Autor: Jacinta Escudos

«La ciudad sin nombre», H.P. Lovecraft

Mis temores, efectivamente, se relacionaban más con el pasado que con el futuro. Ni siquiera el horror físico de mi situación en aquel angosto corredor de reptiles muertos y frescos antediluvianos, millas por debajo del mundo que yo conocía, y ante ese otro mundo de luces y brumas espectrales, podía compararse con el miedo que sentía ante la abismal antigüedad del escenario y de su espíritu. Una antigüedad tan inmensa que empequeñecía todo cálculo parecía mirar de soslayo desde las rocas primordiales y los templos tallados de la ciudad sin nombre, mientras que los últimos mapas asombrosos de los frescos mostraban océanos y continentes que el hombre ha olvidado, cuyos contornos eran vagamente familiares. Nadie sabía qué podía haber sucedido en las edades geológicas ya que las pinturas se interrumpían, y la resentida y rencorosa raza había sucumbido a la decadencia. En otro tiempo, estas cavernas y la luminosa región que se abría más allá habían hervido de vida; ahora, me encontraba solo entre estas vívidas reliquias, y temblaba al pensar en los incontables siglos …

«Viaje a Tijuana», Sándor Márai

Rosarito está oscuro como una boca de lobo pero encuentro alojamiento en dirección del ladrido de los perros. La habitación es gélida. En una esquina, sobre el piso de tierra, hay un horno de gas natural. Hace todo menos calentar. Por la mañana me despierta el brillo del sol que resplandece con toda franqueza. Olvidé bajar la cortina de la ventana y el sol se lanza desde el océano como un latigazo. Directo frente a la puerta ruge la marea matutina del océano Pacífico y el golpe de las olas esparce espuma en el umbral. La luz es tan salvaje que debo regresar a la sombra: me quema los ojos. La costa está desierta. Sólo hay algunas palmeras y casas de barro. El sol quema ya desde temprano, pero el viento y el aliento del océano hormiguean fríos como una ducha helada sobre un traje de baño muy caliente. En el comedor vacío del hotel me anima amistoso a comer y beber un cocinero chino, viejo y gruñón, que se contonea como un pato. Me …

North Polar Bear’s leg got broken

  Si en los supermercados ya hay árboles, adornos y dulces de Navidad a la venta en pleno octubre, bien podemos en el blog contar un cuento de Navidad. Los dibujos que ilustran esta entrada acompañaron una carta-cuento que J.R.R. Tolkien envió a sus hijos para una Navidad con un cuento. Él solía para dicha ocasión enviarles una carta haciéndose pasar por Father Christmas (o Padre Navidad, equivalente a Santa Claus o San Nicolás). El cuento en cuestión narra cómo el oso del Polo Norte se rompió una pierna tratando de recuperar el gorro del Padre Navidad, que se había quedado atascado en la punta del Polo (imaginada como se ve en la segunda ilustración, como un asta de bandera), y al subir el oso se rompe sobre la casita del Padre Navidad causando destrozos sobre los regalos de todos los niños. Los cuentos que durante muchos años Tolkien le escribió a sus hijos fueron recopilados y publicados en forma de libro en 1976, bajo el título The Father Christmas Letters. La carta completa en: Letters of …

Hay Festival Blog

Una lectura que les recomiendo es la del blog que hizo el escritor peruano Iván Thays sobre el Hay Festival Xalapa, realizado del 6 al 9 de octubre de este año. Tiene varias entradas (y fotos) interesantes. Las que más me llamaron la atención fueron la discusión entre Ricardo Piglia y Rodrigo Rey Rosa llamada «Especulaciones en torno al cuento» y un resumen de lo que debe haber sido una discusión muy rica sobre la Gran Novela Americana. En la foto, Mario Bellatin, uno de los escritores participantes en el evento.

«La poesía es algo parecido a un sueño en la vigilia»: Tomas Tranströmer

P. El sueño (de dormir) y los sueños (de soñar) son constantes en su obra. No ha tenido miedo a ver en el despertar una resurrección. ¿Es el poeta el que mejor puede convertir el sueño o los sueños en lenguaje? R. Un poema no es otra cosa que un sueño que yo realizo en la vigilia. El sueño y el poema vienen de la misma persona. Tienen algunas leyes compartidas. Tengo una relación de mucho amor con el sueño. Me voy a la cama como si fuese a una fiesta. El despertar es casi siempre una desilusión. P. A un poeta tan cercano a la música, que también es músico, atento a la escultura, a la pintura, le pregunto: ¿corresponde a la poesía ser el arte que contiene todas las demás artes? R. Si la poesía contiene todas las otras artes, eso no lo sé. Pienso a menudo en imágenes, y la música es una parte importante de mi vida. Esto se expresa, naturalmente, en mi escritura de poemas. P. Convierto en pregunta una afirmación suya. No le pido …

