Month: mayo 2011

«Me interesó trabajar la vida cotidiana bajo el comunismo»: Jean Echenoz

Correr es una novela sobre la figura del legendario atleta checoslovaco Emil Zátopek (1922-2000), un corredor de fondo que en los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952 batió todos los records: ganó tres medallas de oro en diez días, en los 5000 metros, en los 10.000 y en la maratón, proeza jamás repetida. A pesar de que corría raro y no tenía estilo, la invencible y eficaz “locomotora checa” fue un héroe nacional del régimen comunista. Pero el corredor, bandera y paradigma de la revolución proletaria, sería duramente castigado por apoyar a los reformistas de Alexander Dubcek. Cuando los soviéticos invadieron Praga para poner en caja a los “rebeldes”, el corredor fue expulsado del ejército y desterrado. Ascenso meteórico y caída al vacío, la gloria y el infierno. El purgatorio que le asignaron los camaradas fue la recolección de basura. No es la primera vez que Echenoz escribe sobre un personaje real. Correr forma parte de una trilogía de vidas imaginarias que arrancó con Ravel, centrada en los últimos años de la vida del célebre …

John Huston: escapar y no volver nunca a casa

En la biografía de un escritor hay un momento en que la fascinación por la literatura se une e incluso se rinde a la mitología del cine. A los 16 años un día me escapé de casa en tren a Valencia. Fue una huida corta, un vuelo gallináceo que duró 24 horas con una sola noche. Después de perderme por las calles nocturnas de la ciudad, de colarme en algunos garitos, de ir al circo americano en la plaza de toros me metí en el cine cuya fachada tenía los cartelones más grandes y en ellos a todo color aparecía un enano con monóculo de cordoncillo y unas bailarinas de cancán con los pololos encabritados en el aire. Era Moulin Rouge, de John Huston. Desde entonces este director se erigió en uno de los fantasmas de mi libertad. Lo llevo asociado a un sabor de fugitivo, de estar fuera de la autoridad moral del padre y al castigo que me esperaba al volver al hogar. Con el tiempo adoré también a Toulouse-Lautrec, interpretado por José Ferrer, como …

Ernesto Sábato (1911-2011)

Durante el fin de semana estuve probando la nueva plataforma Storify. Es una página que permite juntar en una sola entrada materiales de diferentes fuentes o redes sociales. Uno de los atractivos para mí era el poder utilizarlo como herramienta complementaria para el blog, ya que se supone que se pueden publicar las historias aquí en WordPress. Hice un recopilado de materiales sobre Ernesto Sábato pero a la hora de publicarlo acá, algo falló y no he podido lograr hacer que funcione. Tampoco se puede publicar en forma de página abierta o hacer «embed» así es que les comparto el enlace para que visiten el compilado que hice. Aunque interesantes las posibles aplicaciones de Storify, no creo volver a utilizarlo si no pueden publicarse directamente acá las páginas correspondientes. Pero ya hablaré de eso otro día.

Fanatismo

… así es que ahí me tenían a mí, el pasado 20 de abril, encendiendo el televisor como cualquier fan de hueso colorado, dispuesta a ver el partido final de la Copa del Rey entre el Barça y el Real Madrid. Yo no soy fan del futbol. Nunca he sido más que una mediana y más bien lejana observadora del deporte. Si acaso en los mundiales, y cada vez menos, medio se me contagia una alegría colectiva que fue la que se me contagió aquel día para ver la final que se disputaban los dos equipos en cuestión. Era constante en la televisión el anuncio del partido, los comerciales, las notas en internet y comentarios de los amigos en las redes sociales. Cualquiera que no hubiera vivido en el planeta tierra y que se hubiera topado con toda aquella información, hubiera jurado que era un acontecimiento importantísimo que estaba a punto de ocurrir. Yo, que jamás veo un juego, me picó la curiosidad y pretendí comprender el fanatismo ajeno mirando un simple partido. Así es …