Instantáneas de Chile (y II)
(…) Neruda no se consideraba a sí mismo un coleccionista sino un “cosista”, un acumulador de cosas. Quizás se autodefinió de esa manera porque sus objetos están reunidos, no con la erudición de un coleccionista que tiene un plan trazado para su colección, sino simplemente por el impulso del que encuentra y compra. Eso puede notarse en los varios objetos del poeta como sus copas de vidrio de colores, sus máscaras africanas, sus cuadros (entre los que hay un par de originales de Diego de Rivera, su gran amigo) y otros pocos objetos que lograron sobrevivir al asalto que sufrió la casa luego del golpe del 11 de septiembre de 1973, cuando los militares, sabiendo que el poeta se encontraba en Isla Negra, irrumpieron en La Chascona y destruyeron su biblioteca de 3 mil volúmenes. Algunos ejemplares, muy pocos, sobrevivieron a aquel asalto de los militares, así como algunos objetos que luego Matilde recuperó y guardó. Allí en La Chascona puede verse la medalla que le dieron cuando ganó el Premio Nobel y algunas páginas …