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Discurso de aceptación del Premio Nobel, Ernest Hemingway

 

Carente de toda habilidad para pronunciar discursos y sin ningún dominio de la oratoria o la retórica, agradezco a los administradores de la generosidad de Alfred Nobel por este Premio.

Ningún escritor que conoce los grandes escritores que no recibieron el Premio puede aceptarlo a no ser con humildad. No es necesario hacer una lista de estos escritores. Todos los aquí presentes pueden hacer su propia lista de acuerdo a su conocimiento y conciencia.

Me resultaría imposible pedir al Embajador de mi país que lea un discurso en el cual un escritor diga todas las cosas que están en su corazón. Las cosas que un hombre escribe pueden no ser inmediatamente perceptibles, y en esto algunas veces es afortunado; pero eventualmente se vuelven claras y por estas y por el grado de alquimia que posea, perdurará o será olvidado.

Escribir al mejor nivel, es una vida solitaria. Organizaciones para escritores mitigan la soledad del escritor, pero dudo que mejoren su escritura. Crece en estatura pública a medida que se despoja de su soledad y a menudo su trabajo se deteriora. Debido a que realiza su trabajo en soledad y si es un escritor suficientemente bueno cada día deberá enfrentarse a la eternidad o a su ausencia.

Cada libro, para un escritor auténtico, deberá ser un nuevo comienzo donde intentará nuevamente alcanzar algo que está más allá de su alcance. Siempre deberá intentar lograr algo que nunca ha sido hecho o que otros han intentado y han fracasado. Entonces algunas veces -con gran suerte- tendrá éxito.

Cuán fácil resultaría escribir literatura si tan sólo fuera necesario escribir de otra manera lo que ya ha sido bien escrito. Debido a que hemos tenido tantos buenos escritores en el pasado es que un escritor se ve forzado a ir más allá de sus límites, allá donde nadie puede ayudarlo.

Como escritor he hablado demasiado. Un escritor debe escribir lo que tiene que decir y no decirlo. Nuevamente les agradezco.

 

«El nazismo, simbolizado por Hitler, ejemplifica dilemas que enfrentamos hoy en el mundo»

¿Cómo explica la fascinación que sigue ejerciendo Hitler como figura casi mitológica, que se refleja en su protagonismo en obras de la cultura popular como novelas y películas?
Intento dirigirme a este tema al final del tercer volumen de mi historia. Hitler equivale al nazismo, y les resulta fácil a las personas identificar todo el nazismo con ese individuo. Creo que la fascinación es que los crímenes de los nazis crean preguntas muy serias de la moral humana en general que van más allá de la historia de Alemania. Nos hace reflexionar hasta sobre situaciones del mundo de hoy y la conducta de nuestras propias vidas. Creo que el nazismo fue la ideología más racista que haya existido nunca. Y hoy el racismo es un tema preocupante en el mundo; estudiar el nazismo resulta útil para entender el racismo porque es su manifestación más extrema. Creo que Hitler, como un dictador popular y todopoderoso que no fue afectado por la insatisfacción de muchas personas por algunos aspectos de su régimen –allí también provoca preguntas sobre la democracia, las dictaduras, sobre cuán lejos uno puede resistir las dictaduras, las aboliciones de libertades civiles… Todo el fenómeno del nazismo, simbolizado por Hitler, ejemplifica —en una forma muy aguda— muchos de los dilemas con los que nos tenemos que enfrentar hoy en el mundo.

¿Cuáles son las lecciones, entonces, del nazismo para el mundo de hoy?
Que tenemos que ser atentos al racismo y combatirlo en todas las formas que surgen; tener mucho cuidado en preservar las libertades civiles y pensar dos veces antes de aceptar que se limiten. Tenemos que mirar al nazismo y darnos cuenta de las formas en las que la propaganda nazi puede atrapar a la gente. Hay que tener en cuenta que lo que nos dicen los gobiernos no siempre es la verdad. Hay muchas lecciones. Lo que intento hacer en mi libro es mostrar cómo el nazismo y el tercer Reich no fue una película de Hollywood donde hay buenos por un lado y malos por otro, sino que la gente común y corriente tuvo que enfrentarse con dilemas complicados que no pudieron resolver en muchos casos. Es muy fácil criticar retrospectivamente, pero uno tiene que estar conciente de la amplia variedad del comportamiento humano y de las reacciones en el período nazi. Eso es lo que intenté demostrar en los tres libros: dar una visión más equilibrada y sofisticada para que no sean tan crédulos en el presente que vivimos. Es muy fácil hoy acusar a alguien de ser nazi, o decir de algo es como Auschwitz: Pero cuando tienes en cuenta el enorme horror que fueron esas cosas uno tiene que discriminar más a la hora de juzgar eventos contemporáneos.

