“Tranquilícese, todo está mal”

La conciencia de la tragedia de morir no lleva al pesimismo, sino, por el contrario, a la celebración del gozo de vivir: al hedonismo. Para el filósofo Clément Rosset es evidente: el conocimiento de lo trágico nos conduce a la alegría. Si hubiese que concentrar su filosofía en una línea, esa sería la forma más certera y adecuada de plantearla. La celebración del gozo de vivir es una consecuencia de lo irremediable y constatable de nuestra muerte.

“Tranquilícese, todo está mal”.