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Memorias de un navegante del porvenir

En la Nochebuena de 1977, los guardias del centro clandestino de detención, tortura y exterminio conocido como El Vesubio, ubicado en un predio del Servicio Penitenciario Federal de Buenos Aires, Argentina, se mostraron generosos con los prisioneros. Esa noche les dieron permiso de quitarse las capuchas y fumarse un cigarrillo. También les permitieron hablar entre ellos durante cinco minutos. Ese tiempo fue aprovechado por uno de los prisioneros, el de mayor edad, para saludar y darle la mano a cada uno de los detenidos que se encontraban ahí. El hombre en cuestión tenía casi 60 años. Estaba muy flaco. Se le veía adolorido. Cada movimiento que hacía le suponía un pesado esfuerzo, pero sacó ánimo para apretar la mano de todos.

Duelos

Dolor. Tristeza. Llanto. Vacío. Soledad. Ausencia. Añoranza. Desconcierto. Dolor físico. Dolor de pecho, del alma. El cuerpo como un cajón vaciado. El silencio en la cabeza, en las habitaciones, en la vida cotidiana. La falta como una ausencia que cala. Recuerdos como cuchillos afilados azuzando el dolor. La lágrima fácil e interminable. La Real Academia de la Lengua Española tiene dos definiciones para la palabra “duelo”. Una se refiere a un combate o pelea entre dos personas, a consecuencia de un reto o desafío. La otra definición, la que hoy me ocupa dice, textual: “Dolor, lástima, aflicción o sentimiento”. Y sí, nuestra gente pueblo adentro dice “me dio sentimiento” cuando quiere expresar una tristeza muy honda, que no sabe cómo explicar y que parece abarcar todas las formas posibles del sentir. Una tristeza revuelta con dolor que lo barre todo, como una escoba destructora, como un viento terminal. También dice la RAE que duelo son las demostraciones que se hacen para manifestar el sentimiento que se tiene por la muerte de alguien y la reunión …

Escritora Flannery O'Connor, en muletas, mirando a dos pavos reales.

Una escritora en estado de gracia

“Ayúdame, querido Dios, a ser una buena escritora y a que me acepten algo más (para ser publicado)”. Esta petición puede leerse varias veces en el libro Diario de oración, de la escritora estadounidense Flannery O’Connor. El libro fue escrito por la autora entre 1946 y 1947, durante su decisiva estadía en la Universidad de Iowa. Llegó hasta allá con la idea de estudiar periodismo, pero su contacto con otros escritores y la negativa o poco interés que recibían sus pinturas y caricaturas, la llevaron a tantear los rumbos de la escritura literaria. O’Connor, de ascendencia irlandesa, era católica hasta la médula e iba a misa todos los días. Pero el ambiente intelectual de la universidad, la lectura de Franz Kafka, James Joyce y William Faulkner, el conocimiento de otras filosofías y las conferencias de escritores como Robert Penn Warren y Andrew Lytle, ponían a prueba sus convicciones religiosas, por lo que necesitaba de una comunicación directa con su creador. Concibió la idea de escribir una carta diaria a Dios mismo, como una forma de …

Un libro polémico

El 27 de marzo pasado, la editorial Anagrama de España dio a conocer su decisión de suspender, de manera indefinida, la difusión y puesta a la venta del libro El odio, del escritor Luisgé Martín. Esta obra de no ficción está basada en un crimen cometido en el 2011 en la ciudad de Córdoba, España. Un sujeto llamado José Bretón asesinó a sus hijos, una niña de 6 años y un niño de 2. Luego quemó los cuerpos, dejando pocos restos identificables. Bretón ejecutó dicho acto como venganza contra su entonces esposa, y madre de los menores, Ruth Ortiz, porque le había comunicado su intención de divorciarse. El asesinato de los niños fue planificado con detalle y ejecutado a sangre fría. Bretón fue capturado, llevado a juicio y condenado a 40 años de cárcel, 20 por cada niño.

La IA: ¿necesidad o imposición?

En febrero del 2023, es decir, hace poco más de dos años, escribí una columna titulada “El doble filo de la inteligencia artificial”. En ese texto, hablé de mis experiencias probando las primeras aplicaciones de inteligencia artificial (IA) que estaban a disposición del público a través de internet. En aquellos meses, la IA era toda una novedad, algo que nos causaba curiosidad y que muchos de nosotros comenzamos a probar para ver de lo que era capaz. La “inteligencia” parecía no serlo tanto: era frecuente que te diera respuestas equivocadas a tus preguntas investigativas. Si le pedías generar una imagen, solía producir manos con dedos de más o con extremidades en posiciones imposibles. Por estar en su fase inicial, muchas personas disculpamos sus errores de funcionamiento y seguimos haciendo las cosas como siempre.

