All posts tagged: columna de Jacinta Escudos

Hablemos de salud mental

Cada 13 de enero se conmemora el Día Mundial de la Lucha Contra la Depresión. El objetivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) al establecer esta fecha es visibilizar la enfermedad, compartir información al respecto y generar consciencia sobre los síntomas y las consecuencias de este padecimiento. Declarar una fecha específica para visibilizar la depresión no debería tomarse como algo banal. Según datos de la OMS, se estima que el 5 % de los adultos, a nivel mundial, padecen de depresión. Es la principal causa de discapacidad a nivel laboral y puede convertirse en un problema serio para gente que la sufre de manera recurrente. Una depresión grave y no tratada de manera adecuada puede provocar enfermedades físicas o incluso llevar al suicidio. La misma OMS indica que cada año se suicidan 700.000 personas y que es la cuarta causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años. Aunque ya no es 13 de enero, considero importante hablar de la depresión y otros trastornos mentales, en particular por la situación …

Muerte lenta de un árbol

Durante una semana, escuché todos los días el ruido de una máquina. Estaba en alguna zona cercana, detrás de nuestra colonia. El primer día que lo escuché, confundí el sonido con el de una cortadora de grama. Pero al día siguiente reconocí que se trataba de una motosierra. Eso significaba, por desgracia, que algún árbol estaba siendo derribado. Me asomé a una ventana del segundo piso para tratar de detectar el árbol afectado. Logré ubicarlo, a cierta distancia. Es un tipo de conífera cuyo nombre específico desconozco. La primera vez que lo vi, imaginé que estaban cortando la copa del árbol, para que no siguiera creciendo más. Pero poco a poco lo fueron despelucando, dejando solamente el tronco, el cual han ido rebanando día a día.

Las cartas de Papá Noel

En diciembre de 1920, cuando se aproximaban los festejos de navidad, John Francis Tolkien le preguntó a su padre cómo era y dónde vivía Papá Noel. John tenía apenas tres años. Ese mismo diciembre, el niño vio al cartero llegar con un sobre dirigido a él y a su madre. El sello en la estampilla decía que el envío era desde el Polo Norte. La estampilla misma, cuyo valor era de two kisses (dos besos), tenía un fondo rojo sobre el cual destacaba lo que podría ser un paisaje polar. Adentro del sobre había una pequeña nota dirigida a John. ¡Era de Papá Noel, en persona!

El hombre que amaba a los perros

Hace poco terminé de leer El hombre que amaba a los perros, novela del escritor cubano Leonardo Padura. Fue publicada en el 2009 por Tusquets Editores. Tenía algunos años de tenerla entre mis pendientes, pero no fue hasta hace un par de meses en que, por fin, emprendí la tarea. Quizás me intimidaban las 765 páginas de la edición que tengo. La novela transcurre en tres hilos narrativos, aunque todos giran alrededor del asesinato de Liev Davídovich Bronstein, mejor conocido como León Trotski, uno de los ideólogos y agitadores fundamentales de la Revolución de Octubre. Pese a ello, y a su papel decisivo en la fundación del Ejército Rojo, Trotski tuvo fuertes disputas ideológicas con Vladimir Lenin y luego también con Josef Stalin, contra quien lideró una oposición frontal. Esto hizo caer en desgracia a Trotski dentro de la estructura política soviética. Fue enviado al exilio, mientras su nombre recibía toda suerte de insultos y degradaciones por cuestionar a Stalin y traicionar a la revolución. Finalmente, en marzo de 1939, Stalin da la orden de …

Comer recuerdos

El otro día compré un par de granadillas. No porque sea una de mis frutas favoritas, sino porque cada vez que las veo, recuerdo a mi padre. Crecí en El Salvador, en un entorno bicultural. Mi padre era salvadoreño y mi madre, alemana. Dos culturas con maneras muy diferentes de representarse en lo cotidiano. Mi madre regía en el entorno doméstico. Así es que las decisiones de lo que se cocinaba, se comía o cómo se hacían las cosas, las tomaba e imponía ella. Sin discusión alguna. Mi madre no era la mejor de las cocineras. Algunos pocos platillos, como el goulash, el sauerkraut, las salchichas y, sobre todo, los pasteles, le quedaban espectaculares. Pero nos hacía sufrir con los bistecs de hígado, duros y con mal sabor, que nos obligaba a cenar con relativa frecuencia porque, según decía, “tiene mucho hierro”. Pero cuando estés en Roma, haz como los romanos. Mi madre no sólo probó y gustó de varios platillos salvadoreños, sino que adoptó algunos (los frijoles, el arroz y las tortillas de maíz), …

Un Planeta que no mola

Como parte de los festejos del 70 aniversario del concurso de la editorial española Planeta, el premio de este año fue otorgado a una novela titulada La bestia, cuya autora resultó ser Carmen Mola. Además, la bolsa del premio pasó de 600.000 euros a un millón, convirtiéndolo en el premio literario mejor dotado del mundo. En años recientes, Mola se convirtió en una autora super ventas al publicar en Alfaguara tres novelas del género policial. El personaje central de su trilogía es la inspectora Elena Blanco. Las novelas cuentan con una violencia chocante y gráfica, algo que contrastaba con el perfil de la escritora, que se definía como una profesora universitaria nacida en Madrid, casada y madre de tres hijos. No se sabía más porque ella misma había anunciado no querer dar entrevistas ni figurar en eventos públicos. Quería mantener su vida en privado y que los lectores se enfocaran en sus libros, un poco como lo hecho por la italiana Elena Ferrante. Pero la noche de la premiación, a la que incluso asistieron los …

