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Shirin Neshat

Shirin Neshat: Art in Exile

Leonora Carrington

Leonora Carrington o la rebeldía

Leonora nunca sacrificó su ser verdadero a lo que la sociedad convencional esperaba de ella, nunca aceptó el molde en el que nos cuelan a todos, nunca dejó de ser ella, escogió vivir en un estado creativo que hoy nos exalta y nos llena de admiración, defendió su talento desde la madrugada hasta el anochecer, primero contra su padre y después contra una clase social que pretendía imponerle leyes estrictas, las mismas que han impedido el florecimiento y la creatividad de hombres y mujeres de talento que finalmente se rinden y regresan al conformismo. Leonora Carrington nunca cedió, jamás le importaron las apariencias, nunca guardó la fachada, vivió para pintar y para sus hijos -Gaby, filósofo y poeta, Pablo, pintor y médico con quienes tuvo una relación entrañable, la más cercana que pueda darse entre una madre y sus hijos-. El único fin de su vida fue defender su vocación de pintora y escribir textos que nadie más que ella podría escribir, como el relato de su encierro en el manicomio en Santander, que escribió primero en francés y tituló En basDown below, Memorias de abajo.

Artículo completo de Elena Poniatowska: Leonora Carrington o la rebeldía · ELPAÍS.com.

El oficio del lector

A los escritores suelen hacernos más o menos las mismas preguntas siempre. Hay preguntas de las que no logramos escaparnos jamás. Por ejemplo aquella incómoda pregunta de “¿en qué se inspira para escribir su obra?”. Creo sinceramente que uno no se “inspira”, porque la escritura no ocurre porque un hada lo toca a uno con una varita mágica o porque a uno se le “ocurre” una brillante idea.

Hay que comprender que la literatura es el resultado de un trabajo arduo y constante y que requiere, más que de inspiración, de largos períodos de lucidez a los que uno debe dedicarse y estar dispuesto a “escuchar” para traducir al papel.

Algunas de estas preguntas cansinas cuesta responderlas porque requieren explicar procesos cuyos mecanismos en muchos casos, ni el escritor mismo comprende bien. Otras porque se entra en un campo de cosas que, acaso solamente los que escriben logran comprender. Otras porque son preguntas necias como aquella de si todo lo que uno escribe está basado en la experiencia personal. Mil veces he respondido a esta pregunta diciendo que un escritor no necesita ser un asesino para describir un asesinato en sus libros, por ejemplo. ¿Dónde queda entonces la imaginación como una de las herramientas de trabajo del escritor?

La escritora estadounidense Patricia Highsmith lo explica muy bien en su libro Suspense, donde analiza el oficio de la escritura y su experiencia con el oficio: la individualidad, la felicidad de escribir, realmente no se pueden describir, no puede capturarse en palabras y entregarse a otro para compartirlo o para que otro lo utilice. De ahí que resulte tan difícil contestar algunas preguntas referentes a la intimidad del oficio creativo.

Una de esas preguntas frecuentes y difíciles de responder, aunque va disfrazada de sencilla, es ¿para quién escribe? Leer más

Pequeña biografía de una gata

Nunca supe el día exacto de su nacimiento. Tampoco dejé apuntado en ninguna parte el día que entró a mi vida para nunca más salir de ella.

Una mañana de junio de 1994 escuché maullidos detrás de mi casa en Managua. Allí había un botadero de basura y aquello no era inusual. Desalmados seres, de esos que se llaman humanos, solían ir a botar gatitos tiernos allí. Normalmente los maullidos duraban sólo unas horas. Pero estos maullidos duraron todo el día y toda la noche. Al día siguiente, los maullidos seguían.

Luego de escuchar maullar a aquel gatito durante horas decidí “irlo a ver”, aunque sabía que eso significaba “irlo a traer” para salvarlo de una muerte segura.

Fui hasta el botadero, me metí en medio de la basura y allí la vi, una gatita de lomo negro y pecho blanco, encaramada encima de una especie de refugio en ruinas. A diferencia de lo que se supondría, el animalito no estaba aterrorizado sino que, con toda confianza y bastante fastidio, maullaba mirando hacia todas partes con una expresión de “ya estuvo buena la broma, ahora apúrense a llevarme a casa”. Esa actitud me ganó de inmediato.

La tomé en mis manos y me la llevé. Justo a tiempo porque aquella noche cayó un aguacero espeluznante. De haberse quedado allí, de seguro se habría ahogado.

Ya tenía los ojitos bien abiertos y por suerte ya comía sola. Era del tamaño exacto de mi mano, por lo que calculo que tenía unas 3 o 4 semanas de nacida.

Quizás, por esas horas que quedó abandonada en el basurero sin alimento, siempre comió con ansiedad y tuvo algo así como el síndrome del plato vacío. Odiaba ver su plato de comida vacío o a punto de estarlo. Eso la ponía muy inquieta.

