All posts filed under: Escritores

Los escritores, sus vidas, entrevistas, sus opiniones

Virginia Woolf: formas de narrar la angustia

Examinemos por un instante una mente corriente de un día corriente. La mente recibe un sinfín de impresiones: triviales, fantásticas, evanescentes o grabadas con afilado acero. Llegan de todos lados, una lluvia incesante de innumerables átomos; y al caer, al tomar forma como la vida del lunes o el martes, el acento recae de modo distinto que antaño; el momento de importancia no venía aquí sino allí; de manera que si un escritor fuera un hombre libre y no un esclavo, si pudiera escribir lo que quisiera, no lo que debiera, si pudiera basar su obra en su propia sensibilidad y no en convenciones, no habría entonces trama ni humor ni tragedia ni componente romántico ni catástrofe al estilo establecido, y quizá ni un solo botón cosido como lo harían los sastres de Bond Street. La vida no es una serie de lámparas de calesa dispuestas simétricamente; la vida es un halo luminoso, una envoltura semitransparente que nos recubre desde el principio de la conciencia hasta el final. Virginia Woolf: formas de narrar la angustia.

Faulkner at Virginia: an Audio Archive

William Faulkner fue el primer escritor invitado al programa de Writer-in-Residence de la Universidad de Virginia entre los años de 1957 y 1958. Sus charlas fueron grabadas y están a disposición en el enlace adjunto, así como fotos, conferencias, ensayos y artículos noticiosos que produjo durante su período en dicha Universidad. Faulkner at Virginia.

Retrato de la hija cachorra

Los dos grandes mitos que eternizaron a Dylan Thomas –el record de 18 whiskies antes de morir en el hoy en venta Chelsea Hotel, y su nombre bautizando a Bob Dylan y dándole letra a la cultura del rock– ni siquiera son mencionados en estas memorias de su hija Aeronwy. Sin embargo, Paisajes de mi padre cumple de manera notable con ese extraño requisito que deberían tener las obras que se proponen abordar mitos verdaderos: como el agua de mar en medio de un desierto, a medida que satisface la curiosidad genera una avidez aún mayor por seguir sabiendo. Poemas, relatos, cartas, fotos, canciones y películas; todo aquello de Dylan Thomas que esté revoloteando por ahí va a caer inexorablemente a nuestras manos mientras se lee esta obra mítica; tan dylaniana –los rasgos faciales de padre e hija son idénticos y su escritura hace recordar a algunos de los cuentos de Retrato del artista cachorro– como dylaniana –el pelo alborotado y el rostro anguloso construyen casi un homenaje a Blonde on Blonde–. Página/12 :: libros.

Aldous Huxley: The most beautiful death

I had been warned in the morning that there might be some up-setting convulsions towards the end, or some sort of contraction of the lungs, and noises. People had been trying to prepare me for some horrible physical reaction that would probably occur. None of this happened, actually the ceasing of the breathing was not a drama at all, because it was done so slowly, so gently, like a piece of music just finishing in a sempre piu piano dolcemente. I had the feeling actually that the last hour of breathing was only the conditioned reflex of the body that had been used to doing this for 69 years, millions and millions of times. There was not the feeling that with the last breath, the spirit left. It had just been gently leaving for the last four hours. In the room the last four hours were two doctors, Jinny, the nurse, Rosalind Roger Gopal – you know she is the great friend of Krishnamurti, and the directress of the school in Ojai for which Aldous …

Entre líneas: Antonio di Benedetto

“Primero estuvo detenido unos meses en Mendoza, en el Colegio Militar. No se lo podía ver, pero sí llevarle ropas y alimentos. Cuando lo trasladaron sorpresivamente a la Unidad 9 de La Plata, no nos dijeron adónde lo habían llevado. Empezamos a buscar con Bernardo Canal Feijóo, y los dos, cada uno por su lado, logramos saber su destino. (…) Estuvo preso un año y siete meses, desde marzo de 1976 hasta septiembre de 1977. Yo pedí a todo el mundo que hiciese lo posible para lograr su libertad. Finalmente el Premio Nobel de Literatura Heinrich Böll le envió un telegrama a Videla”. Antonio Di Benedetto sufrió cuatro simulacros de fusilamiento y numerosos golpes. Sin poder escribir, porque le rompían todos los papeles, encontró entonces un ardid: “Me mandaba cartas donde me decía: ‘Anoche tuve un sueño muy lindo, voy a contártelo’. Y transcribía el texto del cuento con letra microscópica (había que leerla con lupa). Después esos cuentos se editaron bajo el título de Absurdos. Con el anticipo que le dio el editor viajó …

