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Entrevista con Roberto Saviano en El País

Desde entonces, más que una espada de Damocles, el escritor tiene las bastante más peligrosas pistolas de los camorristas apuntando a su cabeza. E Italia se ha dividido entre una minoría, desde aquel chico hasta ministros del último Gobierno de Silvio Berlusconi, que considera que ha pintado un cuadro de Italia que no existe y ha mentido y una aplastante mayoría que lo apoya y exalta su valor. La segunda opción es la más escogida en el extranjero, donde el autor no da abasto entre premios e invitaciones a festivales. Como ayer, en Barcelona, donde el escritor aprovechó para hablar, como acostumbra, de mafia y literatura.

Este joven, que lleva una vida bajo escolta cambiando de casa cada dos por tres y cultivando la utopía de “una cerveza con los amigos”, ha envejecido mucho más allá de sus 31 años. Aun así, sigue en el campo de batalla. Y ayer aprovechó el certamen literario catalán para lanzar el enésimo desafío a las mafias y, de paso, al Gobierno español. “Lamento que el nuevo Ejecutivo aún no haya pronunciado las palabras mafia ynarcotráfico ni tampoco su propuesta política sobre cómo contrarrestarlos y, en este momento de crisis, recuperar su botín y devolvérselo al pueblo español”, explicó el italiano.

Entrevista completa con video de la entrevista en El País, aquí.

Una vida de novela: Charles Dickens

El 9 de junio de 1865 hubo un accidente famoso en Inglaterra. Se trató del choque de tren de Staplehurst donde los siete primeros vagones cayeron en un puente que estaba siendo reparado. Solamente uno de los vagones de primera clase se salvó.

Uno de sus pasajeros se dedicó durante largas horas a socorrer a los heridos y a los moribundos hasta que llegaron los cuerpos de rescate. Antes de partir recordó que entre sus pertenencias estaba el manuscrito de una de sus últimas novelas titulada Nuestro amigo mutuo. Volvió al vagón a recuperarlo y luego partió. El hombre en cuestión era Charles Dickens. Sufrió heridas menores en este accidente pero jamás pareció recuperarse del stress post-traumático que el accidente le provocó.

Dickens logró evadir las investigaciones correspondientes del accidente por un pequeño motivo: viajaba con una mujer que no era su esposa. Ellen Ternan y su madre eran las acompañantes de viaje de Dickens aquel día y la revelación de ese dato podría causar un escándalo en la moralista sociedad victoriana de aquel entonces. Aunque Dickens formal y emocionalmente ya estaba separado de su esposa, el divorcio era impensable en aquellos tiempos y además la presencia de 10 hijos no hacía fácil una separación. Dickens, como buen caballero, continuó manteniendo la casa y la familia durante los próximos 20 años.

Toda la vida misma de Charles Dickens está llena de sucesos y giros que podrían ser pasto de novelas. Y él mismo lo reconoció así. Al punto que muchos de sus textos son autobiográficos o tienen retratos de personajes y situaciones que él conoció en su vida real.

Nacido el 7 de febrero de 1812 en Portsmouth, Inglaterra, fue el segundo de ocho hijos del matrimonio de John Dickens y Elizabeth Barrow. El padre siempre vivió más allá de sus posibilidades económicas, era muy despilfarrador, lo cual provocó mucha estrechez para toda su familia durante la infancia. A pesar de ello, Charles recuerda haber tenido una infancia feliz aunque se sentía un niño “pequeño y poco cuidado”. Era un niño que gustaba de los juegos pero al mismo tiempo era un lector voraz y desarrolló una memoria fotográfica de personas y eventos lo cual le serviría más adelante, cuando comenzara a desarrollar sus dotes de escritor. Leer más

«Discurso en el depósito de objetos perdidos», Wislawa Szymborska

Perdí algunas diosas en el camino de sur a norte,
y también muchos dioses en el camino de este a oeste.
Se me apagaron para siempre un par de estrellas, ábrete cielo.
Se me hundió en el mar una isla, otra.
Ni siquiera sé exactamente dónde dejé las garras,
quién trae mi piel, quién vive en mi concha.
Mis hermanos murieron cuando me arrastré a la orilla
y sólo algún huesito celebra en mí ese aniversario.
Salté de mi pellejo, perdí vértebras y piernas,
me alejé de mis sentidos muchísimas veces.
Desde hace mucho cerré mi tercer ojo ante todo esto,
me despedí de todo con la aleta, me encogí de ramas.

Se esfumó, se perdió, se dispersó a los cuatro vientos.
Yo misma me sorprendo de mí misma, de lo poco que quedó
de mí:
un individuo aislado, del género humano por ahora,
que sólo perdió su paraguas ayer en el tranvía.

(De Si acaso, 1978, versión de Gerardo Beltrán).

