Columna de opinión, Libros

Guardianas

El próximo 17 de junio aparecerá a la venta en los Estados Unidos el libro Guardianas: Despachos de la Asociación de Parteras Rosa Andrade (APRA). Publicado por la editorial Seven Stories Press de Nueva York, el libro es una colección de testimonios de parteras salvadoreñas, muchas de las cuales comenzaron su experiencia como tales en los años de la guerra civil.

La edición bilingüe, de 272 páginas, fue traducida por Emma Lloyd e incluye una sección de fotografías. Los testimonios fueron recopilados en el 2019 por la salvadoreña-estadounidense Noemí Delgado, quien convivió durante diez meses con mujeres pertenecientes a APRA. Esto fue posible gracias a la beca “Public Health Fullbright Fellowship”. Delgado fue también codirectora, junto a Shara Lili, del cortometraje documental Matronas: The Struggle to Protect Birth in El Salvador (2021).

Durante su estadía en Suchitoto, donde la Asociación tiene su sede, Delgado participó en las visitas prenatales y en las diferentes actividades comunitarias de las parteras, mientras iba recopilando las diferentes historias que tenían por contar. En la introducción del libro, Delgado afirma que la convivencia fue tan transformadora, que cuando regresó a California, donde reside, se convirtió en doula (persona que apoya física y emocionalmente a una parturienta).

Los testimonios que integran este libro tienen varios puntos en común. La inmensa mayoría narran sus inicios en el trabajo de parteras como algo que viene de herencia, de ver a sus propias madres, abuelas u otras mujeres de la familia, atendiendo partos en lugares y circunstancias donde ir a un hospital o acudir a un doctor era complicado. Algunas comenzaron también de manera circunstancial, porque se necesitaba ayuda de alguien y ellas estaban ahí. Pero lo más impresionante es la sucesión de circunstancias difíciles y de extrema pobreza o carestía en que se tenían que atender a las pacientes. A pesar de ello, estas mujeres se sobrepusieron a las circunstancias y lograron culminar con éxito los nacimientos que atendieron.

Muchas de estas mujeres eran parte de la población civil que, durante la década de los años 80, iba siendo desplazada en la “guindas”, para huir de los operativos militares de exterminio. Durante la tensión y el esfuerzo físico de dichas caminatas era común que alguna embarazada comenzara su labor de parto. Esos nacimientos se dieron en zanjas, cuevas, debajo de árboles, en los tatús cavados por la guerrilla, en cualquier lugar que significara alguna forma de resguardo. Las condiciones eran tan extremas que, alguna vez, como cuenta María Dolores Hernández de Rivera en su testimonio, la única manera de cortar el cordón umbilical era machacándolo con dos piedritas y luego amarrarlo.

El conocimiento adquirido por estas mujeres las hizo convertirse en promotoras de salud y ofrecen sus servicios hasta el día de hoy. Muchas aprendieron a inyectar, a retirar puntos, curar heridas y a reconocer los síntomas que ameritan la movilización hacia un hospital. En ese sentido, su presencia genera confianza entre las mujeres, sobre todo en el área rural, porque el trato es más humano y amable, muy lejos de la violencia obstétrica a la pueden llegar a ser sometidas en los hospitales.
Como cuenta María Higinia “Patricia” Hernández, “no tenemos una gabacha blanca, no tenemos un título, un papel que dice que somos doctores, pero nos ha dado la sabiduría Dios y la naturaleza, de apoyar a las mujeres. El arma grande es el trato a las personas”.

Este libro representa un esfuerzo valioso y necesario para reconocer la importante tradición detrás de las parteras, mujeres cuya sabiduría y disponibilidad han sido vitales para impartir salud y tratamientos anticonceptivos en lugares y momentos difíciles de nuestro pasado y presente. Sirva también este libro como un capítulo más para reconstruir una de las innumerables capas silenciadas de nuestra historia y nuestra memoria.

(Publicado en sección de opinión, La Prensa Gráfica, domingo 1 de junio, 2025. Foto propia de la portada del libro mencionado. Diseño de Luz del Carmen Salama-Tobar).


Descubre más desde Jacinta Escudos

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.