismo.

Su imaginación es la misma que la de la montaña

y la del grito que corta el silencio de la montaña desolada.

No es de fiar.

¿Quién confiaría su alma a una tormenta?

¿Quién brindaría su piel al cuchillo de fuego

o su voz al silencio de la flauta quebrada por el odio?

Y mira tú, muchacha dulce, te abriste como un cofre

lleno de perlas que parecían brotar de la luz misma

y él ni siquiera pudo notarlo, él es un caballo de carreras

y no le importa ni la ciudad ni el camino que lleva a la ciudad

ni las joyas ni un cuello lleno de joyas ni un cofre lleno de joyas,

solo le importa el bosque y el campo abierto y la playa interminable

pero sobre todo la pista, esa pista de grama, arena y piedra,

y mira tú de quién viniste a enamorarte

a quién quisiste guardar en ti como un corazón nuevo

a quién quisiste abrazar hasta perder los brazos

a quién quisiste mirar hasta cerrar tanto los ojos

que no consigues ya mirar la dicha.

Mira tú, muchacha linda, a quién quisiste amar,

a un obstinado caballo de carreras cuya pista es el mundo.

(Del poemario El estanque colmado, reciente ganador del Premio de Poesía «Jaime Sabines» en México y también ganador del XX Premio de Poesía «Jaime Gil de Biedma»).

Formas de volver a casa, Alejandro Zambra

Hace poco estuve como invitada para participar en los Diálogos Narrativos Latinoamericanos, una serie de encuentros que se llevan a cabo entre escritores de diversos países dentro de la Feria Internacional del Libro de Santiago de Chile. Fui la única escritora centroamericana invitada. Era mi primera vez en Chile y apenas mi segunda vez en el cono Sur. Uno de mis objetivos personales al asistir a la Feria era poder traer libros de autores que aquí en El Salvador o en el área centroamericana son imposibles de conseguir, entre ellos, autores chilenos. Y uno de los autores chilenos que más me recomendaron fue a Alejandro Zambra, de quien ya había escuchado hablar pero no había tenido ocasión de leer.

Decidí comprar su última novela, Formas de volver a casa. Luego lo conocí y tuvimos oportunidad de conversar un poco y me regaló otro de sus libros, No leer, una colección de crónicas y ensayos sobre literatura que se mira muy interesante.

El día que conocí a Zambra fue precisamente el día que compré su novela, junto a varios libros más. Cuando llegué al hotel con mi botín de compras, me puse a ver los libros y leí primeros párrafos, páginas aquí y allá. Tomé el libro de Zambra, lo comencé a leer y me enganchó de inmediato y me quedé leyendo varias páginas hasta que tuve que salir a la Feria, precisamente a la mesa del Diálogo donde estaría participando Zambra junto con el boliviano Rodrigo Hasbún y el mexicano Heriberto Yépez.

Ya no tuve tiempo de continuar leyendo el libro y decidí que Formas de volver a casa sería la novela que leería en el avión de regreso a El Salvador. No lo pensé en el momento, pero fue casual, sería la novela que leería en mi camino a mi casa…

La novela cuenta en varios planos momentos en la vida del narrador (infancia, pasado inmediato y presente). Se entiende que el narrador nació en los años 70, poco después del golpe del 73, y crece en los años de la dictadura militar. Las historias personales van trenzándose hábilmente con las historias públicas, pero de manera sutil, para revelarnos el ambiente en que creció esa generación y  cómo se vivieron algunos eventos como el terremoto del 85.

El tono es melancólico e intimista, muy bien construido, un ambiente que va penetrándose en el lector y que va impregnándosele tanto que uno tiene que tomar algunas pausas para respirar y elaborar lo que va leyendo, elaborar esa melancolía, respirar, tragar y continuar. Las 6 horas y pico que duró el vuelo entre Santiago de Chile y Panamá se me fueron literalmente volando gracias a este libro y cuando terminé no quise leer nada más. Me sentí huérfana de lectura y aunque llevaba otro libro no quería romper con el tono impuesto por el de Zambra. Lamenté no tener otro libro de él a mano conmigo, otra de sus ficciones, que no sé si tendrán el mismo tono, las mismas cadencias. Pero Formas de volver a casa invitan sin duda a leer más de este autor.

