El 10 de enero de 1927 se estrenó en Alemania la película Metrópolis de Fritz Lang. En aquel entonces no tuvo mayor éxito comercial, recibió críticas mixtas y estuvo a punto de llevar a la quiebra a los estudios UFA, que la produjeron. Sin embargo, el correr de los años la han colocado como una de las películas fundamentales del expresionismo alemán y una de las grandes obras maestras del cine, en general.
Es interesante volver a examinarla en este 2026, ya que la trama de Metrópolis está ubicada justo en este año. ¿Se cumplieron las profecías de lo que fue, hace casi un siglo, una historia distópica? ¿Nos alcanzó el futuro o superamos los peligros que se nos advertían en su trama?
La historia transcurre en una ciudad donde sus habitantes están divididos en dos clases sociales antagónicas: los millonarios propietarios, que habitan la cumbre de grandiosos edificios, y los trabajadores, que viven en lo más profundo de la urbe. En medio de ellos surge María que, como en tantas historias de opresión, insta a los trabajadores a esperar la llegada de un “Mediador” que ayudará a mejorar sus condiciones de vida. Por otro lado, Fredersen (presidente y director de la megaciudad) solicita la ayuda de un científico llamado Rotwang para neutralizar el mensaje subversivo de María. Rotwang utilizará a la mujer para darle vida a un robot antropomórfico, que obedecerá cualquier orden que reciba.
Hay muchísimo que comentar sobre esta película: su innovación de técnicas en un tiempo donde no existían máquinas digitales ni efectos especiales; la utilización en su filmación de miles de extras, entre hombres, mujeres y niños; la versión final, que tuvo que pasar por algunos cortes, para reducirla a una longitud aceptada por las audiencias (aunque se dice que esos cortes buscaron, más bien, servir como censura para algunos planteamientos considerados de tendencia comunista y religiosa); la pérdida y destrucción de los negativos originales durante la Segunda Guerra Mundial y el descubrimiento, casi milagroso, en 2010, de una copia en Argentina, que conservaba parte del metraje recortado. Seguramente, a medida que se acerca el centenario, los lectores encontrarán múltiples análisis e información sobre esta película.
Pero Metrópolis fue, también, una historia visionaria. El guion, escrito por Fritz Lang y su esposa Thea von Harbou, incluía una serie de elementos que imaginaba objetos y circunstancias a futuro, como suelen hacer las distopías y narraciones de ciencia ficción. Uno de sus elementos más proféticos son las videollamadas, usadas por los personajes de la historia. Por otro lado, la construcción de robots humanoides y el desarrollo de la inteligencia artificial pueden encontrar un remoto antecesor en el robot de Rotwang y la implantación de María en su funcionamiento.
No solamente los detalles tecnológicos llaman la atención. Las imágenes de grandes masas de obreros entrando y saliendo de las fábricas, con el gesto cansado y cumpliendo horarios agotadores, sin posibilidad de un mejoramiento en sus condiciones de vida, reflejan en gran medida los actuales procesos laborales, en ciudades de arquitectura monumental, cuyo acceso y provecho está limitado para la estratósfera económica de los privilegiados.
Muchos de los planteamientos de Metrópolis sirvieron como punto de referencia para futuras obras del género, como Blade Runner, El quinto elemento, algunos videos musicales y el animé Metrópolis (2001) de Rintarô, en una adaptación libre escrita por Osamu Tezuka y Katsuhiro Ôtomo. No en vano, en 2001 la UNESCO incorporó a Metrópolis como parte de la “Memoria del Mundo”, tomando en cuenta, además, su profundo contenido humano y social.
Cien años después, su mensaje final continúa teniendo una vigencia que necesitamos recordar: “El mediador entre el cerebro y las manos, debe ser el corazón”.
Es imprescindible ver esta película, no sólo por su calidad y sus múltiples referencias de cultura general, sino también como una celebración de lo que el cine puede advertir y predecir sobre nuestro futuro como humanidad.
(Publicado domingo 5 de abril, 2026, sección de opinión de La Prensa Gráfica. Fotograma de la película Metrópolis, con la imagen de su famoso robot).
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