All posts tagged: escritores

Aunque nos sangren las manos

Andrew Neiman es un baterista de 19 años. Ingresa a la mejor academia de música, el Conservatorio Shaffer de Nueva York. Quiere ser tan grande como Charlie Parker, Buddy Rich, Charles Mingus, Thelonius Monk. Quiere ser uno de los más grandes del jazz. Terence Fletcher es un instructor de música en Shaffer. Siempre exige lo máximo de sus alumnos. No tolera nada que no sea la perfección elevada a su décima potencia. Fletcher utiliza el nada pedagógico método de insultar y humillar de manera rutinaria a sus estudiantes, tensionándolos psicológicamente, obligándolos a ejecutar repeticiones interminables de los mismos acordes, con bofetadas y gritos incluidos, hasta que alguien ejecute “the fucking tempo” que Fletcher espera. En vez de un sensible instructor de música, Fletcher es en realidad un sargento. De los bravos.

La alquimia del dolor

Hay días en que el mundo duele. En que la vida hiere. Días en que el alma pesa como si dentro del pecho cargáramos una roca. Días en que en ese mismo pecho, hay un agujero negro insondable. Hay días en que no se soporta cargar ni el peso de una pluma. Días en que la risa ajena nos molesta. Días en que las miradas felices de los demás son bofetadas para nuestra angustia. Días en que cada pregunta que nos hacen es una afrenta; hablar, un esfuerzo insufrible.

Escritores incómodos

Si no existieran los escritores incómodos, la literatura sería un intrascendente ejercicio de complacencia social. No me interesaría continuar siendo escritora si un día alguien decidiera que la literatura tiene la obligación de ser políticamente correcta, estar adscrita a alguna ideología, partido o institución, o ser complaciente con la moda editorial y/o académica del momento. Ese mismo día dejaría de escribir. Una literatura políticamente correcta, dulce desde su título hasta el tratamiento de su historia y sus personajes, no me interesa. Ni leerla ni escribirla. La literatura no sirve para edulcorar la realidad y mostrarnos sólo el lado benévolo de la vida. Todo lo contrario. La literatura cumple una función trascendental en presentarnos aspectos de la realidad que, de otra manera, no percibiríamos. El escritor actúa como un filtro, como un “traductor” de la realidad. Con instrumentos tan inasibles como la imaginación y tan complejos como el lenguaje, construye mundos que obran como un espejo del ser humano. Un espejo que nos devuelve una imagen sin máscaras, muchas veces cruda y brutal, pero no por …

Temario del taller “Viaje al oficio del escritor”

  Día 1: El oficio del escritor ¿Por qué escribo? La escritura como proceso de auto conocimiento. La auto censura, vencer el pudor interno. ¿Existe la “inspiración”? Día 2: ¿Cómo comienzo? ¿Cuál es la historia que quiero contar?  Definir la historia. Diferencia entre tema e historia. Capturar la emoción, no el objeto. Estoy comenzando a escribir, ¿qué hago? Día 3: ¿Cómo quiero contar la historia? ¿Cuál es el tono en que la quiero contar? ¿Cómo imagino esa historia? ¿Quién es mi lector? Seleccionar género: Cuento, novela, crónica, ficción, no ficción. Experimentación en texto, inter-géneros. Primera frase, primer párrafo. La búsqueda del tono. Día 4: ¿Cuál es mi manera más productiva de trabajar? ¿Hago una estructura o trabajo sin ella? ¿Cuándo sé que terminé? ¿Qué pasa después que terminé? Definir un horario de trabajo. La definición de la estructura, exhaustiva o sencilla. El tiempo, el mejor proceso para añejar un texto. Qué buscar en las revisiones.

¿Se aprende a ser escritor?

Hace poco leí en un periódico digital una nota sobre si los talleres literarios sirven para formar escritores. La nota no era nada original pues planteaba las mismas preguntas que siempre se hacen en torno al tema: si se puede o no aprender a escribir, si el escritor nace o se hace, si el escritor es talento o técnica y si, en ese sentido, los talleres literarios son una estafa. Tengo sentimientos encontrados cuando se habla con desdén de los talleres literarios. En algún momento de mi vida participé en dos, pero también imparto talleres literarios desde hace más de diez años. Esa doble experiencia me permite considerar el taller como un espacio valioso. Pero extraer una experiencia positiva de un taller tiene mucho que ver con la actitud con la que se acude y también con la actitud de quien lo imparte. La mayoría de personas que han asistido a mis talleres han sido personas apasionadas por la literatura, tanto que también quieren escribir algo. El impulso es legítimo. Todos tenemos una historia que …