Fuego y olvido
Siento que es obligatorio hablar sobre el reciente incendio en los edificios centenarios del centro de San Salvador. Hay muchas cosas que decir y, sin embargo, me cuesta todavía encontrar las palabras. Mi reacción inicial fue de mucha tristeza, impotencia y preocupación, no sólo por el futuro de la infraestructura histórica del centro, sino incluso por el futuro de sus habitantes. Hemos sido testigos de numerosos incendios en la ciudad, desde hace años. No sé si me equivoco, pero creo que es la primera vez que, además de la destrucción, el siniestro se cobró la vida de cinco personas. Desde hace años, también, hay quienes opinan que estos incendios son provocados para poder desalojar terrenos con más rapidez y ocuparlos para reconstrucciones que nada tienen que ver con los edificios originales. La poca claridad y la falta de información pública sobre los resultados de las investigaciones pertinentes contribuyen a alimentar dichas sospechas. Nos hemos mal acostumbrado a estos eventos y, con ello, caemos en la insensibilidad. Poca gente se sorprende ya cuando se da noticia …


