Year: 2015

Fotografías

Buscando algo en unas cajas llenas de papeles, encontré lo que pensé perdido: fotos de los años 80, de cuando trabajaba en Río San Juan, Nicaragua. La emoción duró poco. Cuando las saqué del sobre, descubrí que estaban pegadas. Ni siquiera hice el intento de separarlas porque temí se dañaran aún más. Sólo podía consolarme viendo la foto de encima, también dañada: se ve a un hombre alto y flaco llamado Donald, un panguero que me acompañó numerosas veces en mis viajes de trabajo por el río; yo a su lado, con un cigarro en la mano izquierda y con unas botas militares coreanas que me ponía para andar por aquellos parajes. Estamos en el muelle de El Castillo de la Inmaculada Concepción. Detrás nuestro está el río.

La renovación necesaria

No todo ha sido malo en el panorama político salvadoreño. De 1992 hasta el presente, los dos partidos mayoritarios, ARENA y FMLN, han tenido la cordura y la madurez para permitir la alternancia en el poder, sin las temidas consecuencias de los tiempos de las dictaduras militares anteriores a los 80, cuando cualquier crítica contra el gobierno implicaba un riesgo real de muerte. Consuela un poco saber que el trauma que la guerra dejó en los salvadoreños, sirvió para lograr avances en la mejoría de los derechos humanos, la libertad de expresión y el ejercicio de la democracia. Pero hay algo que de tan obvio, se nos olvida: los mencionados partidos fueron creados durante la guerra. Fueron organizaciones concebidas para enfrentar a un rival militar e ideológico, organizaciones creadas para luchar una guerra y ganarla, en el marco de la batalla decisiva entre “el comunismo internacional” y las fuerzas “capitalistas del imperialismo yanki”. Ya sabemos cuál fue el desenlace de ese proceso para nosotros: 75 mil muertos, miles de desaparecidos y exiliados, millones en pérdidas …

Sueño de una tarde en Coatepeque

  Hace pocos días tuve la oportunidad de visitar la ciudad de Coatepeque, en el departamento de Santa Ana. Es un lugar apacible, de ritmo tranquilo, donde todos se conocen y saludan por la calle. Enrique, la persona que me invitó a ir, me contó algunas historias del lugar, incluidas leyendas de apariciones y fantasmas que se murmuran entre vecinos. Me enseñó fotos de cuando las calles todavía eran de piedra. Y me contó sobre un viaje familiar en tren hasta Acajutla, cuando él era un muchachito de 11 años.

Por amor al cine

Desde hace meses, varios amigos que viven en el exterior me habían escrito correos electrónicos para recomendarme una película argentina llamada Relatos salvajes. A todos les respondí diciendo exactamente lo mismo: “Esa película jamás la van a traer a El Salvador, porque ese tipo de cine jamás lo presentan acá”. Cuál fue mi sorpresa cuando hace pocos días, un amigo me avisó que Relatos salvajes estaba de estreno en los cines salvadoreños. Fui a verla esa misma noche. La prisa por ir era porque me ha pasado que, cuando por obra y milagro de la Virgen de la Candelaria en este país se presenta una película de calidad, permanece muy corto tiempo en cartelera. Por la vehemencia con que me habían hecho la recomendación, ésta no me la iba a perder bajo ningún concepto. Cuando llegamos al cine, mi acompañante y yo nos sorprendimos de no ver el afiche correspondiente a la película en las marquesinas. Pensamos que quizás nos habíamos equivocado y que no era ahí donde se presentaba. Pero viendo la cartelera interna, …

Todos nos queremos ir

Hace algunos meses se metieron a robar en casa de un conocido mío. Fue amenazado cuchillo al cuello. El ladrón se llevó lo que pudo. Mi conocido y su pareja se marcharon del apartamento ese mismo día y se mudaron a otra parte. Pagan más que antes, pero el precio supone mejorar la seguridad personal. El caso me impresionó tanto que desde entonces no he vuelto a abrir las ventanas ni la puerta que dan al patio interno de mi casa. Ninguna medida de protección es excesiva en este país. Esa historia me recordó a la de otro conocido. Al llegar a su casa y mientras bajaba las compras del carro, un par de extraños lo encañonaron, lo hicieron entrar en su casa y se llevaron todo. Adentro estaban varios familiares, incluida una niña. Todos fueron amenazados. Igual le pasó a una amiga que viene una vez al año a visitar a su madre para navidad. La noche antes de regresar al país donde vive, mientras su hermana llegaba para despedirse, un par de hombres …

Una vida para volar

La primera vez que Amelia Mary Earhart Otis vio un avión fue en 1907, en una feria estatal de su natal Kansas. Tenía 10 años y no le impresionó en lo más mínimo. El avión le pareció “un pedazo de alambre oxidado y de madera, nada interesante”. La niña continuó feliz su infancia subiéndose a los árboles, deslizándose por trineo en el invierno y matando ratas con un rifle 22. También se dedicó a hacer un scrapbook con recortes de noticias sobre mujeres que realizaban trabajos tradicionalmente asignados a los hombres. Trece años después, en una exhibición de vuelos acrobáticos en California, Amelia Earhart tuvo una revelación. Una de las atracciones permitía volar durante 10 minutos en un avión con el piloto Frank Hawks. El padre de Amelia le pagó una vuelta a su hija. En cuanto el avión subió varios metros y se sintió en el aire, Earhart supo que había nacido para volar. Eso ocurrió el 28 de diciembre de 1920. El 3 de enero de 1921, Amelia recibió su primera lección de …

Otra tierra, ¿otro yo?

En la película Another Earth (2011), del director estadounidense Mike Cahill, Rhoda Williams recibe una carta de aceptación para ingresar al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por sus iniciales en inglés). Lo celebra con sus amigos la misma noche en que se da a conocer el descubrimiento de un planeta idéntico a la tierra. Después de la fiesta, totalmente borracha, Rhoda conduce su vehículo y choca contra otro en el que se conducen el compositor John Burroughs, su esposa embarazada y su pequeño hijo. Sólo John y Rhoda sobreviven. Rhoda debe cumplir cuatro años de prisión. Cuando sale, busca a John para confesarle que ella fue la culpable del accidente, pero esto no resulta fácil. La situación de vulnerabilidad emocional de ambos personajes los coloca en una situación insospechada. Mientras tanto, se sabe que el otro planeta, bautizado como Tierra 2, es un planeta espejo. Es decir, es una réplica exacta de la tierra en la que vivimos, con todo y sus habitantes. Pero la sincronicidad entre ambos lugares se rompió en el momento justo …