Year: 2014

Triste nuestro país

Permítanme contar algo que me ocurrió hace poco. Regresaba de una reunión de trabajo, poco antes de las ocho de la noche. Mientras abría la puerta de mi casa escuché una voz a mis espaldas. Vi que un hombre hablaba con el amigo que me había llevado. Lo vi decir que no, subir el vidrio del carro e irse aprisa sin esperar a que yo entrara, como suele ser su costumbre. Ese gesto activó mis alarmas. Por desgracia vivimos en un país donde la paranoia es un recurso necesario de sobrevivencia. Me apuré a abrir la reja y la puerta pero como son varias cerraduras, entrar no es tan rápido. El hombre, que llevaba un huacal bajo el brazo, se acercó. Me dijo que si le podía dar dinero para irse a San Martín. Le dije que no tenía. Ya había entrado a la casa pero todavía tenía que echar llave a la reja y la puerta. El hombre, que se quedó a la mitad del parqueo de mi casa, insistió. Dijo que lo habían …

Conjuro inútil

No sé dónde ocurre el asunto. En qué tiempo, en qué lugar. Hay una roca inmensa, larga, aplanada. Sobre ella están sentados dos soldados. Son de ejércitos rivales. Ninguno habla. El campo alrededor se mira devastado. Árido. Seco. No se mira ni un árbol. Ninguna señal de vida. Uno, el que está en el borde de atrás, lleva puesto un uniforme verde olivo de tela muy tosca. El otro, el que está sentado al frente, lleva un uniforme café rojizo, también de tela burda. Ambos se dan la espalda. Están apoyados contra sus fusiles. Los fusiles tienen acoplada la bayoneta. Ambos llevan puesto un casco. Se miran agotados. Hastiados. En el centro de la roca hay un libro. Es la novela El gran cuaderno de la escritora húngara Agota Kristof. Los soldados contemplan la desolación alrededor. No dicen nada. Ambos se dan la espalda. Cada quien mira el espacio que tiene por delante. Pero lo que miran no es muy diferente porque todo lo que el ojo abarca está devastado por igual. El de atrás …

Las palabras muertas

Uno de los retos que enfrenta quien se va a vivir a otro país es aprender otro idioma. Ese aprendizaje resulta abrumador en muchos sentidos porque al mismo tiempo se están aprendiendo multitud de cosas: se conoce el nuevo espacio que se habita, las costumbres locales, dónde y cómo se solucionan los asuntos domésticos. Se entablan relaciones nuevas, se crean otras rutinas. Este aprendizaje masivo y simultáneo en un entorno desconocido, puede resultar deprimente porque por mucho entusiasmo que se tenga con el nuevo país, nos provoca una desprotección emocional que nos hace sentir torpes. Buena parte de esa sensación pasa por el lenguaje y por la incapacidad de expresarnos de manera efectiva. Pero las dificultades de comunicación no se limitan al aprendizaje de un idioma diferente. Cuando viví en Nicaragua era inevitable que al hablar se dieran cuenta de que no era nica. “Vos sos extranjera ¿verdad?”, me decían. Siempre me molestó que me llamaran así, porque ser extranjero implica una forma de exclusión: No es de aquí, no pertenece al colectivo, no habla …

Una crisis que comienza en casa

Hace poco nos estalló en la cara la situación de los miles de migrantes menores de edad que han viajado, solos e indocumentados, para llegar a los Estados Unidos. La opinión pública se ha visto sacudida no sólo por las condiciones deplorables en que estos niños permanecen sino también por los incontables peligros que enfrentan durante su travesía. Hemos visto las fotos de menores apiñados en condiciones infrahumanas, en pequeñas habitaciones o en lugares que parecen bodegas, cubiertos por frazadas térmicas. El New York Times publicó un artículo donde un niño de ocho años era detenido por un agente de la patrulla fronteriza. El niño viajaba solo y cargaba en su bolsillo, como única pertenencia, su partida de nacimiento. Otro artículo de la National Public Radio publicó las fotos de un grupo de menores que cruzaban México portando mapas con las horas y las rutas de los trenes que podían llevarlos hasta la frontera, así como una serie de consejos sobre cómo abordarlos y cómo evitar ser interceptados por las autoridades. En meses recientes, la …

Music From The Works Of James Joyce

Music From the Works of James Joyce compiles many of the songs Joyce alluded to in his poems, stories, and novels (such as music-hall ballad “Finnegan’s Wake”). It also includes Joyce’s own work—his collection of poems, Chamber Music—given “musical settings” by composer Ross Lee Finney. Inspired by this enlightening collection of Joyce’s favorite music, blogger ulyssestone of Spotify Classical Playlists compiled the playlist above of all the songs available to stream. This playlist includes not only songs that influenced the author, or were written by him; ulyssestone also added several songs that Joyce inspired, such as Syd Barrett’s “Golden Hair,” based on a poem from Chamber Music, Kate Bush’s “Flower of the Mountain,” based on Molly Bloom’s final soliloquy, and Jefferson Airplane’s “Rejoyce,” a “highly selective cap of Ulysses.” John Cage’s Roaratorio appears, as does the work of several other Joyce-inspired classical composers. (Source: Open Culture.)