Amélie Nothomb

Es que, al tiempo que éste es un libro sobre el amor, también trata sobre la identidad. Como todos los míos. Yo escribo sobre la identidad. Pero es que una de las claves del amor es la búsqueda de la identidad. De la identidad propia y de la de la persona que amas. Nunca encuentras la identidad de nadie si no lo conoces a fondo, y la mejor manera de conocer a alguien profundamente es mediante el amor.

Desde luego. ¿Y no puede existir una identidad mucho más plena en la búsqueda del amor que en el sentimiento de pertenencia a un país o a una región? Bueno, es fácil hablar de estas cosas cuando han acabado. Mientras lo estás viviendo, ni te lo planteas.

Ni te viene a la mente. Nadie filosofa sobre la identidad cuando está en una nube amorosa. Hay cosas mucho más importantes. ¡Por supuesto! Ni sabes qué pasa. No piensas en nada. Sientes. Sólo quieres sentir.

Amélie Nothomb · ELPAÍS.com.

Presentación del libro de Mauricio Orellana Suárez

The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore

Presentación de libro de María Cristina Orantes

«Pájaros en la boca», Samanta Schweblin  

Uno de los mejores libros de cuentos que leí el año pasado fue sin duda Pájaros en la boca de la argentina Samantha Schweblin. Hoy les comparto el enlace al cuento que lleva el título del libro, uno de los mejores de la colección.

SOPA

El pasado 14 de enero, el Congreso de los Estados Unidos anunció que congelará la votación de la ley SOPA hasta encontrar consenso entre republicanos y demócratas para su aprobación. Esta ley estaba programada para discutirse el 24 de enero de este año. SOPA, la sigla en inglés para Stop Online Piracy Act (traducido sería Decreto para Detener la Piratería en Línea), fue propuesta en octubre del 2011 por el representante Republicano de Texas Lamar Smith, y busca combatir la descarga ilegal de contenidos con derechos de autor subidos a la red.

Esto en principio suena inofensivo y hasta correcto, pero las implicaciones que tienen para lo que conocemos como el funcionamiento actual de internet son dramáticas y profundas.

De ser aprobada, el Departamento de Justicia tendría el poder de criminalizar cualquier y toda página web que aloje contenidos sospechosos de ser pirateados o que estén violando leyes de derechos de autor. Usted no podrá, por ejemplo, subir a YouTube su interpretación personal de las canciones de Michael Jackson porque esas gozan de derechos de autor, los videos podrán ser cancelados y usted multado y hasta penado con 5 años de cárcel. Millones de blogs en el mundo ya no podrán compartir enlaces ni materiales ni citas de autores de libros o de artículos de otras páginas “autorizadas”. Páginas como Facebook y Twitter, cuyo contenido descansa en gran parte en el intercambio de información de todo tipo, podrían ser penadas y canceladas por un único vínculo sospechoso de piratería que alguno de sus usuarios suba a la red.

Para lograr eso, SOPA estaría implementando un sistema de super-vigilancia en toda la red, que obligaría a las empresas proveedoras de internet en todo el mundo a monitorear los contenidos de sus usuarios, incluyendo sus correos electrónicos, los mensajes o los contenidos que la gente haga en muros o blogs, comentarios que haga en alguna página web, etc. O sea, toda la información que entre y salga de su computadora estaría vigilada constantemente y todos los paquetes de información que sean enviados y/o recibidos serían abiertos para saber de qué se tratan y saber si usted está infringiendo la ley. Esto ocurriría, por supuesto, sin el consentimiento del usuario. Leer más

10 preguntas a Mario Bellatin

Entrevista completa con el autor de novelas como Salón de belleza y Flores en Revista Credencial.

Explicación de la ley SOPA

«¡Ah, si pudiera escribir como Messi juega al futbol!»: Antonio Lobo Antúnes

P. ¿Y por qué se siente culpable cuando no escribe?

R. Porque escribir es la única cosa que sé hacer, que hago. Además, tengo la impresión de que los libros no me pertenecen, de que ni siquiera tengo el derecho de poner el nombre en la cubierta. Ellos vienen de partes tuyas -o no tuyas- que no conoces. En los buenos momentos la mano camina sola. La literatura no se hace con la lógica de la cabeza, sino con la de los afectos, con la de los sentimientos o de las emociones.

P. ¿El inconsciente?

R. Mire: uno lee a Lorca o ve una película de Fellini, y comprende que sus asociaciones carecen de lógica. Sin embargo, son una maravilla. Y es algo verdadero. Eso no se puede hacer con la cabeza, eso es un milagro. ¿Y de dónde vienen los milagros? No lo sé.

P. Y después de eso, ¿corrige mucho?

R. Las primeras redacciones son siempre malas. El problema no es escribir, sino corregir. Para corregir, tu estado de espíritu debe ser completamente diferente. Ahí se tiene que estar vigilante. Y tratar de vertebrar tu delirio.

Entrevista completa en Babelia.