Entrevista completa con Richard Evans aquí.

«La soledad es la experiencia central de la vida moderna»: Sam Shepard

P. La soledad es un tema recurrente en su obra. ¿Por qué?

R. Porque es la experiencia central de la vida moderna. Todos luchamos contra la soledad. Hay quien la elude buscando la seguridad de una familia, otros se rodean de gente. Yo escribo porque es una compañía constante. Llevo mis cuadernos a todas partes. Cuando escribo no me siento solo y necesito esa soledad para escribir. Es un conflicto sin solución.

P. Supongo que hay mucho de búsqueda.

R. Sin búsqueda no hay creación. Si sientes que has encontrado las respuestas se acabó. Ya no hay razón para hacerlo. Ocurre con todas las artes. Lo interesante es mantener ese martilleo porque no tienes respuestas o porque siguen surgiendo preguntas.

Entrevista completa con Sam Shepard aquí. Por cierto, recomiendo mucho la lectura de sus libros de relatos.

Forgotten Bookmarks

 

 

¿Qué cosas suelen guardar entre sus libros? ¿Qué cosas se han encontrado dentro de un libro? Hay gente que a la hora de leer agarra cualquier cosa que encuentra cerca y lo mete dentro de las páginas del libro para usarlo como un marcador. Hay gente que simplemente «guarda» cosas dentro de un libro y después se le olvida dónde las metió. Flores, cartas, anotaciones, envoltorios de dulces, recortes de revistas, fotos y hasta dinero… de todo puede encontrarse en un libro. Esta página, Forgotten Bookmarks, presenta algunas de las cosas que alguna gente ha encontrado metidas en un libro.

La importancia del espacio público

Una de las cosas que más me llama la atención cuando tengo la oportunidad de viajar a otros países es la utilización del espacio público por parte de sus ciudadanos. Y quizás no fue sino hasta en mi más reciente viaje que pensé seriamente en cómo los salvadoreños hemos perdido totalmente la noción de su uso y de nuestro derecho a tenerlo.

De las actividades que más emprendí mientras estuve en Alemania fue simple y sencillamente salir a caminar por las ciudades donde me encontraba. Caminar es una actividad sencilla, gratis y muy relajante cuando se puede hacer en una ciudad que cuenta con aceras y zonas de descanso para los paseantes. Y el hecho de sentirse a salvo de los delincuentes es un añadido maravilloso.

Le comentaba a una pareja de amigos que viven allá que caminar o andar en bicicleta es algo que no puede hacerse en San Salvador dadas las condiciones de nuestra ciudad. Y me preguntaban entonces, con asombro: “¿Entonces qué hacen? ¿Cómo viven? ¿Viven encerrados?”. De inmediato recordé nuestras casas todas llenas de rejas en puertas y ventanas y del alambre de navaja que corona muros en todas partes y no pude más que sentir pena.

San Salvador (y creo que en alguna medida, las mayores ciudades del país van por el mismo camino), está construida y organizada sobre todo para favorecer a sus automovilistas, haciéndole la vida muy difícil a los que andamos a pie, pese a que somos mayoría.

La falta de aceras (o donde las hay, pobremente mantenidas), la falta de pasos o puentes para peatones, la falta de parques que sean pequeños pulmones y oasis para refrescarse del calor coronado todo con la inseguridad ciudadana, han convertido a la ciudad capital en un caos invivible.

