En la categoría de Periodismo Digital, el premio [Ortega y Gasset 2011 de periodismo convocado por el diario El País, en su vigésimo octava edición] ha recaído en Carlos Martínez D´Abuisson, por su blog El criminalista del país de las últimas cosas, publicado en el diario El Faro de El Salvador. El Jurado ha valorado el escalofriante relato de un país desgarrado por la violencia. El autor, con la capacidad de un cirujano, ha diseccionado el dolor de familiares, testigos y víctimas de secuestros, violaciones y homicidios.
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Ilustrado, Miguel Syjuco

Él era un escritor filipino que apareció flotando en el río Hudson de Nueva York. Se llamaba Crispin Salvador y estaba escribiendo “su gran novela” en el momento de su muerte. Miguel Syjuco, su amigo, también escritor y filipino, acude para hacerse cargo de los asuntos del difunto, sobre todo de los asuntos literarios. Pero Syjuco no logra encontrar el original de la novela en la que trabajaba su mentor.
A medida que trata de reconstruir los hechos y los últimos días de Salvador, decide escribir su biografía y así nos vemos metidos en el viaje de retorno de Syjuco a las Filipinas con el ánimo de encontrar información que pueda complementar y darle pistas sobre el fallecido. De esta manera, el escritor Miguel Syjuco nos mete en su novela Ilustrado en una especie de juego de muñecas rusas que vamos abriendo página a página.
¿Novela de auto-ficción? ¿Juego auto-referencial? No tengo la suficiente información sobre la vida real del autor Syjuco verdadero como para opinar, pero para ser franca, no me parece importante hacer la diferenciación y, por otra parte, si lo fuera, el resultado ha sido muy sutil (en comparación con otros autores que en sus novelas de auto-ficción recargan tanto los elementos personales que la historia pasa a segundo plano y lo importante son ellos mismos como personajes).
Syjuco es personaje y autor de la novela que el lector tiene entre manos. El lector lee fragmentos de los diferentes libros escritos por Crispin Salvador y de la biografía en progreso que escribe el personaje Syjuco; además vamos conociendo la vida de éste, su pasado, su familia, su infancia, y también, a través de la vida de Salvador, de sus antepasados y de los libros que escribió, de varios episodios emblemáticos de la historia filipina.
Es imposible seguir dando diciendo más sobre el argumento de esta novela de trama tan compleja, primero y precisamente por esta característica que menciono. La estructura con la que juega el autor es, a pesar de lo fragmentaria, bastante digerible en su orden y no podría considerarse precisamente experimental. Podría decirse que es más bien un formato de exposición, una suerte de “muestrario” del trabajo de sus personajes, de los diferentes tonos y registros que sus personajes manejan en la escritura.
Y ése es precisamente uno de los grandes valores de esta novela, su rica gama de registros, de tonos. Aunque valga decir que algunos de los registros resultan cansinos (por ejemplo, los fragmentos de Manila Noir, que terminé saltándome porque no me gustaron para nada). Pero el lector puede muy bien saltarse las partes que le parecen excesivas. Confieso que yo lo hice con esa narración en particular y no perdí el hilo de nada. Me parece en el mosaico general que el libro (con un total de 320 páginas), bien aguantaba una podada de unas 50 páginas, pero ésa es mi apreciación muy particular. Leer más
Revistas en línea
¿Necesitan revistas para leer el fin de semana?
Revista Luvina 62: con textos de Jorge Volpi, Bárbara Jacobs, Ana María Shua, Cecilia Eudave y un fragmento de la novela House of Leaves (Casa de hojas) de Mark Z. Danielewski, traducido al español por Alberto Chimal.
Carátula No. 41: este número trae en exclusiva un avance de la nueva novela de Sergio Ramírez, La fugitiva. También incluye poemas de Jorge Galán, entre otros variados materiales de interés.
La Tempestad No. 76: explórenla y descúbranla…
Solidaridad Fest I en apoyo al escritor Rafael Menjívar Ochoa
Más información sobre actividades para apoyar al escritor Rafael Menjívar Ochoa en la página de Facebook Fuerza Rafa.
La mecánica de los premios literarios
¿[P]ueden estos premios provenir de concursos legítimos? Claro que no. Si bien los manuscritos son enviados con seudónimo y se supone que deberían ser todos leídos por el jurado, y que gana el mejor, esto no es cierto. Para empezar, es imposible que un jurado se lea los 500 manuscritos que se presentan, y se supone que hay un jurado ‘negro’ que hace cribas iniciales. Pero es obvio que la dirección editorial de la empresa señala, elige, investiga qué buenos escritores están a punto de terminar una novela, habla con los agentes literarios (que tienen un enorme poder) y con los autores, y claro, los invita a presentarse al premio. De hecho, a los escritores consagrados les ofrecen el premio. Porque casi ningún autor de renombre, que sabe cuánto venden sus libros, va a correr el riesgo de presentarse a un premio y perder. ¿Para qué someterse a eso? Y es que el tamaño de los egos es un asunto complicado en el mundo de la literatura. Los miembros de los jurados sí leen a los cuatro o cinco finalistas, pero el editor, casi sin excepción, tiene la última palabra.
Precisamente por eso, premios como el Tusquets, más reciente, se han promocionado como premios ‘verdaderos’, y el mismo Alfaguara, cuando lo ganó el completamente desconocido escritor mexicano Xavier Velasco, recalcó que esa era la prueba de que su premio no se daba a dedo. Pero tampoco es cierto. Tomás Eloy Martínez o Manuel Vicent, ambos ganadores en el pasado, fueron ‘cordialmente invitados’ a presentarse.
Conversaciones con Emil M. Cioran