«Soy un depredador en busca del amor»: James Ellroy

  ¿Cree que si su madre no hubiera sido asesinada nunca se hubiera convertido en escritor? Es una buena pregunta, pero pensar eso resulta bastante patético. Nunca pienso en estos términos porque sé que no puedo volver atrás en mi vida y cambiar a mis padres. Por tanto, no pierdo mi energía en darle vueltas a este tema. Eso es lo que sucedió. ¿Continúa todavía la maldición de su madre? No. Escribí el libro, me enfrenté a esa maldición y ya no estoy en ese círculo. Ahora soy un hombre feliz. Su libro me recuerda a Mujeres, de Charles Bukowski. ¿Lo pensó mientras escribía? A mí no me gusta Bukowski. Y no he leído el libro Mujeres. Por tanto no puedo relacionarlos… Pero, seguro que se comporta mal con ellas, ¿no? De usted se ha dicho que es un depredador, un machista y un fascista. ¿Está de acuerdo? «La maldición de mi madre ya está conjurada. Soy un hombre feliz. Yo no tengo una tendencia política muy definida. Tampoco pienso que los hombres sean superiores a …

«Es bueno ensuciarse un poco las manos»: Ian McEwan

El origen del libro fue el viaje de McEwan al círculo Ártico en 2005 con un grupo en el que se mezclaban los científicos y los artistas para presenciar de primera mano el cambio climático. “Me encantó ese viaje”, comenta. “Mientras los escultores y los pintores se dedicaban a lo suyo, yo hacía caminatas con quien quisiera venir conmigo”. Mientras recorría los fiordos helados con Antony Gormley, hablaba sobre el paisaje y la imaginación. En la cena había “conversaciones idealistas sobre lo diferentes que teníamos que ser en nuestras relaciones con el Gobierno”. Pero justo al otro lado de la puerta del alojamiento había un cuarto para las botas. “Era un caos. No había mala intención, pero la gente era descuidada y cogía sin darse cuenta las cosas de los demás. La ropa y el equipo que estaban ahí para salvarnos la vida, que deberíamos haber podido cuidar muy fácilmente, desaparecían, y pensaba, a pesar de todas las bonitas palabras y las buenas intenciones, a lo mejor la naturaleza humana era cómicamente incompetente para ocuparse …

In Which When I Went To Iowa I Had Never Heard of Faulkner: Flannery O’Connor

Yesterday I sold a pair of peacocks, the first time I have sold any. These people showed up in a long white car, the woman in short shorts. They obviously had plenty of money that they weren’t used to. She flew a Piper Cub, kept two coons, and what she called a «Weimeraw» dog. He was going to start in on pheasants, peafowl an dbullfrogs. They came in and admired the house and she said, «We was in Macon looking for some French provincial furniture. I want me a love seat.» The man was a structural engineer. He said he had a friend who was a writer in Mississippi and I said who was that. He said, «His name is Bill Faulkner. I don’t know if he’s any good or not but he’s a mighty nice fellow.» I told him he was right good. In Which When I Went To Iowa I Had Never Heard of Faulkner – Home – This Recording.

The Publishing Pie: Margaret Atwood

Habla Margaret Atwood en esta charla sobre la relación escritor-editor y sobre una serie de temas que abarcan desde los derechos de autor y el trabajo extra-curricular del escritor para mercadear su propio libro (firmas, conferencias, presentaciones, etc.), hasta los libros electrónicos y alternativas de autoproducción. (En inglés, sin subtítulos, dura 33 minutos, pero vale el tiempo).

¿Qué hacemos con los genios infames?

De esas discusiones eternas: ¿qué se hace con el artista que es un genio pero en su vida privada es un «hijuesu»: se le conmemora o se le ignora para olvidársele oficialmente? ¿Tiene eso algo que ver con la valoración objetiva de su obra? ¿Qué hacemos con los genios infames? · ELPAÍS.com.