Year: 2011

H.P. Lovecraft: el excéntrico de Providence

La formación autodidacta de Howard fue clásica hasta lo ridículo. A los diez años leía a Pope, a Johnson, a Ovidio y la Ilíada y la Odisea. Aprendió latín por su cuenta, y a los doce años escribía poemas al estilo de Virgilio, Horacio y Juvenal. Antes había descubierto una versión de las Mil y una noches que lo entusiasmó tanto que se declaró musulmán y dijo llamarse Abdul Alhazred (el nombre haría carrera). Cuando llegó a los clásicos grecola­tinos, decidió llamarse Massala. En 1905 escribió el primer cuento que consideraría digno de preservar, “La bestia en la cueva”. En 1908 tuvo un ataque de nervios más serio que los que sufría habitualmente, y quedó cinco años recluido al cuidado de su madre y sus dos tías. Poco se sabe de esa época, salvo que el día en que cumplió 21 años lo pasó dando vueltas en tranvía por la ciudad hasta que el servicio cesó. El Malpensante.com – H.P. Lovecraft el excéntrico de Providence.

Jean Echenoz: «No creo en la imaginación pura. Las novelas parten de cosas reales»

La ficción nunca es pura y la invención novelesca siempre es alimentada por la experiencia, ya se trate de la experiencia cotidiana o de hechos que se pueden encontrar en la vida, en la prensa y que uno siente el deseo de metamorfosear un poco en el marco de la novela. Pero yo no creo en la inspiración. No creo en la imaginación pura. Las novelas parten de cosas reales. Las últimas que escribí están centradas en personajes reales. Yo había escrito un libro, hará unos doce años que para mí es un ejemplo. Se llama Me voy. Tenía ganas de trabajar sobre el mercado del arte, del comercio del arte, el arte contemporáneo sobre todo. Me interesaba como un territorio totalmente desconocido. Y quise aprender cosas al respecto para hacer el marco de una novela y entonces, tomé un grabador y fui a ver artistas, coleccionistas, marchands, galeristas y los escuchaba hablar. Cuando llegaba a mi casa, escribía todo a máquina y a partir de ahí podía empezaba a crear, a imaginar una ficción …

How Writers Build the Brand

Si alguien pensó que esto de que los escritores se dediquen a promocionar sus libros para venderlos (o a promocionarse a sí mismos) nació en tiempos recientes, se equivocó. Viene desde tiempos atrás, como lo verifica no solamente este anuncio en el que Ernest Hemingway anuncia una marca de cerveza, sino que se remonta incluso hasta los tiempos de Herodoto, cuando éste se auto-financió su propio «book-tour» para promocionar su libro de historia, que tuvo su gran impulso cuando pudo declamarlo frente a una muchedumbre rica e influyente en los Juegos Olímpicos, en el Templo de Zeus. Este artículo del New York Times hace un excelente recuento de varios casos de lo que los escritores han tenido que hacer, a lo largo de la historia, en el afán de hacer visible su obra: How Writers Build the Brand – NYTimes.com (en inglés).

«Me interesó trabajar la vida cotidiana bajo el comunismo»: Jean Echenoz

Correr es una novela sobre la figura del legendario atleta checoslovaco Emil Zátopek (1922-2000), un corredor de fondo que en los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952 batió todos los records: ganó tres medallas de oro en diez días, en los 5000 metros, en los 10.000 y en la maratón, proeza jamás repetida. A pesar de que corría raro y no tenía estilo, la invencible y eficaz “locomotora checa” fue un héroe nacional del régimen comunista. Pero el corredor, bandera y paradigma de la revolución proletaria, sería duramente castigado por apoyar a los reformistas de Alexander Dubcek. Cuando los soviéticos invadieron Praga para poner en caja a los “rebeldes”, el corredor fue expulsado del ejército y desterrado. Ascenso meteórico y caída al vacío, la gloria y el infierno. El purgatorio que le asignaron los camaradas fue la recolección de basura. No es la primera vez que Echenoz escribe sobre un personaje real. Correr forma parte de una trilogía de vidas imaginarias que arrancó con Ravel, centrada en los últimos años de la vida del célebre …

John Huston: escapar y no volver nunca a casa

En la biografía de un escritor hay un momento en que la fascinación por la literatura se une e incluso se rinde a la mitología del cine. A los 16 años un día me escapé de casa en tren a Valencia. Fue una huida corta, un vuelo gallináceo que duró 24 horas con una sola noche. Después de perderme por las calles nocturnas de la ciudad, de colarme en algunos garitos, de ir al circo americano en la plaza de toros me metí en el cine cuya fachada tenía los cartelones más grandes y en ellos a todo color aparecía un enano con monóculo de cordoncillo y unas bailarinas de cancán con los pololos encabritados en el aire. Era Moulin Rouge, de John Huston. Desde entonces este director se erigió en uno de los fantasmas de mi libertad. Lo llevo asociado a un sabor de fugitivo, de estar fuera de la autoridad moral del padre y al castigo que me esperaba al volver al hogar. Con el tiempo adoré también a Toulouse-Lautrec, interpretado por José Ferrer, como …