La más cruel de las bestias

El elefante más grande del mundo ha muerto. Se llamaba Satao, tenía 50 años y vivía en el Parque Nacional Tsavo East de Kenia. Era lo que se conoce como un “elefante toro”, los raros portadores de un gen que los hace crecer colmillos tan largos que llegan hasta el suelo. Los kenianos estaban muy orgullosos de Satao. Era un símbolo de su país. Eso no sirvió para protegerlo de los cazadores ilegales que lo perseguían con teléfonos móviles y sistemas de rastreo GPS. Dicen los cuidadores del parque que Satao era tan inteligente que sabía que sus colmillos eran ansiados. Eso lo hizo desarrollar un mecanismo de defensa: siempre se paraba de manera que ocultaba sus larguísimos colmillos entre los matorrales. Ya una vez antes habían atacado a Satao. Lo hirieron con flechas. No pudieron matarlo pero le provocaron dos heridas muy grandes que por la intervención de los veterinarios del parque, lograron sanar. Pero a fines de mayo, los cazadores lo atacaron de nuevo, esta vez con balas y flechas envenenadas. Satao no …

#Esperanza #Objetividad #Peligros

Los cambios de mando presidencial son un poco como las fiestas de fin de año. Son inevitables los resúmenes, las comparaciones, los balances, la lista de promesas no cumplidas, las despedidas entre empleados de las oficinas de gobierno. Flota algo de melancolía en el ambiente. Hasta nos ponemos un poquito sentimentales. Soñamos, otra vez, con el futuro. Porque es inevitable que la esperanza se encienda de nuevo en la ciudadanía, aunque para muchos su llama sea tan débil como la de un fósforo en medio de una tormenta. En la película The Shawshank Redemption se desarrolla un diálogo interesante entre el protagonista Andy Dufresne (interpretado por Tim Robbins) y sus compañeros de prisión. Dufresne recién ha salido de un encierro solitario de varios días. Se sienta a la mesa con los demás presos que le preguntan cómo estuvo. Él contesta que se la pasó escuchando música en su mente, porque hay espacios en nuestro interior que nadie puede tocar. Que eso es algo que nadie nos puede quitar. Red (interpretado por Morgan Freeman) le pide …

Nuestro rostro literario

No todo es oscuridad y violencia en Centroamérica. También tenemos momentos luminosos. Eso quedó confirmado entre los días 7 y 10 de mayo de este año, cuando se llevó a cabo en Managua la segunda edición del Encuentro de Narradores Centroamérica Cuenta. El evento reunió a casi 50 participantes, la mayoría de ellos escritores, pero también periodistas, editores y traductores, que nos encontramos para dialogar e intercambiar impresiones sobre la realidad literaria de la región. El evento fue convocado por la revista electrónica Carátula, dirigida por el escritor Sergio Ramírez. Hay que destacar el esfuerzo que ha venido haciendo Sergio desde hace varios años para lograr que la literatura de la región centroamericana sea más visible a nivel internacional, pero también para crear puntos de encuentro, sea en el mundo virtual o en eventos literarios. Ahora se concreta una cita presencial en nuestra propia región, que tiene la intención de convertirse en un evento de convocatoria anual y que aumentará el número de países invitados año con año. Centroamérica cuenta tuvo el patrocinio y colaboración …

The Negro Speaks of Rivers, Langston Hughes

I’ve known rivers: I’ve known rivers ancient as the world and older than the flow of human blood in human veins. My soul has grown deep like the rivers. I bathed in the Euphrates when dawns were young. I built my hut near the Congo and it lulled me to sleep. I looked upon the Nile and raised the pyramids above it. I heard the singing of the Mississippi when Abe Lincoln went down to New Orleans, and I’ve seen its muddy bosom turn all golden in the sunset. I’ve known rivers: Ancient, dusky rivers. My soul has grown deep like the rivers.

Los hombres de anaranjado

Desde octubre del año pasado, los trabajadores del Ministerio de Obras Públicas (MOP) se han convertido en parte de mi vida. Desde la ventana de mi estudio, en el segundo piso de mi casa, puedo ver hacia la Carretera Panamericana donde están trabajando. Un día cualquiera aparecieron en el lugar y no han vuelto a irse. Me asomo a la ventana o a la calle a verlos trabajar cada vez que el ruido que producen las máquinas rompe mi concentración en el trabajo. Así, de escena en escena, he ido observando todo el proceso de trabajo de la carretera. Desde el momento en que trituraron el asfalto hasta la puesta del concreto. He visto a los hombres del MOP ir y venir, con sus camisas anaranjado fosforescente, desteñidas por el sol inclemente de este lugar donde antes había cafetales y árboles y que ahora se convirtió en centros comerciales, colonias de gente pudiente y creo que hasta en un campo de golf. Y carreteras, claro, porque el salvadoreño ama a sus carreteras. Un día cualquiera …