All posts tagged: San Salvador

Memoria y ripio

Desde 1992, cuando el país buscaba cómo reconstruirse después del trauma de la guerra, se convirtió en una constante por parte de numerosos artistas, escritores, académicos e investigadores, insistir ante las autoridades sobre la importancia de la inversión en cultura. El tema no era un capricho. La cultura es siempre uno de los primeros aspectos a destruir cuando ocurren conflictos bélicos, sean internos o externos, porque al hacerlo se ataca algo vital para debilitar al enemigo de turno: su identidad y su orgullo nacional. Insistir en la inversión en cultura en un país como El Salvador se hacía desde la esperanza que significó la firma de los Acuerdos de Paz, desde la idea de una nueva oportunidad para reordenar el estado de cosas de nuestro siempre atribulado país. La cultura podía ser una herramienta de acompañamiento imprescindible para la reconstrucción, sobre todo de nuestra estructura social y comunitaria. Una herramienta que podría servir para el reencuentro de nuestra gente a partir de la identificación de lo que nos une como nación y de lo que …

La ciudad y el olvido

 Uno de los libros cuya lectura más me ha impresionado es Estambul, ciudad y recuerdos del escritor turco Orhan Pamuk, ganador del Premio Nobel de Literatura en 2006. El libro es un relato sobre su infancia y adolescencia, pero también una memoria cultural sobre su relación con la ciudad de Estambul. Una relación de amor, sin duda, pero también de bastante amargura, según señala el mismo autor. Pamuk recrea diferentes aspectos de su vida personal y familiar, a la vez que nos describe la visión que tuvieron de la ciudad diversos personajes ilustres como Gustave Flaubert, Gerard de Nerval, Antoine Ignace Melling y diversos escritores turcos. Estambul es un personaje de esta narración, donde se habla de las transformaciones que han sufrido diferentes barrios, calles y edificios a lo largo de su historia y en los recuerdos de Pamuk.

Teatro Nacional, Catedral y Banco Hipotecario, centro de San Salvador

La ciudad perdida

El centro de San Salvador es un lugar muy importante en mi formación personal. Mi padre tuvo allí su oficina de importaciones comerciales durante poco más de tres décadas, en un edificio del Pasaje Montalvo. Se mantuvo ahí hasta que a fines de los 80 decidió trasladar todo a nuestra casa en Los Planes de Renderos. Por incontables situaciones, me tocaba pasar tardes o días enteros en dicha oficina. Mientras él y su hermano, mi tío Ricardo, trabajaban en sus escritorios, yo me entretenía con las sillas de rueditas, los artículos de oficina, los muestrarios de mercadería y, sobre todo, con las máquinas de escribir.

Columnas de libros de segunda mano.

Libros de segunda mano

Como parte del reordenamiento del Centro Histórico de San Salvador, la Alcaldía ordenó el desalojo de varios vendedores ambulantes ubicados en los alrededores de la ex Lotería Nacional de Beneficencia, en la Avenida España. Entre los negocios afectados están un par de ventas de libros usados. Muchos nos enteramos de este desalojo a través de una nota de Diario El Mundo, donde el administrador de uno de dichos negocios comentó que pensaba rematar los libros a alguna recicladora de papel, ya que no podrá vender o disponer de todo el material para salvarlos antes de la fecha tope para su salida, fijada para el 17 de junio. De no hacerlo, los comerciantes se exponen al decomiso de su mercadería. Por ello prefieren liquidar al por mayor los libros y venderlos en fardos a alguna empresa de reciclaje, medida que, por lo menos, evitaría que tengan pérdidas totales.

Quiero mi cafecito yo

Desde hace cosa de año y medio, ha hecho su aparición en nuestra colonia un hombre necesitado. Siempre anda peludo, sucio, con ropa que le queda muy grande y que también está sucia. Suele cargar algunos bultos de no se sabe qué. Quizás carga sus escasas pertenencias y cosas que va recaudando en sus caminatas por la ciudad. Quién sabe. Cuando aparece en nuestro portón, se anuncia con un sonoro “buenos días” o “buenas tardes”, porque al tipo le gusta gritar. Quiere hacerse notar por una de nuestras vecinas en particular. “¡Quiero mi cafecito yo! ¡Quiero mi cafecito yo!”, grita a pulmón partido. Lo dice exactamente con esas palabras. Luego grita el por favor y otro montón de peticiones que dependen del horario en que aparece. Pide dinero para comprar pupusas si es la hora de la cena. Si viene a media tarde, nos recuerda que es la hora del cafecito y del pan. Si pasa a media mañana o cerca del mediodía, quiere un plato de comida. Algunas veces dice frases muy largas que …

