Year: 2017

Permanencia literaria

Hace pocos años, en uno de mis talleres de narrativa, le di de leer a los participantes algunos cuentos de El llano en llamas, del escritor mexicano Juan Rulfo. Varios son joyas del género y suelo usarlos para ejemplificar la efectividad del uso del diálogo, la descripción y la creación de ambientes mediante la sobriedad del lenguaje. Pero cuando tocó discutir los cuentos, noté que algo pasaba. Pocos habían leído o terminado de leer los cuentos. Por fin, algunos participantes confesaron que les aburrió Rulfo y que querían leer cosas que tuvieran más relación con el tiempo actual. Recordé mis días de colegio. De pronto me sentí como alguno de aquellos profesores que nos obligaron a leer textos que nos aburrían y que para muchos implicó el alejamiento definitivo de la lectura. Muy de vez en cuando, alguna de esas lecturas obligadas me impactaba y pasaba a formar parte de mi canon personal. Pedro Páramo de Juan Rulfo fue una de ellas. Lo leí adolescente, cuando ya escribía cuentos o intentaba hacerlo. Escribía en secreto …

Apuntes de una observadora de pájaros

Hace un par de años comenzó a venir a la ventana de mi estudio una pareja de palomas ala blanca (Zenaida asiatica). Venían por las mañanas. La hembra llegaba primero, se echaba en el borde de la ventana y cantaba. Se escuchaba la respuesta desde algún lugar cercano. A los pocos minutos, llegaba el macho. Siempre hacían lo mismo: cucurrucuquearse, hacerse cariñitos con el pico, espiar hacia adentro del estudio. Me quedaba sentada, muy quieta, observándolos desde mi escritorio que está junto a la ventana. No quería espantarlas. Me encantaba ver su rutina. Las extrañaba cuando se ausentaban. Hace pocos meses, al abrir la ventana, descubrí un par de palitos. Las palomitas querían hacer nido. Empezaron a venir casi a diario. El macho le traía palitos a la hembra. Aterrizaba en el balcón, caminaba encima de ella, como si fuera una alfombra, y se los colocaba directamente en el pico. Ella tomaba cada palito y comenzaba a tallarlo, afanosa. Luego se los colocaba alrededor suyo mientras el macho volaba por más. Cuando se iban, después …

Leche negra de la muerte: Paul Celan

Una noche de abril de 1970, un hombre camina por la Avenida Emile Zolá de Paris. Mientras lo hace, recuerda su reciente viaje a Israel, hecho a fines del año pasado. Era su primera visita y, esta noche lo sabe, también la última. A su regreso se mostró tan jubiloso de haber conocido la tierra de sus ancestros que hasta pensó en irse a vivir allá. Piensa también en Samuel Beckett. Franz Wurm, un amigo poeta, le había invitado a ir a conocerlo, pero se negó. No le parecía correcto ir a visitar a alguien sin anunciarse. Pensar en Beckett lo lleva a recordar a su hijo, Eric, de 14 años. Habían quedado de ver juntos una puesta en escena de Esperando a Godot, pero un día antes canceló la cita con su hijo. Desde 1967 ya no vivía ni con él ni con su mujer y se fue a vivir solo a aquel apartamento de la Avenida Emile Zolá. Recuerda el 67 como un mal año. Fue acusado de plagio. Pero el 67 también …

Llámenlo eternidad

A las 9:30 de la mañana del tres de mayo de 1991, Katherina von Fraunhofer buscó a su esposo. Aunque compartían el mismo piso en Manhattan, tenían habitaciones y baños separados. La última vez que lo había visto fue la noche anterior, mientras él se arreglaba para ir a una fiesta organizada por su amigo Gay Talese. Cuando entró al baño, encontró el cuerpo de su esposo, desnudo, metido en la bañera a medio llenar. Tenía una bolsa plástica amarrada a la cabeza. Fraunhofer llamó a los servicios de emergencia, quienes declararon muerto en el lugar a Jerzy Kosinski, autor de Desde el jardín y El pájaro pintado, entre otras obras. Según la reconstrucción de los eventos realizada por la policía, Kosinski habría regresado de la fiesta de madrugada y después de su arribo al apartamento, habría decidido ejecutar el suicidio. Pero quienes habían estado con él en la fiesta estaban desconcertados. Kosinski no parecía un hombre a punto de matarse. Todo lo contrario, se le vio animado, conversador y encantador con todos, como solía …