Es frecuente escuchar que los medios de transporte urbano atropellen a alguien y el conductor culpable huye del lugar o sigue su camino como si nada. Alguien es asaltado y no es auxiliado ni por los demás ni por las autoridades que brillan por su ausencia en el momento en que se les necesita. Cambia la luz del semáforo y si el peatón no está atento, se lo pasan llevando en las esquinas y en las supuestas zonas de seguridad para peatones. Los automovilistas, buseros y camioneros viven con la ley del pito y tienen entrenados los dedos para pitar “la vieja” (*) a la menor provocación posible. Leer más

The Best Magazine Articles Ever

Este es un enlace interesante y valioso. A Kevin Kelly, cofundador de la revista Wired, se le ocurrió reunir una selección de los mejores artículos publicados en revistas (en inglés) desde los años 60 hasta la fecha. La selección está hecha década por década culminando con una lista de los 25 mejores artículos de todos los tiempos. Para ello contribuyeron un sinnúmero de personas que le sugirieron a Kelly los artículos mencionados, enviaron enlaces, añadieron comentarios o simplemente votaron por alguno.

Lo interesante es encontrar enlaces a la gran mayoría de los textos. David Foster Wallace, Gay Talese, Hunter S. Thompson, F. Scott Fitzgerald, Joan Didion, Norman Mailer, Albert Einstein… la lista de autores es inmensa y la calidad de los artículos reunidos es genial. No dejen de explorarla, tendrán lectura para rato.

Cool Tools: The Best Magazine Articles Ever.

Cómo escribir un cuento policíaco, por G. K. Chesterton

El segundo gran principio es que el alma de los cuentos de detectives no es la complejidad sino la sencillez. El secreto puede ser complicado pero debe ser simple. Esto también señala las historias de más calidad. El escritor esta ahí para explicar el misterio pero no debería tener que explicar la propia explicación. Ésta debe hablar por sí misma. Debería ser algo que pueda decirse con voz silbante (por el malo, por supuesto) en unas pocas palabras susurradas o gritado por la heroína antes de desmayarse por la impresión de descubrir que dos y dos son cuatro. Ahora bien, algunos detectives literarios complican más la solución que el misterio y hacen el crimen más complejo aun que su solución.

(…)

Si tuviese que crear reglas para este tipo de composiciones, esta es la primera que sugeriría: en términos generales, el motor de la acción debe ser una figura familiar actuando de una manera poco frecuente. Debería ser algo conocido previamente y que esté muy a la vista. De otra manera no hay autentica sorpresa sino simple originalidad. Es inútil que algo sea inesperado no siendo digno de espera. Pero debería ser visible por alguna razón y culpable por otra. Una gran parte de la tramoya, o el truco, de escribir cuentos de misterio es encontrar una razón convincente, que al mismo tiempo despiste al lector, que justifique la visibilidad del criminal, más allá de su propio trabajo de cometer el crimen. Muchas obras de misterio fracasan al dejarlo como un cabo suelto en la historia, sin otra cosa que hacer que delinquir.

Cómo escribir un cuento policíaco, por G. K. Chesterton | Zona Literatura.

«Creo que los lectores son felices cuando son muy activos»: Lydia Davis

En sus relatos los silencios, todo lo que no cuenta, es tan importante como las palabras. ¿Cómo llega a calcular todo lo que no debe decir?

No es el resultado de un cálculo, es algo más intuitivo, depende de cómo me llegue historia. Mi reflexión gira alrededor de cuánta información es suficiente para una buena historia: lo que sobra y lo que falta, y cómo mantener el equilibrio mientras lo escribo. Pero soy incapaz de pensarlo con antelación, tampoco lo pienso luego ni pulo cosas. El autor debe mantener un equilibrio entre el control que ejerce y la actividad del lector. Leo a autores que ejercen demasiado control, que explican demasiadas cosas. Creo que los lectores son felices cuandohacen mucho, cuando son muy activos.

¿Cómo se consigue que en una sola frase pueda incluirse toda una historia?

Según la sensación de concreción que me transmite cuando la leo. Un sentido físico de que la historia es parte de otra historia. En las conversaciones me gustan las interjecciones, es decir, todo lo que puede llegar a decir un comentario corto sobre la persona que lo dice. La escritura siempre intenta ser todo lo más concisa que puede, incluso Marcel Proust decía que era muy conciso. Escribía páginas y páginas, pero no escribía más de lo que debía.

Entrevista completa con Lydia Davis aquí.

