¿El fin de los escritores?

Es indiscutible que los libros electrónicos han llegado para quedarse. Los cambios culturales que eso supone a nivel global son por el momento impredecibles.

Hay todavía mucha resistencia al cambio. Pareciera que hubiesen dos bandos al respecto: los que temen ver desaparecer para siempre al libro de papel y los que quisieran verlo extinto de una vez.

Una de las mayores preocupaciones es la del acceso a la lectura que deberán tener las personas del futuro. Leer libros electrónicos supone la posesión de un aparato que permita acceder a los textos. Mientras no se logre la producción de dichos aparatos a nivel masivo, la lectura correrá el peligro de convertirse en un asunto elitista al cual sólo podrán acceder quienes tengan el poder económico para ello.

Entran en este juego no solamente las empresas diseñadoras y fabricantes de dichos aparatos sino también las empresas editoriales. Algunas, como las de lengua castellana, están todavía bastante reacias a abrir sus catálogos para convertirlos al medio digital. Menos se sabe de los países africanos o asiáticos. Quizás y tan sólo la fuerza de los eventos logre convencer a las editoriales de que el nuevo camino es el libro digital y de que la transformación es inevitable.

Parte de la resistencia de las editoriales tiene que ver con la reducción de las tasas de ganancia. El libro digital requiere de menos costos de producción y por lo tanto, rinde ingresos menores.

Para los que todavía no creen cierta la preeminencia del libro digital, basta recordar las múltiples noticias de cierres de librerías a lo ancho de todo el planeta, muchas con larga trayectoria y presencia, entre ellas la cadena Borders de los Estados Unidos.

Por otro lado, Amazon dice que vende 242 libros electrónicos por cada 100 libros de cubierta dura; y Barnes and Noble dice que vende el triple de libros digitales de los que vende en papel.

Entre las muchas ventajas que supone el libro digital está por supuesto su rápida adquisición: basta entrar en la web, buscar el título deseado, pagarlo y en cuestión de segundos se descarga en el lector digital de nuestra preferencia, todo sin salir de casa y por un precio menor que el impreso. Algunas veces es incluso gratis, si se trata de un libro que ya está en el dominio público.

Sigue habiendo, por otro lado, una fuertísima discusión sin solución, sobre si los contenidos digitales deben ser ofrecidos gratuitamente, discusión que por supuesto no gusta a las editoriales y tampoco a los escritores que se preguntan qué futuro tendrán entonces sus derechos de autor.

Precisamente con un par de colegas escritores nos preguntábamos qué futuro tendremos ante este panorama. ¿Seguirá habiendo escritores tal y como los conocemos? ¿Y qué tipo de materiales se producirán?

La pregunta parecerá tonta inicialmente. Porque alguien tendrá que escribir esos libros digitales. ¿Pero cómo serán esos libros, qué extensión y forma tendrán? ¿Cómo serán retribuidos económicamente, si las editoriales miran disminuidos sus ingresos tan drásticamente?

El decaído hábito de la lectura y el hecho de que lo que se lee tiende a ser cada vez más literatura rápida o lo que se encuentra en internet y las redes sociales, hace pensar que los libros de largo aliento serán cada vez menos favorecidos por los lectores y por los mismos autores. Novelas de más de 500 páginas serán vistas con malos ojos por los editores o como una excentricidad para lectores exquisitos.

En Japón existen ya novelas escritas para ser leídas en teléfono celular llamadas thumb novel (o “novelas de pulgar”), muy populares entre los jóvenes por sus temáticas románticas, su abordaje de los problemas adolescentes pero sobre todo por su brevedad. Algunas de ellas tienen tal nivel de éxito que han logrado colarse en la lista de los libros más vendidos ya que terminan siendo impresas en papel. La primera de ellas se llamó Deep Love, de una autora llamada Yoshi, que llegó a vender 2.7 millones de copias, la cual se convirtió además en una serie de televisión, en manga y en película.

 Estas novelas de pulgar, de las cuales existen literalmente millones, siguen el concepto de la novela de folletín, es decir, la novela por entregas. Cada apunte o entrada de la novela no pasa de los 140 caracteres. Además, los lectores pueden opinar sobre el contenido y pueden influenciar sobre el argumento y el final de la obra.

