
Mientras en El Salvador seguimos soñando con una librería decente (tipo Sophos de Guatemala), con amplio surtido de libros de diversas editoriales internacionales y centroamericanas, de literatura y otras disciplinas académicas, en inglés y en español; con un librero amable que sepa de lo que uno le habla cuando le pide un título o un autor, que si no tiene el libro te lo manda a traer sin costo adicional y que siempre está atento a las novedades literarias; ojalá con un rinconcito donde sentarse a ojear los libros (y no donde los libros están metidos en bolsas de plástico para que el potencial cliente «no los arruine» y con alguien parado a la par como si uno fuera a robárselos), mientras seguimos soñando, en otros países la discusión es que las librerías pueden desaparecer.
Un par de buenos artículos al respecto. (En la foto, la Librería Ateneo Grand Splendid, de Argentina, un teatro que fue transformado en librería).
Del premio Nobel de Economía Gary Becker: Las Librerías tradicionales están condenadas « Prodavinci.
De Richard Posner (reconocido jurista estadounidense, quien tiene un blog junto con Becker): ¿Pueden las librerías sobrevivir? Perspectivas y consecuencias « Prodavinci.

En un día como hoy, pero en 1882, nació la escritora Virginia Woolf. Se suicidaría 59 años después ahogándose en un río.


Les comparto esta conversación que tuve con Mauricio Orellana Suárez, sobre su reciente Premio de Novela Mario Monteforte Toledo, especial para el Magacín del periódico Siglo XXI de Guatemala.
La vida de Patti Smith, a vuelo de pájaro. Ganó en noviembre del año pasado el National Book Award por su libro Just Kids, una memoria de su amistad con el fotógrafo Robert Mapplethorpe, en los tiempos en que intentaban hacer algo con sus vidas.