Después de varias semanas sin saber cómo llamarla, terminó convertida en Lolita, por la novela de Vladimir Nabokov. Luego degeneró en Loli y para los momentos serios como las regañadas, se llamó Luz de los Ángeles. Leer más

Cuentos para el fin de semana

Como comienza a hacerse costumbre, un par de lecturas interesantes para el fin de semana:

Del premiado escritor costarricense y amigo de este blog, Guillermo Barquero, un cuento llamado «Nunca conocerás Rhodesia»: El Signo Roto: Nunca conocerás Rhodesia – Guillermo Barquero.

Uno de mis cuentos favoritos de todos los tiempos, El príncipe feliz, cuento de Oscar Wilde | Zona Literatura.

Darkness Visible: William Styron

En mayo de 1989, el escritor William Styron (conocido sobre todo por su novela Sophie’s Choice), dio una conferencia en Baltimore en un simposio sobre desórdenes afectivos, patrocinado por el Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.

«Darkness Visible», el texto de esa conferencia, ampliado, es lo que se presenta en el enlace que les comparto. Es la experiencia de Styron con la depresión. Posteriormente ampliaría aún más el texto y lo convertiría en un pequeño libro con el mismo título, que es uno de los grandes referentes de la experiencia personal de un paciente depresivo y de cómo lidió con ello.

Es una lectura que recomiendo no solamente para los que han sufrido o sufren de depresiones o para los que tienen a alguien conocido en dicha situación; también lo será para los escritores o aspirantes a ello. Siempre les digo a las personas que asisten a mis talleres que hay que leer de todo y que la lectura de textos sobre psiquiatría y psicología es de particular ayuda para la construcción de personajes. Por lo demás, es un texto muy bien escrito. Si no sabe leer inglés, consígase la traducción del libro en Mondadori, Esa visible oscuridad.

Darkness Visible | The Magazine | Vanity Fair.

Bowie 2001 A Space Oddity

Si le gusta la música de David Bowie y le gustó la película de Stanley Kubrick 2001 Odisea del espacio, quizás le guste esto: Fritz von Runte hizo un remix de varias de las canciones de Bowie y las adaptó a imágenes de la película. El resultado es esta producción de música e imágenes llamada Bowie 2001 A Space Oddity. Pueden escucharse sólo las canciones (si sólo le interesa la música), o puede escuchar la música con las imágenes en torrent o en línea (duración 99:43). También pueden comprarse a un precio módico. Puede suscribirse a la página para recibir notificaciones y otras sorpresas que no voy a arruinarle.

En lo personal, como fan que soy de Bowie y Kubrick, me encantó este experimento y su resultado me parece muy bien logrado. De las canciones, mis versiones favoritas son definitivamente la versión sinfónica de «Starman», la nueva «Sound and Vision», las canciones acústicas ligadas a las imágenes de cuando el Dr. Bowman entra en Jupiter y por supuesto, la obra maestra Bowiana, «A Space Oddity», siempre excelsa. Espero la disfruten tanto como yo.

Filmografía de Stanley Kubrick

Repaso de la filmografía de Stanley Kubrick a través de un animado hecho por Martin Woutisseth.

[vimeo http://vimeo.com/23030893 w=500&h=400]

Notas sobre el arte de escribir cuentos fantásticos, por H.P. Lovecraft

Mi actual proceso de composición es tan variable como la elección del tema o el desarrollo de la historia; pero si la estructura de mis cuentos fuese analizada, es posible que pudiesen descubrirse ciertas reglas que a continuación enumero:

1) Preparar una sinopsis o escenario de acontecimientos en orden a su aparición; no en el de la narración. Describir con vigor los hechos como para hacer creíbles los incidentes que van a tener lugar. Los detalles, comentarios y descripciones son de gran importancia en este boceto inicial.

2) Preparar una segunda sinopsis o escenario de acontecimientos; esta vez en orden a su narración, con descripciones detalladas y amplias, y con anotaciones a un posible cambio de perspectiva, o a un incremento del clímax. Cambiar la sinopsis inicial si fuera necesario, siempre y cuando se logre un mayor interés dramático. Interpolar o suprimir incidentes donde se requiera, sin ceñirse a la idea original aunque el resultado sea una historia completamente diferente a la que se pensó en un principio. Permitir adiciones y alteraciones siempre y cuando estén lo suficientemente relacionadas con la formulación de los acontecimientos.

3) Escribir la historia rápidamente y con fluidez, sin ser demasiado crítico, siguiendo el punto (2), es decir, de acuerdo al orden narrativo en la sinopsis. Cambiar los incidentes o el argumento siempre que el desarrollo de la historia tienda a tal cambio, sin dejarse influir por el boceto previo. Si el desarrollo de la historia revela nuevos efectos dramáticos, añadir todo lo que pueda ser positivo; repasando y reconciliando todas y cada una de las adiciones del nuevo plan. Insertar o suprimir todo aquello que sea necesario o aconsejable; probar con diferentes comienzos y diferentes finales, hasta encontrar el que más se adapte al argumento. Asegurarse de que ensamblan todas las partes desde el comienzo al final del relato. Corregir toda posible superficialidad palabras, párrafos, incluso episodios completos-, conservando el orden preestablecido.