J.L.A. ¿Cuál es su primer recuerdo del tedio?
E.C. Fue durante la primera guerra. Tenía cinco años. Una tarde, de verano sin duda, todo lo que me rodeaba perdió sentido, se vació, se inmovilizó: una especie de angustia insoportable. Aunque entonces no pudiera formular lo que ocurría, me estaba dando cuenta de la existencia del tiempo. Nunca he podido olvidar aquella experiencia. Hablo del tedio esencial, que es una toma de conciencia extraordinaria de la soledad del individuo. Me resulta un sentimiento tan ligado a mi vida, que estoy seguro de que podría sentirlo hasta en el paraíso. Evidentemente, si nos marca de manera tan profunda, es porque se trata de la expresión capital de nosotros mismos. En estos momentos el hastío tiene mala prensa; de alguien que se aburre suele decirse que está vacío, lo cual no es cierto, pues ese vacío conlleva una explicación del mundo. Por eso me ha interesado tanto el tedio monástico, la acedia, el hecho de que la vida monástica está presidida por la tentación, por el peligro del tedio. A los monjes egipcios siempre se les describe asomados a la ventana, esperando no se sabe qué. El tedio es la gran amenaza espiritual, una especie de tentación diabólica.
In Praise of the Typewriter

Marlon Brando, asistido por un gato, mientras teclea en una máquina de escribir. Más famosos y las primeras máquinas de escribir en esta colección de fotos de Life Gallery: In Praise of the Typewriter.
Tres poemas de Antonin Artaud

Selva, selva, hormiguean ojos
en los pináculos multiplicados;
cabellera de tormenta, los poetas
montan sobre caballos, perros.Los ojos se enfurecen, las lenguas giran
el cielo afluye a las narices
como azul leche nutricia;
estoy pendiente de vuestras bocas
mujeres, duros corazones de vinagre.
Cenizas de abril
Aquel Domingo de Ramos, 2 de abril de 1944, muchas familias salvadoreñas habían cumplido el rito de bendecir las palmas en sus respectivas parroquias. El humo del incienso todavía lo andaban prendido a sus ropas. Algunos no habían colgado la palma bendita detrás de la puerta principal, como es tradición, cuando a eso de las 3 de la tarde comenzaron a escucharse ametralladoras y cañonazos en San Salvador.
El alzamiento cívico-militar que venía gestándose desde hacía pocos meses había comenzado. La ingenuidad, el azar y lo que algunos llamaban las “artes ocultas” del entonces Presidente de la República, el General Maximiliano Hernández Martínez, alias “Pecuecho”, alias “El Brujo”, dieron al traste casi desde el comienzo con lo que se constituyó en una de las páginas más heroicas de nuestra historia nacional.
Según lo acordado entre los alzados, la Aviación Militar iniciaría las acciones y el vuelo de la flotilla de 5 aviones que la componía sería la señal para que las unidades militares a favor del movimiento iniciaran sus operaciones en tierra. El Regimiento de Caballería debería enviar de inmediato un escuadrón a la base de Ilopango para la protección de las pistas de aterrizaje y la defensa del perímetro.
Unos de los aviones fue a Santa Ana y Ahuachapán. Otro avión fue hacia el oriente del país y los restantes tres aviones sobrevolaron la capital. Uno de los Caproni que sobrevolaron San Salvador iba piloteado por el Teniente aviador Mario Ernesto Villacorta Schauer.
Mario Villacorta, de ojos claros, carácter más bien tímido y con habilidad para el dibujo, era hijo de doña Ketty Schauer de Villacorta, de origen suizo, y de don Juan Villacorta, dueño de la Librería El Mundo, en el centro de San Salvador. Leer más
«Escribir un cuento» por Raymond Carver