Tras bastidores

Cada quince días enfrento la tarea de escribir esta columna. Trato de terminarla tres o cuatro días antes del cierre de edición, para poder corregirla sin presión alguna. Entregar un texto que no pase suficiente tiempo de reposo es algo que siempre me pone nerviosa. Pero es parte de las tribulaciones de trabajar en prensa y hay que convivir con ello. Tengo una lista de ideas que voy anotando, temas que voy rumiando y que pienso pueden ser de interés general. En algunas ocasiones, han ocurrido tantos eventos o he tenido tantas ideas sobre temas a tratar, que la dificultad ha sido decidirse por algo en particular. En no pocas ocasiones, el problema es todo lo contrario y no tengo ni la más remota idea sobre lo que voy a escribir. Como hoy. Cuando eso ocurre, a medida que se aproxima la inevitable hora del cierre de edición y mientras picoteo en el teclado párrafos y temas que no me terminan de convencer, recuerdo al poeta y periodista salvadoreño Serafín Quiteño, quien mantuvo una columna diaria …

Para matar a un hipopótamo

La muerte del hipopótamo Gustavito en el Parque Zoológico Nacional de El Salvador es una muestra emblemática de lo mal que anda el país en muchas cosas. Para algunos puede parecer banal y hasta impertinente ocuparse de la muerte de un animal, tomando en consideración los múltiples homicidios y demás problemas urgentes que debemos resolver como nación. Pero es importante que se discuta porque es un problema antiguo que mientras no se resuelva de manera definitiva, continuará teniendo lamentables consecuencias. También es importante que se discuta porque el zoológico es una institución pública, cuyo mantenimiento proviene de nuestros impuestos. Es decir, el hipopótamo muerto era un bien público sobre el cual el gobierno tiene que rendir cuentas a la ciudadanía, de manera veraz y oportuna. Sin excusas. Enumero de manera rápida algunos de los problemas que esta situación plantea y que son lo que realmente debería preocuparnos: el pésimo manejo de la información de parte de las autoridades correspondientes, que incluye versiones contradictorias y dudosas; la validez sobre el concepto del zoológico y su necesaria …

El olvido que seremos, Héctor Abad Faciolince

Debo confesar que me costó mucho leer este libro. No porque esté mal escrito, sino precisamente por todo lo contrario. El colombiano Héctor Abad Faciolince hace un exhaustivo retrato de su padre en El olvido que seremos, pero decir eso es quedarme corta, porque el libro es también la crónica de un amor profundo (el del hijo por el padre y viceversa), el de toda la familia y los años felices, esos años de la infancia y la adolescencia donde la suciedad y el oprobio del mundo parece no nos afectará jamás. Es así mismo un exhaustivo retrato de un hombre que, lo sabemos desde el inicio, será asesinado por sicarios paramilitares en plena calle, por el mismo motivo que han sido asesinados miles no sólo en Colombia, sino en nuestro continente, y por supuesto, en el mundo entero: por denunciar la represión, las injusticias, los desmanes, la corrupción. El motivo por el que me costó leer este libro es el mismo detalle que lo hace una inigualable pieza de no ficción. Los miembros de la familia de …

La distancia que nos separa

“No voy a contar aquí la historia de la mujer que tuvo siete hijos con un sacerdote. Basta con decir que se llamaba Nicolasa Cisneros y era mi tatarabuela. El cura del que se enamoró, Gregorio Cartagena, fue un importante obispo de Huánuco, en la sierra del Perú, en los años previos y posteriores a la Independencia. Durante las cuatro décadas que duró la relación, ambos hicieron lo posible por evitar las repercusiones del escándalo”. Así comienza La distancia que nos separa, novela del escritor y periodista peruano Renato Cisneros. El autor nos lleva a la reconstrucción de la historia de su padre, el ex general del ejército Luis Federico Cisneros, conocido como el Gaucho, un militar polémico de la historia peruana reciente. La novela está contada desde la perspectiva del escritor que busca reconformar el recuerdo de su padre varios años después de su muerte. Pero reconstruir el recuerdo significa reconstruir también la memoria de una época en la que el autor era niño y adolescente, por lo que para conocer al funcionario público …