Entrevistas a los 25 secretos en Letras Libres

La revista Letras Libres inició una serie de entrevistas a los escritores que conforman la lista de los 25 secretos de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Aquí comparto los enlaces a las primeras de ellas:

Andrés Burgos, Ulises Juárez Polanco, Emiliano Monge, Fabián Casas, Juan Álvarez, Daniela Tarrazona, Miguel Antonio Chávez y Carlos Oriel Wynter.

 

Después de la lluvia

Escribo esto en el primer día de sol después del prolongado período de lluvias que dejó anegado y en desgracia, una vez más, a nuestro país. 32 muertos, 2 desaparecidos, miles de evacuados, cientos de casas, carreteras y puentes destruidos, cosechas perdidas a todo lo largo y ancho del país es apenas parte de lo que se vislumbra como las consecuencias directas de este fenómeno.

 Y esto es sólo el comienzo. Ya vendrán las cifras oficiales de daños (si no es que salieron ya para cuando esta nota se publique, recuerden que yo entrego una semana antes de publicación). Ya vendrán las consecuencias que a mediano y largo plazo impactarán en la vida de todos. Porque las afectaciones serán de diversa índole.

Las cosechas perdidas impactarán directamente en los precios de los alimentos ya de por sí tensionados por diversos factores, desde especulaciones financieras hasta la crisis económica. Lo del precio de los alimentos se agravará debido a que las lluvias afectaron a toda Centro América y la producción de países vecinos que nos suelen suplir, como Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, también se vio seriamente afectada.

Podrá pensarse que quizás las obras de reconstrucción generen empleo provisional y eso sea un alivio a nivel económico, aunque sea temporal, para algunos salvadoreños. Pero eso dependerá de cuánta sea la ayuda internacional que se reciba para dichas tareas, de cuán pronto pueda venir y bajo qué condiciones, y de la eficiencia del Estado para manejar y administrar dicha ayuda.

Sin embargo lo más importante es otra tarea, que a estas alturas resulta vital. Desde hace unos años lo venimos sabiendo. La Coordinación y Evaluación de Desastres de Naciones Unidas (UNDAC) tiene catalogado a El Salvador como uno de los países más vulnerables del mundo.

En un estudio realizado en el 2010, el UNDAC detalló  que el 88,7 por ciento del territorio nacional es vulnerable a desastres naturales. Con el nivel de sobrepoblación que tenemos, esto implica que 95 por ciento de los habitantes de este país estamos propensos, en mayor o menor medida, a sufrir las consecuencias de estos desastres, sea en áreas rurales o urbanas. Leer más

El extraño caso de Benjamin Black

Banville ha ganado el premio Booker. Es editor del suplemento literario del Irish Times (además de un crítico feroz). Suele publicar en The New York Times. Ha escrito teatro, guiones y ahora está involucrado también en una serie que emitirá la BBC sobre los libros de Black. Y, no hay que pasarlo por alto, es irlandés. «No resulta sencillo ser un novelista irlandés. Irlanda es una isla pequeña con un número desmesurado de novelistas de gran talla, con gentes fascinadas por sus escritores, por contar historias, por el proceso de escribir, por las propias palabras. Es duro ser escritor en el país de un Joyce, que lo metió todo en los libros, y de Beckett, que lo sacó todo».

El extraño caso de Benjamin Black · ELPAÍS.com.

Jorge Melguizo: “Lo contrario a la inseguridad no es la seguridad, es la convivencia”

¿En qué consistió ese cambio fundamental de Medellín por el cual se ha hecho tan famosa esa ciudad?