Poniatowska: La Princesa Roja

Hasta no verte, Jesús mío se publicó en 1969 y resultó ganadora del Premio Mazatlán de Literatura. Dos años después, en 1971, se publicó finalmente La noche de Tlatelolco: «Fue una locura cuando lo publicamos», dice Neus Espresate, editora de Ediciones Era. «Siglo XXI no se lo había querido publicar. Nosotros nos sentíamos amenazados de algún modo, pero nos arriesgamos. Se le hizo mala publicidad, se decía que recogían los ejemplares de las librerías. Díaz Ordaz y Echeverría mandaron a seguir a Elena, la espiaban afuera de su casa, la seguían en coches. Pero fue todo un éxito». Ese mismo año le otorgaron el Premio Xavier Villaurrutia, el premio de escritores para escritores. Poniatowska lo rechazó públicamente y le preguntó a Luis Echeverría Álvarez, entonces presidente de México: «¿Quién va a premiar a los muertos?». Entonces, la prensa le puso el mote de Princesa Roja. Gatopardo – Reportaje: – Poniatowska: La Princesa Roja.

Carátula #44

El último número de la revista Carátula está dedicado enteramente a El Salvador, con diversos materiales de narrativa, poesía y crítica. Edición editada por Carlos Cañas Dinarte.

¿El fin de los escritores?

Es indiscutible que los libros electrónicos han llegado para quedarse. Los cambios culturales que eso supone a nivel global son por el momento impredecibles. Hay todavía mucha resistencia al cambio. Pareciera que hubiesen dos bandos al respecto: los que temen ver desaparecer para siempre al libro de papel y los que quisieran verlo extinto de una vez. Una de las mayores preocupaciones es la del acceso a la lectura que deberán tener las personas del futuro. Leer libros electrónicos supone la posesión de un aparato que permita acceder a los textos. Mientras no se logre la producción de dichos aparatos a nivel masivo, la lectura correrá el peligro de convertirse en un asunto elitista al cual sólo podrán acceder quienes tengan el poder económico para ello. Entran en este juego no solamente las empresas diseñadoras y fabricantes de dichos aparatos sino también las empresas editoriales. Algunas, como las de lengua castellana, están todavía bastante reacias a abrir sus catálogos para convertirlos al medio digital. Menos se sabe de los países africanos o asiáticos. Quizás y …

La libertad según Jonathan Franzen

Como ‘Las correcciones’, ‘Libertad’ es un examen de un momento -mejor: de unzeitgeist– a través de una familia. Para Franzen, se trata de su novela más autobiográficaprecisamente porque es la más puramente inventada. «Las cosas más duras o más interesantes de la vida de una persona no deberían contarse directamente en la ficción», me dijo al respecto. «Son demasiado vergonzantes, o contarlas causaría demasiado dolor a personas que aún viven. Una de las razones por las que fue fácil terminar Las correcciones es que mis padres estaban muertos, así que no era necesario inventar tanto. En Libertad, la cosa fue distinta. Quería, en parte, contar lo que sabía, pero no quería hablar de un matrimonio que ocurrió en 1944. ¿A quién le importa 1944? Dejad que los muertos entierren a los muertos, ¿no? Así que traté de imaginar cómo serían mis padres si tuvieran mi edad. Al ponerme en esa tarea -la de contar un matrimonio que no es el mío-, pude contar mi matrimonio disfrazado. En ausencia de la invención, la autobiografía más profunda no es posible. Y, sin …

25 Insights on Becoming a Better Writer

  In private correspondence the great mystery writer Raymond Chandler once confessed that even if he didn’t write anything, he made sure he sat down at his desk every single day and concentrated. I understand the purpose behind his doing this. This is the way Chandler gave himself the physical stamina a professional writer needs, quietly strengthening his willpower. This sort of daily training was indispensable to him. Haruki Murakami. (Leer todo el artículo con consejos de varios escritores más aquí).

«Miniatura asombrosa», Jorge Galán

Alguien puso unas semillas en mi mano: treinta árboles mañana, un bosque cincuenta años más tarde; aves encontrarán el sur en esos árboles y lobos encontrarán cobijo y las hormigas crecerán como un cuerpo entre las raíces ciegas y soñolientas y alguna vez una casa y otra casa construirán esas maderas y el invierno bajará en sedimentos y el otoño con su total hastío pondrá sus pies pesados sobre los troncos gruesos y no los vencerá. Nada hará que se quiebren. Y dentro de cien años cien hombres serán hombres felices amando a sus mujeres bajo esos techos amplios, un perfume de bosque flotará todavía en los hijos que lleguen, el mundo será el mundo y la noche la noche las lechuzas de entonces tendrán ojos más grandes y comerán gorriones lo mismo que alacranes y el ratón será mínimo como un insecto extraño, su pálida pelambre lo volverá invisible de noviembre a febrero, y no tendrá enemigo: ni el águila ni el hombre, si acaso, la serpiente. Treinta árboles mañana, flores malvas y rojas …