Esperando justicia

Escribo esta columna el domingo 26 de mayo. Es mediodía. Acabo de regresar de una concentración realizada en el Monumento a la Constitución. Organizaciones sociales y de derechos humanos convocaron a la población a compartir sus testimonios en la búsqueda de la justicia para desaparecidos y muertos durante la guerra civil salvadoreña. Esto en vista de las discusiones en la Asamblea Legislativa sobre una nueva ley, que eufemísticamente llaman Ley de Reconciliación Nacional, pero cuya ejecución y práctica implicarían una nueva forma de amnistía. Llego algo tarde pero no quería dejar de ir. Hay pocas personas. Cincuenta o sesenta a lo sumo. En todo caso, somos pocos. Pensé que por ser domingo habría más gente que en otras actividades recientes realizadas en horario laboral. Para llegar a la Constitución pasamos antes por la zona del estadio. Hoy se juega la final de fútbol. El taxista, que es aliancista, viene hablando con entusiasmo del partido. Hablamos de los elevados precios de los boletos. Todo el mundo se quejó. Pero a las 10 de la mañana, ya …

«Para leerte mejor» (taller para lectores)

Convocatoria: Abierta del 13 de julio al 13 de agosto 2018 (o hasta llenar cupos). Duración del taller: Del 18 de agosto al 22 de septiembre. Reuniones cada sábado de 10:00 a.m. a 1:00 p.m. (6 sesiones). Procedimiento para inscribirse y participar: 1.-Enviar correo de motivación explicando su interés por participar en el taller a jacintario@gmail.com. Cuente desde cuándo lee, por qué le gusta leer, qué quiere lograr asistiendo a este taller y sus lecturas favoritas. 2.-Recibirá una respuesta confirmando (o no) su inscripción. Me reservo el derecho de admisión. 3.-Cancelará el importe del taller el primer día del taller (18 de agosto), minutos antes de la primera sesión, directamente a mi persona. 4.-Listo. Descripción del taller: En casi todos mis talleres de escritura se apuntan personas que se auto definen como lectoras. Su interés en incorporarse a talleres literarios no es escribir sino tener elementos para mejorar sus lecturas y comprender qué hace a un libro o autor mejor que otro. Los participantes de este taller recibirán herramientas que permitan evaluar sus lecturas, no …

Tarde de sábado

El rostro de la mujer con la que estoy hablando está cruzado por una intrincada trama de arrugas. Es el resultado del sol que ha tenido que soportar durante toda una vida como vendedora ambulante. Compartimos la sombra de uno de los pocos árboles que el alcalde capitalino ha dejado en pie, en la plaza de El Salvador del Mundo. No es de extrañar que el alcalde fuera apodado como “El leñador”, en un grafiti que vi hace tiempo en un muro del centro de gobierno, por su obsesión de derribar todos los árboles posibles en los espacios públicos. Estoy entretenida con una minuta de limón, sal y chile, viendo el ir y venir del tráfico y la gente. Me he negado desde hace años a volver a poner un pie en este lugar, ahora convertido en un espacio inclemente, donde el cemento refracta el calor y el resplandor solar, donde no hay espacios de sombra ni bancas donde sentarse, donde el ruido y el humo del tráfico son intolerables y donde el paisaje alrededor …

La última canción de la sequía

Me despertaba un ruido. Al comienzo se escuchaba a un volumen tan bajo que me preguntaba si lo había soñado. Pero después era evidente: escuchaba un tambor. Sonaba lejano. Un redoble seco, corto, solitario. Momentos después se escuchaba una estridencia. Una trompeta rasgaba el silencio de la noche con su grito doloroso, interrumpiendo de manera obscena la plática amorosa de los grillos. Era la Procesión del Silencio que salía de la Iglesia de Fátima y avanzaba a paso lento hasta llegar al entonces conocido como Hospital Neumológico, a un kilómetro de la casa familiar en Los Planes de Renderos. Cuando escuchaba que el cortejo se aproximaba a la casa, me levantaba, iba a la sala y me subía sobre una silla para ver la procesión desde una ventana alta que daba a la calle. Desde ahí lograba ver todo sin el estorbo de la cerca que bordeaba el jardín frontal. Primero pasaban unos pocos hombres. Luego el grupo se iba compactando. Todos, o la mayoría, vestidos de camisa blanca. Nadie hablaba. Sólo se escuchaban los …