Tengo clavada en mi pared una ficha de tres por cinco, en la que escribí un lema tomado de un relato de Chejov: … Y súbitamente todo empezó a aclarársele. Sentí que esas palabras contenían la maravilla de lo posible. Amo su claridad, su sencillez; amo la muy alta revelación que hay en ellas. Palabras que también tienen su misterio. Porque ¿qué era lo que antes permanecía en la oscuridad? ¿Qué es lo que comienza a aclararse? ¿Qué está pasando? Bien podría ser la consecuencia de un súbito despertar. Siento una gran sensación de alivio por haberme anticipado a ello.
Una vez escuché al escritor Geoffrey Wolff decir a un grupo de estudiantes: No a los juegos triviales. También eso pasó a una ficha de tres por cinco. Solo que con una leve corrección: No jugar. Odio los juegos. Al primer signo de juego o de truco en una narración, sea trivial o elaborado, cierro el libro. Los juegos literarios se han convertido últimamente en una pesada carga, que yo, sin embargo, puedo estibar fácilmente sólo con no prestarles la atención que reclaman. Pero también una escritura minuciosa, puntillosa o plúmbea pueden echarme a dormir. El escritor no necesita de juegos ni de trucos para hacer sentir cosas a sus lectores. Aún a riesgo de parecer trivial, el escritor debe evitar el bostezo, el espanto de sus lectores.
Este me parece uno de los textos que todo escritor debería leer en algún momento. Siempre se lo recomiendo a leer a la gente que asiste a mis talleres de narrativa. (Foto tomada del slideshow «Being Raymond Carver» de The New Yorker, que también vale la pena ver).
Romero: voz y mirada

La semana pasada fue inaugurada en el Museo Nacional de Antropología (MUNA) de San Salvador la exposición fotográfica «Romero: voz y mirada», una colección de fotografías inéditas, en la que se exhiben no solamente fotos inéditas suyas sino fotos tomadas por él. Resulta que Monseñor era un fotógrafo aficionado y que tenía muy buen ojo fotográfico, y esta exhibición presenta al público, por primera vez, la manera en que el propio Monseñor vio a su pueblo y su país.
Meses antes de morir, Monseñor Romero le dio a guardar a Santos Delmi Campos un cofre con 400 fotografías y diapositivas porque, según le dijo el mismo Monseñor, «usted es bien ordenada». Esto lo contó la propia Delmi en el acto de inauguración. El año pasado, cuando se cumplieron 30 años del martirio de Romero, Campos decidió donar las imágenes al Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI) para su rescate, conservación y difusión. Una muy pequeña muestra de ellas están en exhibición en las instalaciones de dicho museo, pero ésta es la primera vez que una muestra significativa de las fotos se enseña al público.
Fotos del paisaje salvadoreño pero sobre todo de su gente y de sus eventos religiosos son los preferidos por el fotógrafo que bien hubiera podido ser Monseñor, de no haber abrazado los hábitos tan joven. No cabe duda que su sentido de la composición, la luz y la oportunidad son exactos.
Mis favoritas particulares son la foto de la pequeña elefanta Manyula, la reina de nuestro zoológico, cuando recién fue traída a San Salvador; una foto tomada desde los fundamentos de lo que es hoy la Catedral; unos niños jugando futbol donde uno de ellos está, literalmente, en el aire interceptando una pelota; una mujer a caballo tomada desde un vehículo; tres niñas con alas de ángel; un viacrucis y varias fotos grupales de niños con sus trajes de primera comunión en gradas de iglesias.
No cabe duda que a 31 años de su martirio, seguimos siendo sorprendidos por los múltiples talentos de este gran hombre. No se pierdan esta exposición que estará abierta al público hasta el 9 de mayo. Para más consultas puede llamar al teléfono (503) 2243-3927 o visitar la página web del MUNA.
Algunas de las fotos pueden apreciarse en la versión electrónica de la revista Trasmallo del MUPI, que produjo y curó la exhibición. La versión en papel de la revista puede adquirirse en el MUPI.