Ernesto Sábato (1911-2011)

Durante el fin de semana estuve probando la nueva plataforma Storify. Es una página que permite juntar en una sola entrada materiales de diferentes fuentes o redes sociales. Uno de los atractivos para mí era el poder utilizarlo como herramienta complementaria para el blog, ya que se supone que se pueden publicar las historias aquí en WordPress. Hice un recopilado de materiales sobre Ernesto Sábato pero a la hora de publicarlo acá, algo falló y no he podido lograr hacer que funcione. Tampoco se puede publicar en forma de página abierta o hacer «embed» así es que les comparto el enlace para que visiten el compilado que hice. Aunque interesantes las posibles aplicaciones de Storify, no creo volver a utilizarlo si no pueden publicarse directamente acá las páginas correspondientes. Pero ya hablaré de eso otro día.

Fanatismo

… así es que ahí me tenían a mí, el pasado 20 de abril, encendiendo el televisor como cualquier fan de hueso colorado, dispuesta a ver el partido final de la Copa del Rey entre el Barça y el Real Madrid. Yo no soy fan del futbol. Nunca he sido más que una mediana y más bien lejana observadora del deporte. Si acaso en los mundiales, y cada vez menos, medio se me contagia una alegría colectiva que fue la que se me contagió aquel día para ver la final que se disputaban los dos equipos en cuestión. Era constante en la televisión el anuncio del partido, los comerciales, las notas en internet y comentarios de los amigos en las redes sociales. Cualquiera que no hubiera vivido en el planeta tierra y que se hubiera topado con toda aquella información, hubiera jurado que era un acontecimiento importantísimo que estaba a punto de ocurrir. Yo, que jamás veo un juego, me picó la curiosidad y pretendí comprender el fanatismo ajeno mirando un simple partido. Así es …

“Nuestros cineastas están en deuda con la Literatura”: André Guttfreund

Conexiones: ¿Qué logra observar aquí en Centroamérica, para poder alcanzar un nivel superior, un nivel de desarrollo mayor? André Guttfreund: Tenemos que parar con estas babosadas, como hacen en El Salvador, de gente que nunca ha leído libros, e insisten en que ellos van a ser los guionistas, si no saben escribir y no han leído. Hay que reconocer cuál es el talento de uno. Si mi talento es para dirigir ¿Por qué también tengo que ser el protagonista en todo? Eso de “yo, yo, yo”. Esa mentalidad de ser el astro, de ser el único protagonista, ese ego, es contrario de lo que se necesita para hacer un buen cine. El buen cine es formar familia. Por ejemplo, Clint Eastwood, que se ha vuelto un excelente director, trabaja con la misma familia todo el tiempo. Porque él sabe, que es gente que comparte su visión y la aumenta con su talento. Entonces, tenemos que empezar a tener esa mentalidad de grupo, que no sólo resulta en mejor producto, sino que también es una experiencia mucho …

Cuentos para el fin de semana

Una de las páginas preferidad de este blog es Zona Literatura, por la calidad y variedad de sus excelentes materiales. De ahí sugiero estos tres cuentos que pueden leer este fin de semana: Desayuno en el crepúsculo, cuento de Philip K. Dick | Zona Literatura. Los blues de Sonny, cuento de James Baldwin | Zona Literatura. El acomodador, cuento de Felisberto Hernández | Zona Literatura.

Rosa Montero: «Creo en la reinvención, yo lo estoy intentando»

La hiperactividad también es un narcótico, una forma de evadirse. Sí, pero es una pena narcotizarnos así porque la vida es breve y hermosa. Esa conciencia de la muerte me ha hecho sentir la vida como una droga que te arde en las venas, y eso es maravilloso. He sentido y siento esos raptos de emoción absoluta por el fuego de la vida y la belleza del mundo, pero siempre con la muerte detrás. Y esa sensación de fugacidad, ¿no le amarga los momentos felices? No, los hace más hermosos. La melancolía es muy creativa, es la percepción de la belleza con la conciencia de que se acaba. Y eso le da un brillo imposible de igualar. Hay quien dice que la tristeza inspira. La melancolía te permite una mirada muy lúcida y articulada. La alegría también sirve para crear, pero la tristeza no. Eso de que sufriendo se escribe mejor forma parte del tópico de la bohemia, como que hay que ser alcohólico para crear. Eso de que en el sufrimiento eres creativo es …