Autor: Jacinta Escudos

El gran silencio

En el cuento titulado “El gran silencio”, del escritor estadounidense Ted Chiang, un loro puertorriqueño reflexiona desde las degradadas selvas de Arecibo sobre la Paradoja de Fermi, la búsqueda de vida inteligente extraterrestre por parte de los humanos y la probable extinción de su especie de loros. A la mejor manera de los cuentos de Franz Kafka “Informe para una academia” (donde el narrador es un mono) o “Investigaciones de un perro” (donde el narrador es un can), el loro de Chiang se pregunta por qué los humanos se empeñan en buscar formas de vida inteligente más allá de su galaxia pero no reconocen las diversas formas de inteligencia que lo rodean aquí mismo, en la tierra. En su alegato, el loro sostiene que su especie, al igual que los humanos, es de las pocas que puede reproducir sonidos nuevos al escucharlos. Se compara con los perros: un perro podrá aprender decenas de órdenes y sabrá ejecutarlas, pero siempre responderá con ladridos. No tiene capacidad para emitir palabras. Este cuento fue escrito por Chiang como …

La discriminación silenciosa

El otro día pregunté por un conocido. Me dijeron que Pedro (nombre ficticio) fue despedido de su trabajo. La empresa había decidido hacer una reestructuración interna. Casualmente todos los despedidos (más de diez personas) eran los de mayor edad. Hace meses, otra conocida, Sonia (también nombre ficticio) se entusiasmó con la idea de estudiar un doctorado en una universidad nacional. Todo iba bien hasta que comenzaron a asignarse tareas en grupo. Nadie quería aceptarla en ninguno. ¿El motivo? Su edad. Sonia ronda los cincuenta años y los demás compañeros eran menores. Ella propuso al profesor hacer las tareas por su cuenta, pero éste dijo que no se podía, porque las tareas estaban diseñadas para hacerse en equipo. Escribió una carta a instancias superiores para buscar una solución. La respuesta fue de solidaridad protocolaria, pero no sirvió para hacer una excepción y lograr que la estudiante pudiera cumplir sus tareas de forma individual. Resultado: Sonia se deprimió y se retiró de la universidad. Estos son apenas dos casos de muchos en los que entra en juego …

Nuestro silencio sobre El Mozote

A las 6 de la mañana del día 11 de diciembre de 1981, elementos de las Fuerzas Armadas de El Salvador llegaron a un lugar conocido como Poza Honda, al norte del departamento de Morazán. Lidia Chicas Mejía hizo lo que ella y algunos vecinos del lugar solían hacer cuando llegaba el ejército: salió de su casa y fue a esconderse en el monte. Lo hacían porque tenían miedo de que algo fuera a pasarles, ya que la presencia de los soldados siempre era amenazante. Desde su escondite en medio de unos matorrales, la señora Chicas escuchó gritos y disparos. Observó cómo fue asesinado un matrimonio vecino junto con sus cuatro hijos, todos menores de edad. La madre de los niños tenía ocho meses de embarazo. Primero asesinaron a los adultos y después decapitaron a los cuatro menores. Los soldados mataron a todos los habitantes que encontraron en el cantón. También mataron a los animales domésticos y quemaron las casas que había en el lugar. Ese día, Lidia Chicas perdió a 55 familiares. Abuela, tíos, …

El problema de la inspiración

¿En qué se inspira para escribir su obra? Es una de las preguntas frecuentes que se nos hace a los escritores. Tanto así que entre colegas la tomamos como broma, como una pregunta de cajón que refleja a un entrevistador poco preparado o nada interesado en la obra o en la visión particular de quien se va a entrevistar. El problema con el concepto de la inspiración es que se cree que es un acto mágico. Se mira una flor, un atardecer, al ser amado y ¡zas!, se nos ocurre un poema, un cuento, una novela completa, a partir de lo cual sólo falta sentarse a trasladar en palabras esa “inspiración” que se nos ocurrió. Otra versión de este acto mágico de la inspiración en la escritura (o las artes en general) hace creer que basta sentarse, escenificar un ambiente idóneo (velas, incienso, música, té o café) y que en esos momentos provocados por la búsqueda de ideas va a acudir, presta y veloz, un hada invisible que nos tocará con su varita, verterá sus …

Convocatoria abierta: Taller de narrativa «Elementos básicos de novela corta»

Convocatoria abierta hasta el 5 de octubre 2017. Horarios y duración del taller: Todos los sábados, de 3 a 6 p.m., del 7 de octubre al 9 de diciembre 2017. Lugar: Mediateca del Centro Cultural de España en San Salvador (calle La Reforma, junto a la Embajada de España, San Benito). Costo: 100 (cien) dólares taller completo.   ¿Por qué un taller de novela corta? La novela corta es un género que presenta una alternativa para quienes el territorio del cuento es demasiado breve para lo que desean contar, pero que no sienten que la historia tenga el aliento necesario para convertirse en una novela. También lo es para escritores en formación que quieren hacer la transición del cuento a la novela. Al igual que el cuento, la novela corta  es uno de los géneros ideales para comenzar a escribir narrativa. La escritura de una novela corta, permite valorar las posibilidades del espacio para desarrollar una historia a su propio aire. Al narrador que se inicia de esta manera, la novela corta le permite agarrar …