Los diarios de la Sra. Highsmith

En 1995, Anna von Planta y Daniel Keel hicieron un descubrimiento valioso para el mundo literario. En un armario, escondidos detrás de sábanas y toallas, encontraron 56 cuadernos de espiral con los diarios de la escritora estadounidense Patricia Highsmith. Los cuadernos, todos escritos a mano, suman un total de ocho mil páginas. Von Planta, editora de Highsmith, y Keel, albacea literario de la escritora, trabajaron durante años para transcribir y editar los cuadernos, un proceso complicado debido a que Highsmith mantenía dos juegos de diarios: en uno hablaba estrictamente de sus asuntos literarios, las ideas para sus historias y sus reflexiones sobre el oficio de escribir; en el otro contaba sus recuerdos, anécdotas y reflexiones personales.

Hablemos en salvadoreño

Me he dado cuenta, con profunda tristeza, de que hay mucha gente que está optando por dejar de usar la palabra chivo, debido a que ahora se asocia con el nombre de la aplicación de gobierno para el manejo del bitcoin. Chivo es una de esas palabras características de nuestra salvadoreñidad, exclusivas de nuestro país. Es una expresión que tiene la flexibilidad para expresar diferentes intensidades de lo que se necesita decir. Chivo puede ser “Ok, está bien, bueno, me gusta, estoy de acuerdo, démosle”. Chivísimo puede subrayar la intensidad de nuestro gusto o alegría. ¡Qué chivo! es una expresión de admiración y contento, de emoción cuando nos alegramos mucho por algo o alguien.

Es sólo rock and roll

La muerte de Charlie Watts, el baterista de The Rolling Stones, me dejó pensando en fragmentos de mi vida, repasando canciones favoritas y sintiéndome los ojos aguados de lágrimas. Más de alguna vez me pregunté qué pasaría cuando se muriera uno de los Stones. Ahora lo sé. Los Rolling han sido parte fundamental de mi vida, desde que tengo memoria. Desde que era niña, sonaban en radio y televisión sus canciones. Se pasaban los clips de presentaciones del grupo, cantando con playback, como era lo normal en aquellos años. Siempre sonaba algo de ellos. O de Led Zeppelin, Jimi Hendrix, Janis Joplin, The Doors, The Who, The Cream y también The Beatles, aunque estos me gustaban menos. De hecho, los Rolling fueron concebidos como su antítesis, y aunque The Beatles también eran “peludos”, según el concepto conservador de la época, podían considerarse un cuarteto de niños decentes si se les comparaba con “sus satánicas majestades”, como fueron conocidos en algún momento los Stones.

La fama o la escritura

Muchas veces me sorprende la inmensa cantidad de personas que, en los perfiles de sus redes sociales, se presentan como “escritores”. La mayoría no tienen libros publicados, premios literarios ganados o una trayectoria que nos permita conocer y acceder a una obra en construcción. Quizás se trata de gente que está comenzando en el oficio o que trabajan en algunas pequeñas empresas que se dedican a escribir textos para páginas web, presentaciones y discursos, los ahora llamados “escritores fantasma” que, aunque producen contenidos escritos, jamás pueden firmar con su nombre verdadero porque lo hacen como parte de su trabajo. Esto podría llevarnos a la ociosa discusión de definir quién puede ser considerado escritor y quién no. ¿Es escritor quien publica libros en papel? ¿Es escritor quien escribe, pero guarda para sí todo lo redactado? ¿El medio de publicación define al escritor o es la persona misma quien debe y puede definirse como tal?

Memorias culturales

Hace poco, ordenando algunas cosas, encontré una caja llena de revistas y suplementos de periódico. Mi primera reacción fue apartar su contenido para donarlo como papel de reciclaje. Pero al ir sacando el material cambié de opinión. Se trataba de varias revistas culturales, una improvisada colección que reuní hace algunos años. Parte de ese material es salvadoreño, pero también hay publicaciones de otros países centroamericanos. La mayoría son de los años 90 y de inicios de los años 2000, un tiempo en que no existían redes sociales y en el que todavía dependíamos de la impresión en papel para dar a conocer materiales culturales. Artefacto y El ángel pobre de Nicaragua, Magna Terra y El borracho de Guatemala, Los amigos de lo ajeno de Costa Rica, Sagatara y Alkimia de El Salvador fueron parte de la efervescencia de ideas que tomó un renovado impulso, luego de una década de guerras y conflictos bélicos en buena parte de la región.

Por nuestros compañeros animales

Hace poco se me perdió un gato. Ocurrió poco después de una mudanza. Como nunca me había pasado antes, revisé páginas y videos de internet sobre las cosas que podían hacerse para localizar al animal. Por desgracia, mencionaban recursos que están plenamente disponibles en otros países, pero que aquí son inexistentes o de funcionamiento limitado. Varias de estas páginas indicaban localizar al animal si tenía implantado un microchip. Que yo sepa, los microchips con la información del dueño o con geo localizador no es algo que esté disponible todavía en El Salvador. Si lo está, supongo que cuesta una pequeña fortuna. No, mi gato no tiene microchip. Tampoco collar. La siguiente indicación era buscar en todos los refugios de animales de la zona. En los alrededores de donde vivo, no existe ninguno. Sé que hay algunos pocos proyectos privados que rescatan animales abandonados en el país, pero que no dan abasto para atender a satisfacción esta problemática. En todo caso, ninguno se encuentra cerca de mi vivienda.