Retrato de la hija cachorra

Los dos grandes mitos que eternizaron a Dylan Thomas –el record de 18 whiskies antes de morir en el hoy en venta Chelsea Hotel, y su nombre bautizando a Bob Dylan y dándole letra a la cultura del rock– ni siquiera son mencionados en estas memorias de su hija Aeronwy. Sin embargo, Paisajes de mi padre cumple de manera notable con ese extraño requisito que deberían tener las obras que se proponen abordar mitos verdaderos: como el agua de mar en medio de un desierto, a medida que satisface la curiosidad genera una avidez aún mayor por seguir sabiendo. Poemas, relatos, cartas, fotos, canciones y películas; todo aquello de Dylan Thomas que esté revoloteando por ahí va a caer inexorablemente a nuestras manos mientras se lee esta obra mítica; tan dylaniana –los rasgos faciales de padre e hija son idénticos y su escritura hace recordar a algunos de los cuentos de Retrato del artista cachorro– como dylaniana –el pelo alborotado y el rostro anguloso construyen casi un homenaje a Blonde on Blonde–.

Página/12 :: libros.