Autor: Jacinta Escudos

Convocatorias de Revista Istmo: Rafael Menjívar Ochoa y Roberto Sosa

Como un homenaje a la vida y obra del escritor salvadoreño Rafael Menjívar Ochoa, la revista Istmo abre la convocatoria para su número 23 (segundo semestre 2011). El plazo límite para artículos inéditos acerca de este escritor, ya sea en forma de textos críticos o anecdóticos, o en formato de entrevistas, es el 31 de julio de 2011 y deben enviarse al coordinador, Salvador Canjura, a la dirección de correo electrónico s_canjura@yahoo.com, para ser, a su vez, enviados al Consejo Editorial para su aprobación final. Se aceptarán trabajos tanto en español como en inglés. El escritor Rafael Menjívar Ochoa falleció en San Salvador en abril de 2011. A lo largo de su vida incursionó en varios géneros: novela, cuento, ensayo, poesía y guión cinematográfico. Fue también compositor musical, traductor, periodista y editor de vídeos. Su curiosidad intelectual lo llevó a estudiar las literaturas de diversos países y épocas. Es conocido principalmente por sus novelas desarrolladas dentro del género negro. El proyecto al que Menjívar Ochoa dedicó buena parte de sus últimos años fue La Casa …

De viaje con el Kindle

Ahora le tocó el turno al Kindle de salir de viaje conmigo. Algo tuve que asumir en este viaje que ya venía sospechando hace mucho y es que leo poco cuando viajo. Leo un poco en los aviones (no mucho la verdad) y mucho menos cuando estoy en otro país. Vamos: no voy a encerrarme en un hotel o en casa de amigos en otras tierras a leer cuando lo que quiero hacer es tragarme la otra ciudad, conocerla, explorarla, visitar sus museos y puntos emblemáticos, hablar con sus habitantes y conocerla de la mejor manera posible… a menos que se trate de un lugar tan imposible como San Salvador, es decir, de un lugar donde no se puede salir a la calle porque te asaltan, donde no se puede salir de noche porque te asaltan, donde no se puede andar sola como mujer porque te asaltan, etc. Habiendo dicho esto, como era un viaje trasatlántico, pensé que aprovecharía el cruce del océano para leer mucho. Error: a la ida, los vecinos de asiento se …

l o s n o v e l e s . n e t | revista de literatura

l o s n o v e l e s . n e t | revista de literatura. Los Noveles #46, con la participación de Andrés Mauricio Muñoz (Colombia), Julieta Marchant (Chile), David Vicente (España), Lucía León (Guatemala), Eduardo Varas (Ecuador), Pablo López Carballo (España), Jorge Enrique Lage (Cuba), José Carlos Picón (Perú), María Barrientos (Argentina), Antonio J. Rodríguez (España). Y una terapia musical con la poeta andaluza Laura Rosal.

Suspense, Patricia Highsmith

Hay un tipo de lectura que disfruto enormemente y son los textos en que los escritores nos comparten sus intimidades del oficio, sus opiniones sobre la literatura, sus lecturas y sus acercamientos prácticos a la escritura misma, no importa el género al que se dediquen. Me gustan este tipo de lecturas porque es la manera más frecuente de reafirmarse a uno mismo en el oficio. Siente uno que se escucha y se reencuentra a sí mismo muchas veces. Con muchos se estará o no de acuerdo; de otros escritores encontrará consejos útiles, tips curiosos, lecturas nuevas qué emprender y hasta ejercicios que a mí me han servido de mucho en los talleres narrativos que a veces doy. Así llegué a este libro, llamado en español (valga el oximorón) Suspense de Patricia Highsmith (el título original en inglés es Plotting and Writing Suspense Fiction), donde la reconocida escritora nos da su visión de la escritura, pese a que el título es engañoso porque en realidad, como la misma autora lo afirma, ella no piensa estrictamente en …

Leonora Carrington o la rebeldía

Leonora nunca sacrificó su ser verdadero a lo que la sociedad convencional esperaba de ella, nunca aceptó el molde en el que nos cuelan a todos, nunca dejó de ser ella, escogió vivir en un estado creativo que hoy nos exalta y nos llena de admiración, defendió su talento desde la madrugada hasta el anochecer, primero contra su padre y después contra una clase social que pretendía imponerle leyes estrictas, las mismas que han impedido el florecimiento y la creatividad de hombres y mujeres de talento que finalmente se rinden y regresan al conformismo. Leonora Carrington nunca cedió, jamás le importaron las apariencias, nunca guardó la fachada, vivió para pintar y para sus hijos -Gaby, filósofo y poeta, Pablo, pintor y médico con quienes tuvo una relación entrañable, la más cercana que pueda darse entre una madre y sus hijos-. El único fin de su vida fue defender su vocación de pintora y escribir textos que nadie más que ella podría escribir, como el relato de su encierro en el manicomio en Santander, que escribió …

El oficio del lector

A los escritores suelen hacernos más o menos las mismas preguntas siempre. Hay preguntas de las que no logramos escaparnos jamás. Por ejemplo aquella incómoda pregunta de “¿en qué se inspira para escribir su obra?”. Creo sinceramente que uno no se “inspira”, porque la escritura no ocurre porque un hada lo toca a uno con una varita mágica o porque a uno se le “ocurre” una brillante idea. Hay que comprender que la literatura es el resultado de un trabajo arduo y constante y que requiere, más que de inspiración, de largos períodos de lucidez a los que uno debe dedicarse y estar dispuesto a “escuchar” para traducir al papel. Algunas de estas preguntas cansinas cuesta responderlas porque requieren explicar procesos cuyos mecanismos en muchos casos, ni el escritor mismo comprende bien. Otras porque se entra en un campo de cosas que, acaso solamente los que escriben logran comprender. Otras porque son preguntas necias como aquella de si todo lo que uno escribe está basado en la experiencia personal. Mil veces he respondido a esta …

Pequeña biografía de una gata

Nunca supe el día exacto de su nacimiento. Tampoco dejé apuntado en ninguna parte el día que entró a mi vida para nunca más salir de ella. Una mañana de junio de 1994 escuché maullidos detrás de mi casa en Managua. Allí había un botadero de basura y aquello no era inusual. Desalmados seres, de esos que se llaman humanos, solían ir a botar gatitos tiernos allí. Normalmente los maullidos duraban sólo unas horas. Pero estos maullidos duraron todo el día y toda la noche. Al día siguiente, los maullidos seguían. Luego de escuchar maullar a aquel gatito durante horas decidí “irlo a ver”, aunque sabía que eso significaba “irlo a traer” para salvarlo de una muerte segura. Fui hasta el botadero, me metí en medio de la basura y allí la vi, una gatita de lomo negro y pecho blanco, encaramada encima de una especie de refugio en ruinas. A diferencia de lo que se supondría, el animalito no estaba aterrorizado sino que, con toda confianza y bastante fastidio, maullaba mirando hacia todas partes …