 En la red social Twitter hubo algunos intentos en el mundo occidental por hacer eso mismo, pero hasta donde yo sé no han tenido el mismo éxito o resonancia que en Japón.

Lo que sí es posible es que los escritores en general vean una necesidad de condensar su trabajo o de dedicarse a formatos como la novela corta o el cuento, a pesar de la resistencia de las editoriales de publicar géneros como este último, al cual no lo consideran buen vendedor de libros. Por lo demás, sé de editoriales que se niegan ya a publicar novelas de más de 250 páginas porque son “demasiado largas”, por muy buenas que sean. El temor de estas editoriales es que las novelas largas tampoco se vendan.

Recientemente, en la Feria Internacional del Libro en Edimburgo, Escocia, el autor Ewan Morrison hizo algunas reflexiones interesantes sobre el futuro de los escritores, la lectura y los libros.

Según Morrison, los libros en papel dejarán de producirse en unos 25 años y ello implicará el fin del escritor como profesión u oficio, tal como la conocemos al día de hoy. Con las editoriales percibiendo menores ingresos, será imposible que algún escritor reciba adelantos o contratos de compromisos de publicación como los que todavía se acostumbran ahora, hecho que por cierto cada vez se mira más reducido. Si antes las editoriales acostumbraban dar a sus autores, digamos 50 mil dólares de adelanto, ahora sólo sueltan la mitad de esa cantidad o incluso mucho menos, y sólo les gusta atreverse a arreglos con escritores que saben les garantizan la devolución de la factura. Hablamos de gente como Ken Follet, Dan Brown, Dean Koontz, Stephen King, etc.

Morrison cree que el libro digital acelerará el camino de los contenidos gratis, es decir, de la abolición de los derechos de autor. ¿De qué vivirían los escritores entonces? ¿O cómo se les retribuiría su tiempo de escritura? Simplemente ese concepto ya no existiría porque los libros o los contenidos de los mismos estarían escritos por gente que le gusta escribir y que lo harían gratis. También estarían escritos por equipos anónimos y por los escritores que sobrevivan a la revolución digital.

Lo que menciona Morrison, cuyas declaraciones fueron reproducidas en el periódico The Guardian, no es para tomarlo a la ligera. En efecto, estamos viviendo esa revolución digital y todavía estamos por ver cómo terminarán de acomodarse las piezas. En plena transición hay muchos elementos por tomarse en cuenta y el futuro de los escritores es uno de ellos. Pero no sólo el de los escritores sino el de la literatura misma.

¿Qué tipo de historias se producirán? ¿Preferiremos realmente leer libros más cortos porque nuestros hábitos de lectura cambiarán tanto que no tendremos tiempo para leer libros de más de 200 páginas? ¿Qué pasará con las grandes novelas del pasado? ¿Dejaremos de leerlas?

Hace poco leí una novela extraordinaria de William Faulkner llamada Luz de agosto. Fue publicada en 1932 y tiene 512 páginas. Mi amigo, el escritor Mauricio Orellana Suárez, se sorprendió mucho cuando le comenté que lo leí en menos de 15 días. El libro me atrapó desde el primer momento. Hacía mucho tiempo que no encontraba una novela que me entusiasmara tanto. Me ganaba la impaciencia por tener un momento desocupado para dedicarlo a leer. Me parece una pena que obras maestras como ésa vayan a dejar de leerse sólo porque son “demasiado largas”.

Puede que los libros de papel dejen de producirse. Pero no desaparecerán por completo los ya existentes de las bibliotecas personales y públicas. Puede que los libros voluminosos dejen de escribirse, aunque autores como Jonathan Franzen con Las correcciones (736 págs.), y el finado David Foster Wallace con La broma infinita (1,079 págs.), parezcan oponerse a estas afirmaciones.

 Cualquier estilo narrativo, largo o corto, se convierte en una joya en manos de un escritor habilidoso. Lo importante será siempre que la literatura no sufra y que sea hecha con calidad.