Perros de Pávlov

El objetivo por agilizar las comunicaciones a distancia logró la creación del aparato que hoy en día llamamos teléfono móvil o celular. ¿Pero qué tanto ha mejorado la comunicación entre las personas y, sobre todo, qué cambios culturales ha impuesto o provocado la masificación de estos aparatos? Hasta finales del siglo pasado, el teléfono se utilizaba, efectivamente, para hacer y recibir llamadas, no solamente de trabajo, sino también como parte del ocio personal. La línea telefónica también era imprescindible para la transmisión de noticias. De hecho, las primeras conexiones de internet seguían utilizando la línea telefónica, emitiendo aquel sonido tan característico que muchos todavía recordamos.

La ciudad y sus fantasmas

Hace algunas semanas tuve oportunidad de ver un documental que me impresionó mucho. Se trata de Occupied City (Ciudad ocupada) del cineasta británico Steve McQueen. El documental se centra en la ocupación nazi en los Países Bajos, ocurrida entre mayo de 1940 hasta la rendición alemana en mayo de 1945. Como ocurrió en sus territorios ocupados, los nazis se encargaron de deportar y ejecutar a todos los judíos que encontraron, así como a miembros de la resistencia, comunistas, discapacitados físicos o mentales, homosexuales, sintis y romaníes. La mayoría fueron enviados a campos de concentración, aunque muchos otros fueron ejecutados en sus viviendas, escondites, durante acciones de sabotaje o intentos de fuga.

Entrada al campo de concentración de Auschwitz

Auschwitz siempre

El 27 de enero pasado se cumplieron 80 años de la liberación del campo de concentración de Auschwitz. La fecha ha sido nombrada como el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto, según una resolución tomada por la Asamblea General de la ONU en 2005. Es importante recordar que, entre los millones de personas que fueron asesinadas o que perecieron debido a las infames condiciones de los campos de concentración, no sólo se encontraban judíos, sino también personas perseguidas por ser homosexuales o bisexuales, personas acusadas de ser opuestas al régimen nazi, personas de raza negra, criminales (asesinos, ladrones, falsificadores, etc.), personas con discapacidades físicas o enfermedades mentales, prisioneros de guerra soviéticos, testigos de Jehová y población roma y sinti (conocidos popularmente como “gitanos”).

Corre, Hilda, corre

1.-“Makar, el oso casi humano”, se leía en letras rojas. Ahí estaba la imagen de un oso, con cara de perfecta infelicidad. Sus fauces estaban sujetas por un bozal. Su foto ilustraba el cartel promocional que anunciaba al Circo de Moscú, cuando vino a San Salvador a inicios de este año. Lo mostró el noticiero realizando su número: Makar, con una toalla blanca enrollada a manera de taparle sus partes pudendas, daba golpecitos con unas ramas a la espalda de su entrenador, acostado bocabajo sobre una banca. El escenario hacía suponer que el oso y el humano estaban en un salón de masajes. Durante buena parte del número, Makar se mantiene erguido sobre sus patas traseras.

El nuevo mundo editorial

No cabe duda de que el mundo de la publicación de libros ha cambiado profundamente en el último par de décadas. La industria editorial ha vivido transformaciones dramáticas a partir del surgimiento y desarrollo de las tecnologías digitales. Esto ha tenido un efecto en cascada que ha modificado las antiguas relaciones y formas de trabajo relacionadas con este sector. La aparición de los libros digitales y audiolibros, la compra de libros en sitios web, la creación de diversas plataformas para la auto publicación, e incluso, la existencia de páginas web que comparten copias piratas de libros, son parte de los elementos que han afectado la preponderancia del libro impreso en papel.

Libros comunitarios

Hace poco, gracias a una noticia de la Deutsche Welle, recordé una iniciativa peculiar. En algunos vecindarios de Berlín, Alemania, se construyeron pequeñas casetas, o se aprovecharon antiguas cabinas telefónicas, para adaptar en su interior un par de estantes con libros. La idea es que los vecinos depositen ahí libros que les hayan gustado para que la gente pueda llevárselos, a cambio de dejar otro libro en el lugar o de devolverlo cuando se haya leído. Los mismos vecinos se encargan de mantener limpias y ordenadas las casetas.

Portadas de libros de Salarrué y Claudia Lars.

Dos clásicos literarios salvadoreños

Este año se conmemora el 125 aniversario del nacimiento de dos de las más renombradas figuras de la literatura salvadoreña: Salvador Salazar Arrué (conocido como Salarrué) y Carmen Brannon (conocida como Claudia Lars). Salarrué nació en Sonzacate, departamento de Sonsonate, el 22 de octubre de 1899. Poco menos de dos meses después, el 20 de diciembre, nacería en Armenia, departamento de Santa Ana, Claudia Lars. Años después se conocerían, algo quizás inevitable para dos personas que comenzaban una carrera literaria en el reducido ambiente cultural del país.