4) Revisar por completo el texto, poniendo especial atención en el vocabulario, sintaxis, ritmo de la prosa, proporción de las partes, sutilezas del tono, gracia e interés de las composiciones (de escena a escena de una acción lenta a otra rápida, de un acontecimiento que tenga que ver con el tiempo, etc.), la efectividad del comienzo, del final, del clímax, el suspenso y el interés dramático, la captación de la atmósfera y otros elementos diversos.

5) Preparar una copia esmerada a máquina; sin vacilar por ello en acometer una revisión final y modificar donde sea necesario.

Leer el texto completo en: Notas sobre el arte de escribir cuentos fantásticos, por H.P. Lovecraft | Zona Literatura.

El último encuentro, Sandor Marai

Hace pocos días leí la novela El último encuentro de Sandor Marai, autor al cual llegué por curiosidad, igual que muchos, movida por su nombre y su historia personal. Han sido múltiples los comentarios de halago de este autor húngaro que ha sido por decirlo así, redescubierto en años recientes y cuya obra se ha ido editando poco a poco en español y que se había ido convirtiendo en uno de mis pendientes de lectura. Lo leí con grandes expectativas y quizás eso hizo que mi lectura fuera algo decepcionante. Pero voy a explicarme mejor pues no quiero decepcionar a potenciales futuros lectores.

La novela relata el reencuentro de dos amigos que fueron criados prácticamente juntos, una amistad muy intensa desde niños. La separación ha durado 41 años y el reencuentro es preparado muy minuciosamente por uno de ellos en cuyo palacete va a llevarse a cabo la cena del reencuentro y donde todo va a disponerse como durante la última vez que se vieron. Sépase que los amigos se criaron juntos en la escuela militar, en el imperio austro-húngaro y que aunque uno de ellos era de menor condición social, eso nunca fue obstáculo para que la amistad fuese de lo más intensa e incondicional. Pero por supuesto, hubo algo que los mantuvo alejados durante tantos años y es lo que va a ventilarse en las 187 páginas del libro.

La novela maneja escasos personajes y no ocurre en realidad mucho. Se desarrolla en larguísimos monólogos de uno de los personajes que le explica y reclama al otro y donde se ponen en claro todas las circunstancias del pasado que provocaron la separación y que explican minuciosamente las relaciones familiares y de amistad que unieron a ambos personajes, pero no asistimos a ningún tipo de suceso ni acontecimiento más.

Limpiamente escrita, en un estilo muy clásico de la forma y del lenguaje, me parece que es un tipo de novela que no será atractiva para muchos lectores. Y quizás sí lo sea para otros que ya estén cansados de las novelas hiper-realistas o del tipo de lecturas caracterizadas como “realismo sucio”. Aquí se trata más bien de una obra de tipo psicológico, si quiere caracterizársele de algún modo. El autor hace un profundo análisis de las relaciones humanas y del vínculo de la amistad, sobre todo, de la lealtad, la vejez, el paso del tiempo.

Me dio un poco la impresión, al concluir, de que quizás comencé mi lectura de Marai por la novela equivocada, aunque El último encuentro es uno de sus libros más sonados. Insisto: el libro está muy bien escrito, pero me dejó con ganas de más o de otra cosa. Hay muchas evocaciones de otros autores: Zweig, Tomas Mann, incluso (salvando inmensas distancias, sobre todo en la forma, porque lo de Marai es muy clásico y convencional), me recordó un poco a Lobo Antúnes por su libro Esplendor de Portugal, acaso más bien por el argumento, por esa rencorosa melancolía de esperar a alguien que se sabe no aparecerá nunca, no sé.

Puede ser que la historia personal del escritor Sandor Marai, obligado al exilio, defenestrado por el comunismo, nunca conforme con su defenestración literaria, que cometió suicidio a los 89 años luego de la muerte de su adorada esposa, hayan sido todos elementos que agigantaron al escritor Marai, sobrevalorando su obra. Se dice también que sus memorias Confesiones de un burgués son lo mejor que dejó escrito. No lo sé. Tengo sus memorias en mi posesión y las leeré un día, pero no pronto, pues por el momento prefiero pasar el trago con otras lecturas y no me abalanzaré sobre nuevos libros de Marai hasta que se me pase un poco esta experiencia de lectura que no me dejó muy emocionada.

En resumen: un libro que se deja leer y que leí hasta el final esperando un «algo» que jamás llegó, pero hubiera preferido leer otras cosas, que tengo bastantes pendientes que creo son más emocionantes y que seguro me gustarán más. Quizás hubiera comenzado por sus memorias y de ahí se me harían más comprensibles sus novelas… Me quedo con la impresión de que Marai, aunque buen escritor, está algo sobrevalorado por motivos extra-literarios. O que, como dije, no entré a su obra por la novela «correcta».