There are 6 comments

  1. Alan Cubías

    Existe un solo problema respecto al articulo, se va a una vision demasiado universalista y poca o nulamente localista, el problema que se sugiere es parte integra de las sociedades de avanzada, donde la adquisicion de aparatos como el Kindle es más accesible a las mayorias (Ej: Europa, Estados Unidos, el eterno etc.) No se podria supones un final de los escritores porque escritores han existido antes de la imprenta, despues de la invencion de esta, de la llegada del internet, de la creacion del e-book. Entre otras cosas, ademas, el arte se hace por el arte, no para un beneficio monetario, ese es un beneficio colateral ante la publicacion de un escrito. No se trata tampoco de que se deba subestimar la creacion literaria, porque como dijo una vez en un articulo que a veces el escritor era subempleado para poderse dedicar a la literatura. Pero tampoco podemos irnos al otro lado de la oneda y vivir completamente de la literatura. Además, como dijo Roque alguna vez en su poema “Porque Escribimos”
    “Bien.
    Eso hacemos:
    custodiamos para ellos el tiempo que nos toca.”

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  2. Paúl Fernández de Areilza

    Hola.
    Quizás lo que ha terminado sea el monopolio de algunas editoriales sobre el negocio de la publicación.
    Y es que el e-book se transmite como la música mp3, ya se descarga. Nos guste o no, es un hecho.
    El debate real sería ¿escribo como fuente de ingresos por venta de libro-papel? Entonces sí es el fin. ¿Puedo obtener ingresos de otra manera? Evidentemente que sí, pero hay que penar. ¿Desapareció la radio con la televisión? El modelo evidentemente que sí, al igual que el cine con el videoclub, y el videoclub con Internet…
    Toca a daptarse, y la rentabilidad juega un apel importnte en un negocio, es evidente, pero podemos publicar de manera libre. Un ejemplo:
    Os adjunto un enlace con el proyecto de libro por entregas que acabo de comenzar, por si os interesa seguirlo.
    Se trata de una novela sobre el incendio del conocido edificio financiero Windsor en el año 2005, en Madrid.
    El primer capítulo lo he añadido el día 1 de octubre 2011, y el segundo lo´incorporaré el 1 de octubre. ¿El precio? Nada, sin mayores pretensiones.
    Saludos.
    Paúl Fernández de Areilza.

    http://yoquemeeledificiowindsorsinquerer.blogspot.com/

    Facebook: paulfdzda@gmail.com
    (Nota: Perdón si me repito, pero el primer comentario no lo encuentro publicado)

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  3. Daniel

    Estimada Jacinta, deberías de considerar como una idea que se puede desarrollar poco a poco, crear una editorial digital, que pueda crear libros digitales de escritores jóvenes ó de personas que siempre han escrito pero nunca publicado, quizas cobrando poco al escritor para editarle su libro electrónico y subirlo a la web editorial.

    Podría financiarse mediante publicidad y ventas de libros, (pocas tomando en cuenta nuestra cultura) y trabajar mediante voluntarios amantes de la lectura.

    Yó, como diseñador gráfico me apuntaría al proyecto, para hacer la web y la diagramación de libros, seguramente debe de haber algún otro loco por allí.

    Es solo una idea

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    1. Jacinta Escudos

      Gracias por su sugerencia Daniel. Precisamente el fin de semana hablábamos con un amigo sobre una posibilidad similar, sólo que no contemplamos cobrarle a los autores. Es algo a lo que tendríamos que darle vueltas… Saludos.

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  4. Oscar Aguilar

    Apreciada escritora Jacinta Escudos: mi padre- que este pasado septiembre habría cumplido 109 años- me inculcó el cariño por la buena lectura. Yo ya he conocido 83 inviernos y 83 primaveras pero todavía leo para disfrutar libros en papel Eso sí que ya no sobrepasen mucho las 200 palabras. Me gustaría tener fácil acceso y no tan caro ,a los libros de escritores salvadoreños a quienes se hace un tanto dificil leer. Conste, siendo honesto no me agrada- con seguridad por mi edad- leer mucho en las novedosas y luminosas pantallas aunque puedo disfrutarlas por cortos períodos. Intento no caer en la adicción de las pantallas y losmóviles.

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  5. Bitacoras.com

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Es indiscutible que los libros electrónicos han llegado para quedarse. Los cambios culturales que eso supone a nivel global son por el momento impredecibles. Hay todavía mucha resistencia al cambio. Pareciera que hubiesen dos…..

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