Memorial del olfato

El olor a libros cuando abro la puerta de mi casa. El olor a libros cuando abro la puerta de mi estudio. Olor de libro viejo. Olor de libro nuevo. Olor a tinta recién impresa. El olor a comida en el vecindario. Olor a plátanos fritos, a carne asada, a sopa de res, a cebolla frita. Olor a frijoles que se queman en la olla. A pan quemado. A familias sonrientes sentadas ante una mesa pródiga en alimentos. Gente feliz comiendo comida feliz en ese mundo al que los tristes no podremos entrar jamás. El olor del humo de la carretera Panamericana. El olor café y gris del smog. El olor de los autobuses que viajan a Occidente. El olor del interior de esos autobuses. El olor a moho, a humedad. El olor a pino y cipreses de la casa de mi infancia en Los Planes de Renderos. El olor de los mangos podridos entre la hojarasca del Parque Balboa. El olor de la hojarasca del bambú. El olor de las hormigas negras que caminaban …

El diablo violador de derechos humanos

El 3 de mayo de 1972, un grupo de personas encabezado por la folklorista María de Baratta; el párroco de Los Planes de Renderos, Bonicio Morín, y el alcalde de Panchimalco, Nolberto Benítez, ejecutaron una ceremonia para renombrar el lugar que conocemos como la Puerta del Diablo. El párroco Morín colocó allí una cruz de madera, la roció con agua bendita y ordenó al diablo a abandonar el lugar, que fue bautizado como “la Puerta de los Ángeles”. La ceremonia se realizó luego de que Morena Celarié, reconocida bailarina folklórica, apareciera muerta en el lugar. Aunque siempre se habló de un suicidio provocado por sus intensas depresiones, la familia se negó a aceptarlo; pero ninguna de las otras versiones sobre su muerte pudo ser confirmada. La señora de Baratta, consternada por la muerte de su amiga Celarié, pensó que un cambio de nombre evitaría que hubiera más muertes en el lugar. Los vecinos de Los Planes de Renderos se opusieron a ello y tildaron de loca a doña María. Los diputados de la Asamblea Legislativa …

No se vive de aplausos

El bien más importante para un artista o escritor es el tiempo. Tiempo para poder dedicarse a trabajar en su obra. Pero las reglas de la sociedad obligan a todo ser humano a buscar formas de sustento económico. Alimentación, vivienda, vestido, medicamentos, pensión de retiro laboral, acceso a la electricidad y al agua potable son necesidades básicas comunes a todos, artistas y escritores incluidos. Se dice que “trabajar dignifica al ser humano”. No trabajar, no realizar una tarea considerada como útil o productiva en términos estrictamente económicos es visto como algo negativo. Dentro de esa distorsión, se cree que los oficios artísticos o creativos son inútiles, porque su labor no pasa por los parámetros convencionales de medición económica, como sí lo hacen otros oficios y profesiones. Usted ve una película, mira un cuadro en un museo o galería, lee un libro y pocas, muy pocas personas, logran tener conciencia de la dificultad y el trabajo que implica la producción de una obra artística. Escribir una novela, por ejemplo, requiere por lo menos de un par …

Un pájaro sin plan de vuelo

Una mujer está sentada al interior de una carpa ubicada en la calle La Cañada 7200 del barrio La Reina, en las afueras de Santiago de Chile. En la mano tiene un revólver. Ella misma montó aquella carpa. Ella misma construyó el escenario con piedras y cemento. Aquella mujer, Violeta del Carmen Parra Sandoval, había regresado un par de años antes a su país. Había pasado una estadía en varias ciudades europeas donde dio recitales, grabó discos, actuó en presentaciones de radio y televisión, bordó arpilleras, hizo estatuas de alambre, pintó cuadros, escribió poemas. Hizo una exposición individual de sus tapices en el Museo del Louvre en París. Fue la primera latinoamericana en hacerlo. También conoció y estableció una relación afectiva con el antropólogo y musicólogo suizo Gilbert Favre, veinte años menor que ella. Se dice que eran felices. Se dice que Favre fue el gran amor de su vida. Pero Violeta Parra extrañaba su país. Cuando volvió a Chile en junio de 1965, él la siguió. A su regreso, Parra intentó hacer realidad un …

Tsundoku

Hace poco descubrí una caricatura del ilustrador estadounidense Grant Snider, llamada “Las etapas del lector” (“Stages of the Reader” en su idioma original). Snider define dichas etapas como (1) descubrir libros; (2) enamorarse de los libros; (3) los libros como una identidad; (4) los libros como una manera de evitar interactuar con humanos; (5) los libros como una frustración insoportable (“debo escribir un libro”); (6) no tener libros; (7) redescubriendo libros; (8) acumular libros y (9) pasar libros a la siguiente generación. Las etapas están ilustradas como gradas que suben hasta el número cinco. Pero la número seis es un corte en toda la composición, donde se mira a un hombrecito echado en el fondo del corte (es decir, en un hoyo), viendo televisión y comiendo comida chatarra. Cuando compartí dicha imagen en Twitter, varias personas me comentaron la etapa en la que sentían estar o no habían estado jamás. Lo curioso fue que todos coincidieron en jamás haber estado en la número seis. Eso me dejó pensando en mi propia vida como lectora. La …