«Notes from a Literary Apprenticeship», Jhumpa Lahiri

My love of writing led me to theft at an early age. The diamonds in the museum, what I schemed and broke the rules to obtain, were the blank notebooks in my teacher’s supply cabinet, stacked in neat rows, distributed for us to write out sentences or practice math. The notebooks were slim, stapled together, featureless, either light blue or a brownish-yellow shade. The pages were lined, their dimensions neither too small nor too large. Wanting them for my stories, I worked up the nerve to request one or two from the teacher. Then, on learning that the cabinet was not always locked or monitored, I began helping myself to a furtive supply.

(…)

It was not in my nature to be an assertive person. I was used to looking to others for guidance, for influence, sometimes for the most basic cues of life. And yet writing stories is one of the most assertive things a person can do. Fiction is an act of willfulness, a deliberate effort to reconceive, to rearrange, to reconstitute nothing short of reality itself. Even among the most reluctant and doubtful of writers, this willfulness must emerge. Being a writer means taking the leap from listening to saying, “Listen to me.”


Notes from a Literary Apprenticeship : The New Yorker.

«Las escuelas matan la creatividad»: Sir Ted Robinson

Festival Ícaro 2011

Inscripciones y más información en Festival Ícaro de cine y video en Centro América

Winesburg, Ohio de Sherwood Anderson

A Winesburg, Ohio de Sherwood Anderson llegué por medio de esas listas tan comunes en internet de los mejores libros que hay, los libros que hay que leer, los libros imprescindibles, etc.

Siempre miraba como una constante este título del cual no tenía la menor idea y un par de comentarios leídos me llamaron la suficiente atención como para leerlo. No me equivoqué.

Podría decirse, y de hecho así se presenta, que Winesburg, Ohio es una colección de cuentos debido a su estructura, aunque me resisto a verlo como tal. Para mí hay libros que simplemente no encajan en las categorías establecidas y hay que leerlos con una mente muy abierta y dejar que el texto te diga lo que es. En ese sentido, yo siento que el libro de Anderson está mucho más emparentado con la novela que con el cuento. De hecho, hay comentarios que lo presentan como novela. Y no es que desprecie el cuento, pero este libro tiene elementos que pueden justificar su cuerpo como novelesco.

El libro, en un resumen imperfecto, podríamos decir que trata sobre el poblado imaginario de Winesburg y sus habitantes y secretos. A través de cada capítulo se cuenta la historia de un nuevo personaje y algún momento culminante de su vida. Podría ser una “colección de pequeñas biografías” de no ser por dos elementos que amarran todo el texto: la presencia de Georges Willard, el periodista del pueblo y que aparece como una figura constante en la mayoría de las historias (y quien, llega a sospechar el lector, es quien cuenta o escribe el libro, debido a algunos guiños con el lector que implican que alguien te está contando todo aquello). El otro elemento aglutinador del texto es Winesburg, el pueblo mismo, que a través de la descripción de sus habitantes llega a ser no un telón de fondo sino un personaje en sí.

Los 22 capítulos y las historias de cada personaje son sorprendentes. Pero no se trata de una colección de “freaks”, sino personajes que tienen secretos, sueños, amores imposibles o vidas comunes y corrientes que asumieron sus destinos con resignación, renunciando muchas veces a lo que verdaderamente anhelaban y conformándose con lo que la vida les iba poniendo enfrente.

Lo que hace de este un libro magnífico es que todas las historias, sin excepción, mantienen el nivel de interés y el lector está ansioso por conocer al siguiente personaje. Es un poco como ser fisgón, como compartir los rumores del pueblo con alguien y conocer la verdad detrás de cada uno.

A pesar de haber sido escrito hace casi un siglo (entre 1915 y 1916), su estilo, su lenguaje claro, su construcción lo hace tener un aire atemporal que lo mantiene con saludable vigencia. ¿Quién no tiene una historia qué contar sobre su vida? ¿No son las biografías individuales una mina de historias por contar?

Ray Bradbury admitió alguna vez que este libro fue el que le dio la idea para la estructura de sus fabulosas Crónicas marcianas. El libro Go Down Moses de William Faulkner también está escrito en este formato. Por lo demás, Winesburg, Ohio ha tenido mucha influencia sobre otros escritores que lo reconocen como un libro capital dentro de las letras estadounidenses.