«Do Not Go Gentle Into That Good Night», Dylan Thomas (leído por Anthony Hopkins)
Este día mi padre cumple diez años de haber muerto. Todavía recuerdo con claridad la madrugada en que apresurada y aturdida, preparaba el viaje para venir desde Managua a San Salvador para el entierro, en medio de los dos terremotos del 2001 (me tocó estar para el segundo acá y vivir todas las réplicas, más un terremoto familiar que no voy a detallar, pero que trastocó mi vida, dolorosamente, para siempre). Sólo yo y una gata y un montón de papeles viejos sobrevivimos a tanto descalabro. Pero aquí estamos. Nos salvó la literatura, como siempre.