All posts tagged: gestión cultural

¿Cuál es el plan?

Algo que la pandemia está dejando al descubierto es el diferente tipo de vulnerabilidades que padecemos los seres humanos en varios aspectos, tanto a nivel personal como a nivel institucional y gremial. En cada país o región, estas vulnerabilidades son diferentes, pero comparten puntos comunes. Uno de los sectores cuyos puntos débiles han quedado mejor evidenciados es el área cultural, un sector que genera la mayor parte de su financiamiento desde lo social y la interacción con diferentes tipos de público. A medida que se comienzan a reabrir actividades, ministerios de cultura de varios países gestionan recursos y designan presupuestos para paliar las heridas económicas que han sufrido las diferentes disciplinas artísticas y culturales. Al momento de escribir esta nota, no se ha conocido ninguna propuesta ni plan similar por parte del Ministerio de Cultura de El Salvador. Fuera de algunas ayudas asistenciales, se desconoce cuál es el plan post pandemia del Ministerio para apoyar al sector. Lo único que ha sido dado a conocer vía redes sociales es una encuesta dirigida a “personas emprendedoras …

(Re)visión cultural

Un escueto comunicado emitido el pasado 19 de enero por la Secretaría de Cultura, anunció que el actual presidente, Salvador Sánchez Cerén, aprobó junto al Consejo de Ministros el decreto para la creación del Ministerio de Cultura, que entrará en vigencia 90 días después de publicado en el Diario Oficial. La noticia pasó sin pena ni gloria en el complejo entramado noticioso nacional. Tampoco causó ninguna reacción de júbilo o interés entre los mismos artistas y trabajadores de cultura. El motivo de dicho desinterés puede ser la fuerte sospecha de que la creación del Ministerio no significará más que un cambio de nombre a la actual dependencia y que las políticas del gobierno en referencia al área cultural continuarán siendo las mismas. Esto es otro reflejo de las decepciones que como ciudadanía tenemos con varios aspectos de la actual administración. Una serie de ambiciosas promesas fueron planteadas por el FMLN como parte de la campaña presidencial, promesas que se trabajaron y discutieron entre artistas y gestores culturales, entusiasmando a muchos de nosotros con la idea …

Sentimientos encontrados

Tengo sentimientos encontrados en cuanto a la Ley Nacional de Cultura aprobada el pasado 11 de agosto. No soy la única que se siente así. Entre los colegas que trabajamos en el área cultural de este país no he visto reacciones de júbilo. Más bien, las reacciones han sido de indiferencia, escepticismo, cautela, decepción y hasta rabia. Dicha decepción es comprensible. Los gremios culturales y académicos de este país fuimos convocados en varias ocasiones por la Secretaría Nacional de Arte y Cultura del FMLN para discutir y analizar el anteproyecto de ley. Recuerdo la alegría contenida que teníamos los presentes en alguna de esas primeras reuniones, realizada en un hotel de la ciudad. Nos ilusionamos de nuevo con la idea de que en este país la cultura pudiera tomar un papel más predominante y que no siguiera siendo vista como un hobby de fin de semana o como la cápsula de entretenimiento en los eventos nacionales. También es comprensible que haya enojo y frustración. De los 281 artículos contenidos en la propuesta, sólo 108 fueron …

Más allá de los funcionarios

Como ya se nos ha hecho costumbre cada vez que hay un nuevo nombramiento en la Secretaría de Cultura de la Presidencia, revivimos un ritual enfermizo: todos celebran el anuncio, se destacan las cualidades positivas del recién nombrado, las esperanzas se renuevan, se observa con detenimiento la nueva gestión, pasa el tiempo, no ocurre mayor cosa, el funcionario se retira o es retirado del cargo, se destaca todo lo negativo de la persona saliente, se espera el siguiente nombramiento y, cuando ocurre, vuelta a comenzar. En esa rueda de caballitos de la esperanza, muchos nos hemos desentendido de las actividades de la Secretaría de Cultura, porque la alta rotación de funcionarios, los pocos resultados y la incapacidad de lanzar propuestas novedosas y atractivas, han terminado por desgastar la credibilidad de dicha institución.