Nosotros utilizamos la educación y la cultura como herramientas fundamentales para la transformación de la ciudad. Medellín venía de ser la ciudad más violenta del mundo y con más corrupción en el país. Nosotros ganamos la Alcaldía mediante un movimiento cívico que no pertenecía a partidos políticos, y al llegar pusimos el 40% del presupuesto público de la ciudad en educación y el 5% en cultura. Antes eran el 12% y 0.64% respectivamente.

Nos dedicamos a dos ejes: la ingeniería cultural y la jardinería cultural. El primero consistió en diseñar un sistema municipal de cultura, a hacer un plan de desarrollo cultural a 10 años, a trabajar grandes equipamientos culturales.  La jardinería cultural se trató de llenar de contenido ese proyecto cultural de dos maneras: primero, con nuevas apuestas de la cultura, como la feria del libro y la cultura, y en segundo lugar, a reconocer escuchar y potenciar lo que ya existía en barrios de la ciudad y organizaciones culturales. Ese ha sido uno de nuestros aciertos, el reconocimiento y potenciación de la cultura que ya existe y que trabajaba sin el Estado, a pesar del Estado o contra el Estado, y que simplemente necesitaban ser reconocidos.

Jorge Melguizo: “Lo contrario a la inseguridad no es la seguridad, es la convivencia”.

F. Scott Fitzgerald leyendo

Hoy les ofrezco tres textos leídos por F. Scott Fitzgerald: un poema de John Keats, otro de John Masefield y el discurso de Otelo a los senadores venecianos de William Shakespeare (vía Fitzgerald: Voice, en inglés).

Los dibujos de Tolkien para El Hobbit

Esta semana se publican por primera vez, íntegras, las más de 100 ilustraciones que el propio J.R.R. Tolkien hizo para su libro El Hobbit. Se trata de dibujos en tinta y acuarelas, algunas de las cuales todavía permanecían inéditas. Esta publicación se enmarca en el 75 aniversario del libro, que se celebrará el próximo año. El libro, que aparecerá este jueves 27 publicado por HarperCollins, se llamará The Art of The Hobbit.

Aquí hay una pequeña muestra de algunas de esas ilustraciones.

El gran cuaderno, Agota Kristof

Recién terminé de leer El gran cuaderno, la novela de la escritora húngara Agota Kristof. Debo decir que me ha dejado muy impresionada por dos motivos. Uno es la historia que cuenta. Dos, la manera de contarlo. En castellano este libro circula bajo el título Claus y Lucas, un compendio de la trilogía de novelas de la cual El gran cuaderno es la primera (las otras dos son La prueba y La tercera mentira).

En El gran cuaderno Claus y Lucas son dos gemelos llevados por su madre a casa de su abuela, que vive en el campo, para ponerlos a salvo de la guerra. La abuela es un ser bastante antipático, pero con el tiempo los niños van adaptándose a la nueva situación y van encontrando maneras de sobrevivir al árido entorno, árido sobre todo en cuanto a lo afectivo. No puedo decir más para no arruinar la lectura. Lo único que puedo agregar es que el concepto de la inocencia infantil se disloca totalmente y que, sin embargo, contado de la manera en que está, parece la manera más lógica de sobrevivir, la manera más lógica de reaccionar sin derrumbarse.

El estilo narrativo de Kristof es sin duda uno de los grandes valores del libro. Es un estilo sobrio, pero sobre todo de una gran limpieza verbal. No sobra ninguna palabra. La misma narración es concisa, directa, sin adornos, sin dobles intenciones. Y pienso que no se podía contar esta historia si no era de esa manera tan escueta, casi en forma de telegrama.

Buscando más información sobre esta autora, que alguna vez estuvo en la competencia por el premio Nobel, me encontré con esta entrevista por demás interesante, donde habla un poco de su visión de la escritura y donde de hecho explica no creer en la literatura. A mí me dio un poco la impresión, después de leer la entrevista, que su estilo de escritura no era más que el reflejo de su propia manera de ser y que acaso Kristof era una señora muy dura (quizás por sus propias experiencias de vida), lo cual se proyecta en sus libros y en sus opiniones. Esto se comprende mejor cuando se accede a su obra. Una obra que definitivamente no es para estómagos débiles.