Columna de opinión

La IA y la cadena del libro

una persona imaginaria, un hombre, que esté pensando sobre diversos aspectos del mundo del libro, de su cabeza pueden emanar nubes y dentro de cada nube puede haber una ilustración de libros, gente leyendo

¿Cuáles son los retos que plantea el uso de la inteligencia artificial (IA) para escritores, editores, libreros y demás participantes del sector editorial en los países de habla hispana? ¿Puede ser un aliado o un obstáculo en la creación y distribución de libros? ¿Habrá alguna manera de regular, a nivel ético y legalw, los usos y abusos de las diversas herramientas de IA?

Estas son algunas de las preguntas que nos hacemos quienes trabajamos en toda la cadena de producción del libro. El momento para discutir este tema no puede ser más oportuno, ya que la difusión de aplicaciones que incluyen IA está masificando su utilización.

Algunos ejemplos: Windows ha incorporado a su programa la funcionalidad de Copilot, un servicio de IA que puede responder preguntas, generar imágenes, buscar información en la web y ofrecer ayuda en tareas productivas y creativas. Cualquiera que use este sistema operativo tiene acceso a él. La IA de Gmail puede redactar respuestas o resumir un intercambio de correos. La del navegador Firefox permite resumir artículos web en pocos párrafos, además de responder preguntas. Samsung ha incorporado funcionalidades de IA en sus teléfonos y están disponibles en su programa de notas, en su editor de fotografías, en su intérprete simultaneo de idiomas y en las cámaras de los teléfonos de gama alta.

Esta accesibilidad permite que usuarios de diferentes edades y oficios utilicen esta herramienta, de acuerdo a sus necesidades. Como resultado, han surgido diversos escenarios que nos retan a pensar en nuevas realidades. No es raro escuchar quejas de profesores universitarios que, al verificar las tareas de sus alumnos, se dan cuenta de que fueron redactadas por algún programa de IA. También se ha vuelto común descubrir que hay “escritores” que autopublican una cantidad pasmosa de novelas en Amazon, pero que han sido redactadas, en su mayor parte, por una IA. No faltan las quejas de lectores que, al ver algunas portadas de libros de editoriales importantes, señalan que las imágenes y los diseños están producidos por IA. ¿Significa esto que alumnos, escritores o editoriales no deban usarla?

Es por este tipo de dudas que me parece interesante la iniciativa del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) y el Centro de Estudios de Políticas Públicas del Libro (Eidaes-SCCYT-Unsam), quienes han lanzado la Encuesta sobre Usos, Representaciones e Impacto de la Inteligencia Artificial en el Ecosistema del Libro Iberoamericano.

Esta encuesta se realiza en alianza con 45 organizaciones sectoriales de diversos países iberoamericanos. La única organización de Centro América representada en esta iniciativa es la Asociación Gremial de Editores de Guatemala (AGEG).

Según el comunicado de prensa de CERLALC, el proyecto tiene como objetivo “mapear los usos de la IA generativa por parte de los distintos actores de la cadena de valor del libro, indagar en las percepciones, principales preocupaciones y expectativas de las y los trabajadores del ecosistema editorial, así como identificar su impacto a corto y mediano plazo”. Se espera que los resultados de la encuesta permitan recabar información sistemática para posibilitar el diseño de políticas públicas y estrategias encaminadas a promover una adopción y un uso responsable de la inteligencia artificial en el sector editorial.

La encuesta es de libre acceso y puede ser contestada por toda persona cuyo oficio está incluido en la compleja cadena de la producción del libro. Escritores, traductores, correctores de estilo y gramática, diagramadores, diseñadores, ilustradores, editores, impresores, libreros, relacionistas públicos del marketing editorial, agentes literarios y distribuidores están invitados a participar y contestar el cuestionario. Este consta de 171 preguntas que abarcan un amplio rango de temas: desde la experiencia personal del encuestado en las diversas ramas del proceso de producción de libros y su experiencia en el uso de la IA generativa, hasta las expectativas y preocupaciones que se tienen en referencia al tema. Aunque las respuestas son selectivas, también se incluyen espacios para comentar en algunas de ellas y para emitir una opinión al final de la encuesta.

La existencia y uso de la IA ha generado diversas opiniones. Desde algunas pesimistas y catastróficas hasta otras entusiastas que consideran estas herramientas como un valioso auxiliar para las tareas humanas. Sin embargo, las preocupaciones se complican cuando se trata de dilucidar asuntos como los derechos de autor, la creatividad artística y la propiedad intelectual.

Una de las preocupaciones es, por ejemplo, que páginas enteras de libros vayan a ser revisadas por la IA, en aras de acelerar los tiempos de producción del libro, pero también, para saltar la parte engorrosa de las correcciones que, en muchas ocasiones, se complica al topar con egos engrandecidos, tanto de editores y correctores como de escritores.

También se teme que el uso indiscriminado de la IA en el mundo editorial termine desplazando puestos de trabajo o reduciendo las áreas de especialización. Podría ser que, en el futuro, solamente se contará con los empleados indispensables para supervisar los materiales generados por la IA, pero no para ejecutar labores especializadas por sí mismos. Esto ahorraría costos editoriales, pero no garantizaría mayor calidad en la producción de libros.

El tema de la relación de la cadena del libro con la inteligencia artificial es complejo y abarca una gran variedad de problemas, dudas y expectativas. En ese sentido, los resultados que se deriven de la encuesta del CERLALC podrán ser un buen punto de partida para llevar a cabo una discusión amplia sobre el tema.

Las herramientas tecnológicas no son una amenaza ni un peligro por sí mismas. Sus consecuencias para nuestros procesos creativos dependerán de cómo las alimentemos y de cómo nos relacionemos con ellas. Lo importante será recordar que la tecnología no debe sacrificar ni sustituir la sensibilidad y la creatividad humana, elementos sin los cuales un libro no será más que un montón de página frías y robotizadas, llenas de palabras.

Si usted pertenece al entorno editorial, en cualquiera de sus diversos oficios, puede acceder a la encuesta visitando la página cerlalc.org. Estará disponible durante todo el mes de noviembre.

(Publicada en sección de opinión, La Prensa Gráfica de El Salvador, domingo 17 de noviembre, 2024. Imagen ilustrativa generada por Copilot).


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